Entrevista a Gustavo E. Abrevaya: "Amo al autor capaz de entrar a un género y desarmarlo"![]() miércoles 22 de abril de 2026, 17:16h
Gustavo E. Abrevaya es un narrador que combina su formación como médico psiquiatra con un talento excepcional para explorar la mente humana a través de historias envolventes y a menudo inquietantes. Su primera novela, El criadero, le valió el prestigioso Premio Boris Spivacow y fue destacada por The New York Times como una de las diez mejores novelas de terror publicadas en Estados Unidos, consolidándolo como una voz potente y única dentro de la literatura contemporánea.
¿Recuerdas el primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?
El primer libro creo que fue Las aventuras de Huckleberry Finn. Es extraño porque la puerta de entrada debió ser Tom Sawyer, pero no fue mi elección, era el libro que estaba en mi casa. Yo leía los libros de mi madre, gran lectora, y no sabría decirte por qué estaba ese y no la figura central de la saga. Así que durante mucho tiempo Huck fue mi héroe infantil. Recuerdo el comienzo con la tía Sally haciéndose malasangre porque no encontraba a esos adorables gamberros. Mi primera historia, sospecho, fue un cuento cortazariano, sobre alguien que viajaba en el metro y se dormía , entonces despertaba en la Antártida donde algo acechaba. Después se volvía a dormir y despertaba en el vagón del metro. Varias veces. Yo no solo leía a Cortázar, lo veneraba. En ese sentido, Bestiario podría ser mi verdadero primer libro, el seminal. ¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué? Historias Extraordinarias, de Edgar Allan Poe. Fue un flash. Poe me hizo ver que podían contarse los horrores que me acechaban por las noches. Supongo que sembró en mí la simiente del escritor. Mi padre literario es él y mi madre literaria es mi madre, la de verdad. Ella era poeta. ¿Quién es tu escritor/a favorito/a? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas. Borges, Cortazar, Borges, Dante, Poe, Borges, Stephen King, Stephen King, HP Lovecraft, James Joyce, Borges, Borges, y también Borges. Y Stephen King. ¿Qué personaje de uno de tus libros te hubiera gustado conocer? ¿Y ser? El Inspector Federico Bazán, de La bala que llevo adentro. Le envidio su mirada de mosca, la capacidad de ver el frente, el perfil, y la espalda del otro, la verdad y la mentira, esa mirada cubista donde todo está en primer plano. Su posibilidad de estar en un mundo de mierda y recordar su origen tehuelche, esa distancia con el discurso oficial que lo mantiene vivo y lúcido. Y, debo decir, por su novia Carolina, pistolera inigualable y tan sexy, por su lealtad indoblegable con su hombre. Le envido la mina, sí. Carolina le dice a Bazán, cuando él va negociar con el comisario corrupto, que ella va a estar en las cercanías vigilando que todo esté en orden: “Al primero que te mire mal le borro la raya del culo” Quisiera estar en los zapatos de Bazán un día nomás. Carolina se parece mucho a mi mujer. O viceversa. ¿Alguna manía a la hora de escribir o leer? Música, en general negra, (como la novela) pero no siempre. El criadero lo escribí escuchando durante un año solo el Réquiem de Mozart. En ambos casos, ahora mismo, mientras escribo esto, escucho blues, mi otra pasión. ¿Tu lugar y momento preferido para hacerlo? Mi escritorio, pero puedo escribir en el comedor, la cocina, mi consultorio. El criadero lo escribí en gran parte en la secretaría de una institución donde atendía pacientes de urgencia. Había largas horas muertas y yo me iba a ese sector donde había escritorios libres y café. Y ponía el Réquiem. Las chicas se alegraban porque la música les resultaba muy bella. ¿Qué escritor/a o libro te ha influido en tu trabajo como autor/a? Autores: ¿Ya te nombré a Borges? Y a Stephen King? Me prosterno ante la inteligencia superlativa de Fred Vargas, una autora incomparable, y también de Elmer Mendoza, por su modo de narrar y de incluir el diálogo en la narración, ese es el exacto estilo que venía buscando, yo escribía así hace mucho (lo puedes ver en El Criadero) pero cuando lo leí a él eso me autorizó a mi propio modo. Mendoza fue liberador. Como Poe y mis horrores nocturnos. Amo al autor capaz de entrar a un género y desarmarlo. En eso Fred Vargas es inmensa. Y el gran Arnaldur Indridason es otro icono. Investiga asesinatos ocurridos durante la segunda guerra mundial, es un narrador fascinante. Muchos ecos con mi país. En una novela de Indridason hay más asesinatos que en toda la historia de Islandia. Y por supuesto, el omnipresente Freud, el hombre de mi vida. Él se definió a sí mismo como un escritor disfrazado de médico. Y yo sé que eso me lo estaba diciendo a mí. Freud me dio precisión, el lugar exacto en el mundo. Mi gratitud con él es eterna. Y fue un escritor enorme. Según Harold Bloom, que no creía en el psicoanálisis, Freud está entre los diez autores más importantes de la historia de occidente. Lo dicho, era un médico pero Harold Bloom descubrió al irrepetible autor escondido detrás de su bata. Libros: dos. Ulises. Después de leerlo ya no volví a ser el mismo, ni como autor, ni como psicoanalista ni como persona. Joyce es una marca indeleble en mi carne, una circuncisión literaria. El otro es La Divina Comedia. Me da pudor comentarlo. Es demasiado grande. Tuve la suerte de estar en la casa de Dante. Vivía enfrente de la capilla privada de Beatrice y todos los días se asomaba para verla pasar. Pero ella nunca lo miraba a él. Solo una vez hubo contacto visual y ella le dedicó una sonrisa. Único momento en que hubo algo en común y sin embargo eso dio lugar a un amor portentoso, y dedicado a ese amor escribió su Comedia cuando ella falleció. Por una sonrisa escribió el libro más importante de su época y quizás de todas las épocas. Quien puede decir cuál es la medida del amor? Dante lo expresa con claridad. Un fugaz instante de amor y lo que surge es impredecible. ¿Cuáles son tus géneros favoritos? Horror, Novela Negra, Ciencia Ficción, Ensayo, Novela a secas, algunos libros místicos, Cábala, La Divina Comedia, El paraíso perdido. ¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo? De Ricardo Piglia, Formas Breves, Piglia fue un iluminado. Y de Kurt Vonnegut, Matadero cinco. Estoy escribiendo, pero prefiero no hablar de eso. ¿Has cambiado algún final después de escribirlo? No. Pero nunca se sabe.
¿Cómo crees que está el panorama editorial para tantos autores/as como hay o quieren publicar? Horrible. Uno dedica demasiado tiempo de su vida para poder publicar. ¿Cuántas horas sueles dedicar cuando estás con una novela? Incalculables. A veces me paso doce horas, incluso he amanecido escribiendo. En pandemia me pasaba. A veces estoy media hora. ¿Cuántas obras tienes publicadas? Cinco novelas y varias recopilaciones, algunas junto a José Luis Muñoz. ¿A cuál le tienes más cariño, y a cuál menos? Por persistencia y satisfacción amo a El Criadero. Hace poco lo definieron como un clásico y lo compararon con La Invención de Morel. Lo cual me dio temblor en las piernas. Y otra publicación que amo, es una recopilación que se llama Las mil y una noches peronistas, un libro que circuló en Argentina y que es de lo mejor que hicimos. No sabría decir a cuál quiero menos, todos son hijos míos, y a un hijo uno lo ama sin límites. ¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha? Sobre la marcha. Yo vivo sobre la marcha, debo decirte. No se planificar ni mi próxima media hora. ¿En qué aspectos significativos ha cambiado el ordenador y otros dispositivos y recursos digitales tus métodos, tus hábitos y tus ritmos de trabajo como escritor/y lector/a? Ahora se entiende mi maldita letra de médico. ¿Cuál es el detonante que te hace escribir sobre un tema y no sobre otro distinto? Nunca lo detecto con claridad. Pasé casi toda mi vida con la marca de la dictadura militar, (¡cincuenta años! Demasiado tiempo, Dios.) y de esa galera desmesurada siempre sale algún conejo nuevo y en general espeluznante. Pero también sale el amor que nos permitió sobrevivir a esa pesadilla que no termina. ¿Escribirás sobre algún virus mortal? Todos los temas son posibles de relatar. Depende de lo que uno haga con eso. Me puedo imaginar un virus que promueva otros asuntos. Cortázar tenía un proyecto de novela, supongo que de terror, donde los desaparecidos volvían pero como no lo desarrolló, ahí quedó. Una idea fascinante, me tienta tomarla y quizás me decida y lo haga. Aunque meterme con Cortázar es un riesgo enorme. Siempre le doy vueltas a ese asunto. ¿Sobre qué tema no escribirías nunca, aunque te lo pidieran? No haría ficción sobre mis pacientes. Podría, sí, escribir un libro médico de casos. ¿Tienes más lectores o lectoras? Lectoras. Son muchos hombres pero detecto más mujeres. No estoy seguro, las mujeres siempre me son más notables. Debe ser que estoy más atento a ellas, son un asunto crucial. ¿Por qué hay que leer tus libros? No lo sé, quizás valga la pena intentarlo, es un deseo. Uno muestra sus aspectos más hondos, sus vísceras, sus horrores, también sus ilusiones, sus pesadillas y hasta sus estupideces. Y si lo hace con un poco de arte, creo que hay razones para leer eso. Puedes comprar su obra en:
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