En Desenfreno de Joe Dunthorne, el lector ávido de historias especiales encuentra una visión extraña, a veces compleja, pero siempre perturbadora, del amor fraternal, el amor romántico, o el amor familiar, sobre todo de éste último. Con un tono irónico y realista el autor sabe mezclar en justas dosis la angustia de la juventud desenfocada o del abandono conyugal con la hilaridad más recalcitrante. El resultado es una comedia corrosiva pero entrañable, donde la vida se abre paso con independencia de peculiaridades o rarezas personales. Y aunque en algún momento parece respirarse un hálito trágico, el autor sabe distanciarse a tiempo del sentimentalismo y la resolución melodramática.