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Lichtenberg

Hermida ed., Madrid, 2020

Con este volumen concluye la obra de este científico y escritor que, sin proponerse elaborar una obra destinada al pensamiento crítico ni, por extensión, a la paradoja o a la ironía, ha conseguido establecer las bases de una obra perdurable precisamente por su calidad en el pensamiento crítico –donde distintos estamentos y en ocasiones nombres relevantes son expuestos al bisturí diseccionador de la inteligencia alusiva y penetrante del autor. Al tiempo, cabe decir, Lichtenberg, consigue un texto cuajado de ironía, de veracidad en el sentido más explícito de aquella realidad social en la que le tocó vivir, casi con precisión numérica, la segunda mitad del siglo XVIII.

Hermida editores., Madrid, 2019

Una vez más tenemos ante nosotros como lectores, como saboreadores de hermosos y enigmáticos secretos del alma humana, un largo exordio del hombre analizado por dentro: con mesura –a veces con exageración crítica, como es el caso que atañe a la figura de los curas-, con un muy didáctico sentido del humor, con heterodoxo rigor.

De Lichtenberg, ese gran aforista (¿o habría que decir, quizás, moralista?; ¿tal vez esteta, un esteta vital? ¿No podrían ser éstos algunos de los alegatos adjetivados que se podrían esgrimir en favor del aforista, del solitario aforista?), se ha dicho muchas veces que, de hecho, carece de una obra literaria propia. He aquí, sin embargo, que, teniendo como único bagaje literario sus cuadernos de aforismos, puede decirse que ha aportado al mundo de la creación mayor peso especifico y mayor influencia en sus contemporáneos como ningún otro había conseguido.

El poeta Rainer Maria Rilke tuvo, durante muchos años, aversión a la música. La tuvo porque vio en la música una seducción que podía sustraerle de su verdadera tarea, la tarea poética. Y la tuvo también porque consideraba incompatibles la música y la poesía: la poesía tiene su propia música, y nunca debe superponerse a ella ninguna melodía —por eso prohibió enérgicamente que se pusiera música a sus versos—.

Con la edición del tercer volumen de sus ‘Cuadernos’, la editorial Hermida (siempre con exigencia formal, con selectivo criterio en cuanto a la elección de los títulos, con cuidada presentación) concluye la edición de la obra de Goerg Christoph Lichtenberg.

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Mármara, Madrid 2017

La soledad es uno de los grandes temas, de los eternos argumentos de la literatura. Lo que viene a decir, o, creo, debería entenderse, como que la soledad es la inextinguible donación que el hombre otorga a la literatura par que ésta, con sus sobrios y felices e imaginativos recursos la analice, la explique; la ame, en sentido profundo, esto es, nos la ofrende con todo su ser.

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“Todo estado del alma tiene su propio signo y expresión, igual que la inocencia, a la que nunca alcanza la culpa; ahí veis lo difícil que es parecer original sin serlo” Este texto, breve como buena parte de la obra que le ha hecho famoso no solo entre los lectores, digamos, comunes, sino entre grandes escritores, desde Mann a Nietzsche, desde Canetti a Cioran, responde, curiosamente, a la inteligencia de un científico que, entre sus aficiones, había adoptado la tarea de confeccionar un almanaque al que añadía, a modo de consideraciones ético-morales, reflexiones que, en clave irónica –él, que cultivó el sentido del humor- equivalían, en ocasiones, a una especie de máximas de uso y siempre, desde luego, a brillantes críticas de lo tenido como real en actitudes y comportamientos.

Alberto a. Arias nació el 23 de febrero de 1954 en la ciudad de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, la Argentina, y reside en la ciudad de Florida, en la misma provincia. Entre 1972 y 1977 participó en grupos teatrales y literarios. Fue director de la revista “Poddema”. Integró entre 1979 y 1987 el Grupo Surrealista Signo Ascendente. Es parte del Colectivo Signos del Topo, que administra www.signosdeltopo.blogspot.com y dirige la revista homónima, además de libros, plaquetas y afiches.

Rogelio Ramos Signes responde “En cuestión: un cuestionario” de Rolando Revagliatti

Rogelio Ramos Signes nació el 14 de diciembre de 1949 en La Rioja, capital de la provincia homónima, República Argentina, habiendo transcurrido su infancia en San Juan, capital, también, de la provincia homónima, y su adolescencia en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Desde 1972 reside en San Miguel de Tucumán, capital de la provincia de Tucumán. Es miembro fundador de la Asociación Literaria “Dr. David Lagmanovich”. A partir de 1982 dirige la revista “A y C” (Arquitectura y Construcción). Obtuvo el Gran Premio Regional de Cuentos del Noroeste (2011), otorgado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.

El poeta y escritor norteño Ricardo Martínez ha publicado recientemente un nuevo libro de aforismos titulado “Por el camino”. El aforismo es el género literario menos conocido y el que tiene menos ventas en nuestras librerías.

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