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La hondura luminosa de "La mirada rasante", de Eva Molina Saavedra

Bartleby poesía (2024)
01/09/2025@15:35:00

Existen libros, y éste es uno de ellos, que al abrir sus páginas nos devuelven la sensación de un umbral: no tanto una entrada al mundo ajeno, sino una grieta desde la que percibimos la fisura del propio: “El que niega la intuición/ no imagina lo que esconde el espejo”.

Entrevista a Nieves Viesca: "El género aforístico goza de suficiente diferenciación para considerárselo un género propio"

Nieves Viesca, poeta y narradora, es originaria de Gijón, donde actualmente vive. Ha completado sus estudios en la UNED y posee títulos en Gestión Administrativa y Técnico Auxiliar de Farmacia. Además, ha realizado formación a través de la Cátedra de Extensión Universitaria. Su trayectoria literaria se inicia como mecanógrafa y correctora en el periódico El Noroeste, participando desde su creación en 1978 hasta su cierre definitivo. También cuenta con varios Diplomas en Creación Literaria. Actualmente ocupa el cargo de vicesecretaria en la Junta Directiva del Ateneo Jovellanos de Gijón, fundado en 1953; es miembro de la Asociación de Escritores de Asturias, donde ha ejercido como Vocal durante varios años, y forma parte de la Asociación Espejo de Alicante EDA, siendo reconocida como Socia de Honor en 2024.

Nuestro poema de cada día

¿Qué papel puede desempeñar la lectura de poesía en nuestra vida diaria?

Ya nos lo dijo Dámaso Alonso en su día, con estas palabras:

Leemos un pensamiento profundo en una obra científica, y lo admiramos, pero no nos conmovemos. Nuestra intuición es puramente intelectual, no afectiva, no imaginativa. Flecha veloz, flecha que quizá atraviese distancias estelares, se mueve por un cielo desvaído, un cielo sin color, y sin más dimensión que la del volador avance. He aquí que un pensamiento semejante penetra en la esfera artística. Un poeta de genio lo ha atenazado un instante, se lo ha asimilado y lo ha expresado. La flecha silba veloz, pero ahora ilumina y puebla mundos en su avance, atraviesa un cielo que es suprarreal (porque está hecho de infinitas dimensiones) y, a la par, realísimo; y -el milagro más importante- por nuestro corazón pasan efluvios de un dulce dolor o de un gozo amargo; sí, impelido por la ternura, también nuestro prisionero corazón se siente pájaro. El pensamiento del filósofo puede abrir una sima a nuestros pies; el del poeta no nos abre los ojos al abismo, sino a la belleza del abismo y su atracción: estamos movidos, conmovidos. (cf. Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos. Madrid, editorial Gredos, 1966. BRH, Estudios y ensayos, núm. 1, p. 113).