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Laura Castañón

Autora de “Todos los naufragios”

Todos los naufragios” es la tercera novela de la escritora asturiana Laura Castañón. Sus tres obras conforman una curiosa trilogía sobre la historia del siglo pasado en Asturias, haciendo especial hincapié en acontecimientos ocurridos en su tierra en el primer tercio de dicho siglo. Con mano maestra, nos introduce en la pequeña historia de una ciudad imaginada que nos recuerda mucho a Gijón, aunque ella la sitúa cerca de dicha ciudad.

“Los mecanismos del mal son siempre individuales”

Cuatro años han tenido que pasar para que la escritora asturiana Laura Castañón diese a la imprenta su segunda novela. Desde aquella “Dejar las cosas en sus días” hasta la reciente “La noche que no paró de llover”, algo muy normal en su tierra asturiana, muchas cosas han pasado, incluso un cambio de editorial que la ha sentado muy bien. Su nueva novela explora, en todas sus vertientes, los mecanismos del mal.

"La literatura no tiene que dar respuestas"

La dictadura estaba dando sus últimos estertores. Por las calles del Rastro madrileño dos jóvenes autores, Víctor y Diego, cantaban "Ya no es él que era ayer": Ya no quiere ni hablar, ni recordar, lo que hiciera hecho está, para qué alimentar una agonía. Hay que dejar las cosas en sus días... Esto escribía Jesús de Diego y musicaba Víctor Manuel Martín Rubio. Dos poetas metidos a músicos. Y de ese verso, Laura Castañón ha extraído el título de su primera novela Dejar las cosas en sus días, que acaba de publicar la editorial Alfaguara.

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Laura Castañón escribe gran literatura familiar. Una mezcla perfecta entre la historia vital de mujeres de distintas generaciones y procedencias, con sus emociones, las historias de sus pasados, y también con la memoria histórica de nuestro país.

Dejar las cosas en sus días, la primera novela de la asturiana Laura Castañón, habla de nuestra historia más reciente. La historia de quienes vivieron y murieron en España durante la convulsa primera mitad del siglo XX -con especial acento en los años de guerra civil y en la cuenca minera del Aller-, pero también la de aquellos que han crecido a la sombra de la dictadura franquista y del recuerdo cercano del horror, y la de sus hijos, que ahora pasan de los 40 y que muchas veces indagan en los recuerdos de padres y abuelos o bucean en las páginas de libros de historia y diarios de las hemerotecas, en un intento -tantas veces frustrado- por saber qué pasó, por entender, por perdonar y por olvidar tanto dolor.