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Carlo Collodi
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PINOCHO CONTRA LA CURSILERÍA ACTUAL (DOSCIENTOS AÑOS DE CARLO COLLODI)

miércoles 11 de febrero de 2026, 18:17h

Tenía en la cabeza que a Pinocho le crecía la nariz. Y nada más. Pero le ocurren muchas más cosas. Lo ayuda un hada, que al principio es como su hermana y después es como su madre. Lo avisa un grillo. Lo come un tiburón y lo va a buscar allí dentro su padre con una linterna. Lo informa un caracol. Salva a su padre Gepetto. Se transforma en asno junto con su amigo el macarra. Le roban su dinero un gato y una ardilla.

Las aventuras de Pinocho
Las aventuras de Pinocho

Lo de crecer la nariz al mentir solo le ocurre un par de veces, de pasada. Al menos miente con decencia, sabemos que miente porque le crece la nariz. No como los políticos actuales.

Pero sobre todo el libro es un ataque contra la vaciedad y la superficialidad. Contra la cursilería actual que privilegia lo fácil y lo masivo. Que no quiere esfuerzo ni complejidad. El inglés en quince días, la escuela que no enseña nada, etc.

Pinocho al principio no quiere estudiar ni trabajar. Todo eso es un rollo, no quiere hacer nada. Y enseguida se aburre. Y no sabe nada y le crecen orejas de burro. Entonces lo explotan y lo utilizan. Primero lo usan para mover una noria sin fin. Después, cuando ya no puede más, lo compren para usar la madera de que está hecho. Si no sabes nada ni quieres hacer nada te utilizan fácilmente.

Pero luego con esfuerzo ahorra dinero para cuidar a Gepetto. Y consigue socorrer a su hada que está enferma. También es un hada muy especial, a veces se convierte en cabra. A mí me gustan las hadas así, que a veces se convierten en cabras. Y todo lo que es diferente.

Y al final deja de ser un muñeco y se convierte en un niño, en una persona. Es libre y puede tomar sus decisiones. Y es responsable de ellas. Ya no es un muñeco fabricado en serie que hace lo que quieren que haga.

Esa es la miga: si aprendes cosas y te esfuerzas no te van a esclavizar con tanta facilidad. Si no te vuelves acaramelado y sacas tu fuerza interior y tu energía. Si te haces valer. No como en este mundo de masas donde te educan con píldoras para que hagas lo que hace todo el mundo. No como en la cursilería actual.

Y ello lo hace por los consejos del hada. Porque las hadas son siempre las que más saben, eso está claro. Pero hadas que a veces se convierten en cabras, no las hadas cursis de las últimas épocas de Disney. Que quieren narcotizar a los niños y envolverlos en algodón falso. Que quieren idiotizar a los niños.

El estilo es conversacional, como una charla con niños. Pero no cursi. Es sencillamente vitalidad y animación. Como debe tener toda literatura. Porque “Pinocho” de Carlo Collodi es una gran obra literaria, no es un engendro masificado de Disney.

Y los libros hay que leerlos, no solo hablar de ellos. Y yo acabo de leer el libro de Carlo Collodi y lo he disfrutado mucho. Aprovechando que Carlo Collodi cumple doscientos años. Y consiguió una obra literaria muy viva que casi nadie ha leído. Así ocurre muchas veces, que la fama ahoga a una persona o a un libro. Ya decía Rilke: si quieres desactivar al solitario haz que sea muy famoso.

Y está bien que “Pinocho” de Carlo Collodi esté traducido a todas las lenguas. Pero que las personas lo lean. Y que sepan lo que tiene de único y original. Que no se contenten con frasecitas ni con películas cursis.

Y que vean que lo más famoso del libro, al crecer la nariz al mentir, es algo muy pasajero en el libro. Y de nuevo digo: eso es mentir con cierta dignidad. Dejas que te crezca la nariz y la gente sabe que estás mintiendo. A lo mejor, simplemente estás haciendo literatura. No como los políticos actuales, que te toman por idiota.

Os invito a leer a Carlo Collodi, un autor italiano muy interesante. Ya que ha alcanzado una edad muy respetable con buena salud. Ojalá cuando yo tenga doscientos años esté como él.

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