www.todoliteratura.es

Nuestro poema de cada día
Ermita de la iglesia de la Misericordia, de Perogil
Ampliar
Ermita de la iglesia de la Misericordia, de Perogil

La crítica a la hipocresía religiosa en el poema Los olivos de Machado

En "Los olivos", Antonio Machado describe un paisaje triste y desolador cerca de Úbeda, donde la pobreza y la melancolía predominan. A través de imágenes vívidas, critica la hipocresía religiosa y reflexiona sobre el sufrimiento humano, enfatizando la desconexión entre el hombre y lo divino en un entorno árido.
Antonio Machado hacia 1924
Antonio Machado hacia 1924
CXXXII
Los olivos
II
A dos leguas de Úbeda, la Torre
de Pero Gil, bajo este sol de fuego,
triste burgo de España. El coche rueda
entre grises olivos polvorientos.
Allá, el castillo heroico.
En la plaza, mendigos y cinchuelos:
una orgía de harapos…
Pasamos frente al atrio del convento
de la Misericordia.
¡Los blancos muros, los cipreses negros!
¡Agria melancolía
como asperón de hierro
que raspa el corazón! ¡Amurallada
piedad, erguida en este basurero!…
Esta casa de Dios, decid hermanos,
esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro?
Y ese pálido joven,
asombrado y atento,
que parece mirarnos con la boca,
será el loco del pueblo,
de quien se dice: es Lucas,
Blas o Ginés, el tonto que tenemos.
Seguimos. Olivares. Los olivos
están en flor. El carricoche lento,
al paso de dos pencos matalones,
camina hacia Peal. Campos paupérrimos.
La tierra da lo suyo; el sol trabaja;
el hombre es para el suelo:
genera, siembra y labra
y su fatiga unce la tierra al cielo.
Nosotros enturbiamos
la fuente de la vida, el sol primero,
con nuestros ojos tristes,
con nuestro amargo rezo,
con nuestra mano ociosa,
con nuestro pensamiento
-se engendra en el pecado,
se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!-.
Esta piedad erguida
sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,
esta casa de Dios, decid, oh santos
cañones de von Kluck, ¿qué guarda dentro?

Antonio Machado: Poesía completas. Madrid. Espasa Libros, 1988, 13.ª edición.
Colección Austral, A-33. Manuel Alvar, editor literario.

Apoyo léxico y cultural.

La torre de Pero Gil. La ciudad jienense Torreperogil conserva un castillo del que siguen en pie dos torres (un torreón cuadrado y unas torre ochavada). Pero Gil permaneció fiel a Pedro I -el hijo legítimo de Alfonso XI- en guerra civil de Castilla entre Pedro I y Enrique II -uno de los mucjhos bastardos de Alfonso XI-. Al finalizar la guerra, Pero Gil fue desposeído de su señorío, y entregado a Úbeda, que había permanecido fiel a Enrique II. (La primera guerra civil castellana se produjo entre entre 1351 y 1369). Pero Gil fue degollado junto a Pedro I en Montiel.Burgo. Fortaleza construida en la Edad Media por los nobles feudales para vigilar los territorios bajo su jurisdicción. Cinchuelo. Faja estrecha con que se adorna a los caballos. Orgía. Gran abundancia de algo. Asperón. Arenisca de cemento silíceo o arcilloso empleado en limpìeza, y que facilita el raspado. Penco matalón. Caballo flaco y endeble, con heridas producidas por el roce de los aparejos para montarlo o cargarlo (mataduras). Cañones de von Kluck. El general alemán Alexander von Kluck intervino en la Primera Guerra Mundial, en concreto en la invasión de Francia, en 1914, y utilizó artillería pesada para avanzar con rapidez hacia París; pero fue frenado por los aliados en la Batalla del Marne (en septiembre de 1914).

42 versos componen este poema, segunda parte de “Los olivos”, muy distinta en contenido y forma métrica. En cuanto a esta, Machado emplea una combinación monoestrófica muy de su agrado: la silva arromanzada (ha combinado endecasílabos con heptasílabos, distribuidos según su libre criterio en cuanto a número de unos de otros, y de su ubicación en el poema, y ha recurrido a la rima asonante /é-o/ en los pares).

El texto está envuelto en pesimismo, ante una realidad que impresiona negativamente la sensibilidad del poeta. El léxico seleccionado está en consonancia con dicha actitud Pero Gil es un “triste burgo de España”, es un “burgo sórdido”, “un basurero” -palabra que se repite-; en la plaza del pueblo solo hay mendigos harapientos; el Convento de la Misericordia “raspa el corazón”, como si fuera “asperón de hierro”; y no puede faltar en el pueblo un loco -llámese Lucas, Blas o Ginés-… En definitiva, “se vive en el dolor”, “Dios está lejos”, se practica una piedad huera -“¡Amurallada piedad!, exclama el poeta, en un tono que refleja indignación ante la hipocresía colectiva-. Y con suprema ironía, Machado invoca los cañones de von Kluck y los califica como “santos”. Todo ello suscita una “agria melancolía”, que le lleva al poeta a cuestionarse la función que cumple esa “casa de Dios” -el convento de la Misericordia-. de la que está ausente y alejado, y de ahí que el rezo sea “amargo”… De hecho, el poeta repite el verso “esta casa de Dios, ¿que guarda dentro?”, una interrogación retórica con doble destinatario según el contexto: ya sean “hermanos” -en el sentido de congregación de devotos que se ejercitan en obras de piedad-, ya sean los “cañones de von Kluck”, a los que califica de “santos”, en actitud rayana en el sarcasmo.

El poema, al arribar Machado al campo de olivares, adquiere una perspectiva más patética, si cabe, porque el poeta emplea un plural sociativo en el que se incluye y nos incluye, al usar enfáticamente la primera persona del plural -“nosotros”-, y precisamente del presente de indicativo “enturbiamos”- (adviértase que todo el poema está escrito en presente, ya sea indicativo o imperativo, lo que actualiza su contenido ante un “lector intemporal”): y tras dotar a dicha forma verbal de complemento directo -“la fuente de la vida, el sol primero”-, se recurre a una serie anafórica de complementos de carácter instrumental que expresan las circunstancias en que ejecutamos algo; y la construcción paralelística alcanza tres versos y acentúa la coherencia interna de lo que expresan: “con nuestros ojos tristes, / con nuestro amargo rezo, / con nuestra mano ociosa” (es decir: “preposición+determinante posesivo+pronombre+adjetivo”. La serie anafórica se cierra con un inciso explicativo en el que converge toda la tensión emocional: “se engendra en el pecado, / se vive en el dolor”.

Pero no hay que olvidar que el poema se titula “Los olivos” (II). Y, en efecto, al comienzo del poema ya están presentes los “grises olivos polvorientos” (en realidad, lo que es “polvoriento” es el camino que recorre el coche en el que va Machado, y no tanto los olivos, por lo que estaríamos ante un desplazamiento calificativo). Y ya muy avanzado el poema aparecen los olivares, y en ellos “los olivos / están en flor”, lo que nos permite situar temporalmente el texto a mediados de mayo, época en que la floración se ve favorecida por las temperaturas cálidas. Y ahora la vista de Machado se proyecta hacia los “campos paupérrimos”, que requieren una fatigosa labor de siembra y labranza: “la tierra da lo suyo”, los frutos que los labradores le arrancan con su esfuerzo, ayudados por “pencos matalones”; y así, su denuedo “unce la tierra al cielo”, donde “el sol [también] trabaja”, un “sol de fuego”(ígneo) que acrecienta la dureza de los quehaceres agrícolas. De hecho, el apego a la tierra de esos labradores queda recogido en el verso “el hombre es para el suelo”, y en él “genera [prod)uce], siembra y labra”.

Machado va fijándose en el trayecto que recorre en un “lento carricoche”, y encuentra en el adjetivo la manera de convertir sensaciones en emociones. Circula en un “lento carricoche”; y lo primero que divisa a lo lejos es “el castillo heroico” de Pero Gil, que jugó su papel en la guerra entre Pedro I y su hermanastro Enrique II. Una vez en Pero Gil -presentado como “triste burgo de España”-, observa en la plaza “mendigos” harapientos (adviértase la fuerza expresiva de la metáfora “una orgía de harapos”, en referencia a los “mendigos”, que van andrajosos. Y en la plaza está ubicado el “convento / de la Misericordia” -hoy ermita-, con una portada renacentista del siglo XVI, que ningún sentimiento religioso despierta en Machado, sino una “agria melancolía […] que raspa el corazón”, como si dicha melancolía tuviera la fuerza del asperón -otra metáfora de gran fuerza expresiva-. Adviértase, además, el contraste entre “los muros blancos” (el asperón es una arenisca de cemento silíceo de color blanco que se emplea en construcción) y “los cipreses negros” (los cipreses no son negros, sino que su denso follaje es verde, pero al adornar cementerios suelen teñirse de connotaciones lúgubres). Y no puede ser más explícito y crítico Machado cuando exclama: “¡Amurallada / piedad, erguida en este basurero!…”; versos que terminan en unos puntos suspensivos cargados de sugerencias bastante negativas, en especial porque el vocablo “basurero” está asociado al vocablo “piedad”. ¡Y esta es “la casa de Dios!”… Y como en todo pueblo, hay un loco: “Y ese pálido joven, / asombrado y atento, / que parece mirarnos con la boca, / será el loco del pueblo”. La palidez, el asombro y la atención que caracterizan al joven se ridiculizan en alguna forma, pues Machado nos indica que está embobado: ““parece mirarnos con la boca”. Una vez presentados los campos como “paupérrimos”, los adjetivos desaparecen para dar paso al dinamismo verbal en referencia a las labores del agricultor: “genera, siembra y labra” la tierra sin escamotear fatigas. Y surge ahora la adjetivación, cada vez más peyorativa, para generalizar la tristeza de los ojos (“con nuestro ojos tristes”), la amargura del rezo (“con nuestros rezos amargos”), la ociosidad de las manos (“con nuestra manos ociosas”) y, sobre todo, con “nuestros pensamientos” pecaminosos y adoloridos que nos alejan de Dios, sumergiéndonos en la práctica de una piedad de pacotilla. Con todo esto querría acabar Antonio Machado, y la belicosa referencia a los cañones de von Kluck no pasan de ser un violento exabrupto de desahogo.

Ermita de la iglesia de la Misericordia, de Perogil.

http://www.redjaen.es/francis/?m=c&o=21492&letra=&ord=&id=169596

Una de las Torres oscuras del castillo de Torreperogil.

https://castillosyfortalezasmedievales.wordpress.com/castillo-de-don-pero-xil-o-de-las-torres-oscuras-torreperogil/

[La primera parte de las siete de que se compone el poema “A la manera de Juan de Mairena. Apuntes para una geografía emotiva de España”, tiene solo estos tres versos: “¡Torreperogil! / ¡Quién fuera una torre, torre del campo / del Guadalquivir!”].

Poema completo:

https://castillosyfortalezasmedievales.wordpress.com/castillo-de-don-pero-xil-o-de-las-torres-oscuras-torreperogil/

Álbum iconográfico de Antonio Machado.
[Contiene todas las fotografías conocidas de Antonio Machado, fechadas y documentadas].

Puedes comprar su obra en:

Claustro de profesores del Instituto General y Técnico de Baeza en 1918. Antonio Machado sentado, tercero por la izquierda
Ampliar
Claustro de profesores del Instituto General y Técnico de Baeza en 1918. Antonio Machado sentado, tercero por la izquierda
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios