03/09/2023@21:45:00
Se publica "Mi vida con Alberti. Para algo llegaste, Altair", de María Asunción Mateo, un libro de memorias esperado, “un libro de amor”, como lo define su autora, escrito más de veinte años después de la muerte del poeta gaditano y en el que, además de repasar lo que fue su vida juntos, su primer encuentro, sus citas en el piso destartalado del escritor en Madrid, su caminar de la mano, ella siempre un paso por detrás del marinero en tierra, ajusta cuentas con quienes, escribe, orquestaron una campaña tras la muerte del autor en 1999 “que me fustigaba, que se saltaba todos los derechos que deben proteger a una ciudadana, que ponía en duda desde mi cordura, mi honor, mi valía intelectual, el amor hacia mi marido, sus sentimientos de él hacia mí y —lo más grave e indecente— su salud mental desde el momento en que se casó conmigo…” y de cuya boda se publican por primera vez las fotografías, celosamente guardadas por Mateo durante años, extraviadas en un aeropuerto y devueltas a su dueña. El destino, seguro.
Cuenta José Ángel Mañas, conocido por su debut superventas Historias del Kronen, que, al principio, sus lectores se sorprendieron cuando pasó de la novela contemporánea a la histórica. Sin embargo, a su juicio, existe una continuidad muy clara. «Mi óptica, en la novela, siempre ha sido historizante. Lo único que ha cambiado, en el fondo, es que he pasado de novelar la historia española contemporánea a novelar la historia española más tradicional». Su nueva obra, "Berenguela", con la que cierra su trilogía sobre la Reconquista, viene a confirmarlo.
Hace algún tiempo leí un ensayo —que se presentaba como un diálogo entre dos eruditos contertulios— cuyo título, Nadie acabará con los libros, zanjaba, casi pendencieramente, un debate que durante décadas ocupó un lugar central en los ámbitos consagrados a eso que, con proverbial munificencia, hemos dado en llamar cultura. Los contertulios no eran otros que Umberto Eco y Jean-Claude Carrière, y el tema sobre el cual se debatía (aunque sería más apropiado decir se conversaba), como podrá deducirse, no era otro que el futuro del libro impreso ante el avance de los soportes multimedia de lectura. Pero ¿qué tiene que ver esto con el poeta Rolando Revagliatti? En realidad, no demasiado. Sin embargo, la sutil conexión que puede vislumbrarse es de por sí reveladora.
Entrevista a José Luis Ortiz Güell
Según las palabras del periodista de la revista "Life" Richard Merryman, con el cual Marilyn Monroe sostuvo su última entrevista, declaró tras su publicación el 3 de agosto de 1962, dos días antes de su muerte, que realmente era una mujer que estaba sufriendo, pero no tuvo indicios en ningún instante de su charla que fuese una mujer que ha concedido su última entrevista.
“Se conoce mucho acerca de la relación entre filosofía y poesía. Pero no sabemos nada del diálogo entre el poeta y el pensador…”
Martin Heidegger, ¿Qué es metafísica?
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Reseña del libro "Nubes de piedra", de Ángel Olgoso
La creación literaria no es otra cosa que la caracterización de una prolongación de la vida. Y si para este cometido nos centramos en la ficción como artífice constructivo, ésta nos permite disponer de un sinfín de matices, texturas y variaciones de lo más nutrido para escribir una obra, ya sea un relato, una novela, un poemario o una obra de teatro. El género es lo de menos. Lo realmente importante es la eclosión de la ficción como componente literario. De ahí en adelante podremos modelar nuestro texto a nuestro albedrío, dejando aparte -por ahora- las correcciones morfológicas, sintácticas y semánticas. Todo eso es secundario. Lo que pretendo destacar en este momento es el estilo.
Recuerdo los volantines surcando el cielo, desde la gigantesca y multicolor cometa hasta el humilde chonchón hecho de una hoja de papel de diario amarrado de un sucio cordel, que se elevaba desparramando añejas noticias por el barrio.
El beso nefando que distinguía a los adoradores de Satán. El beso templario, un equívoco beso entre caballeros. Y el que los armaba como tales, recibido de los labios de su señor con todas las bendiciones. Ciertamente, ya en la Edad Media el beso comportaba atributos ambivalentes. Jean Gerson se duele del signo de los tiempos: “No hay ninguna virtud que se haya perdido más que la ‘discretio’”. Discreción, delicadeza. Lo que tanto le ha faltado a ese pobre gañán marcado por su fatídico oxímoron: ser calvo y apellidarse Rubiales.
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