Hay muchos momentos, en estos tiempos que corren, en los que se nota la crispación, los rictus caídos al modo de la carátula de la tragedia, Melpómene, en medio de una vorágine en la que nos hallamos perdidos, desubicados, atrapados en un callejón sin salida. Sí, una increpación constante, miradas de pseudo odio, malestar por la forma de reírse de alguien, entrar corriendo a coger a un asiento en el metro a base de empujones, graníticas conductas que ofuscan los comportamientos más permeables. Es decir, a veces, muy a menudo, unos y unas se comportan, nos comportamos, muy bordes. Borde[r] (La aspereza) que nos trae Pedro Casas con la Compañía del Sr. Smith, en la que se ha desencadenado una auténtica batalla campal en una oficina de atención al ciudadano donde no atienden nada bien y dejamos de considerarnos ciudadanos. Pero estos lodos vienen de aquellos barros, y retrocediendo en las circunstancias y vicisitudes de cada quien nos damos cuenta de que la vida, el convivir diario, las relaciones sociales, el tratamiento entre nosotros, ofusca, perturba, desestabiliza y llega un momento en que ya no se puede más y salta todo por los aires como una mina antipersonas en el camino costumbrista de nuestras rutinas. Pretendemos que nada nos afecte, pasarlo por alto, hacer como si no fuera con nosotros, pero no siempre, o casi nunca, se consigue. Ahí es cuando recibimos bofetones, cuando hay que desnudarse sin haberlo previsto, cuando nos sorprende la reacción de nuestra pareja o mejor amigo, cuando reflexionamos en el endurecimiento incomprendido de nuestras solitarias vidas y pensamientos, en la imagen deteriorada que damos de nosotros de mismos, en la pérdida de la alegría y con ella, de la humanidad, que se animaliza, con perdón de los animales. Estamos al borde del borde del borde y si nunca nos llegamos a caer es porque nos da miedo caer al abismo. Las historias que vamos viendo en esta Aspereza, Borde[r] son las insatisfacciones constantes y que nos callamos por educación y respeto, aunque no debiéramos, en algún caso. Muchas veces oímos lo de ‘trata a los demás como quisieras que te traten’, pero no siempre esa premisa es de ida y vuelta. Hasta ser padre puede resultar penoso, pero no nos atrevemos a confesarlo para que no nos tomen como bicho raro. Toda la Compañía están entregados, Tania Medina, Marta Pons, Iván Serrano, Luna Mayo, Jorge Vidal y Asier Iturriaga, interpretando varios roles e, incluso, pidiendo la colaboración del público para no llevar al límite las situaciones a las que tienen que someterse. Entre ellas, la propia hostilidad de la ciudad, de los trámites, de los que nos rodean e, incluso, la agresividad hacia nosotros mismos. Todo contado e interpretado con brillante humor, erguidos ante las cosas inútiles que nos parecen trascendentales, despreciando a los demás y desencadenando una animadversión diabólica y antisocial que nos esclaviza en la forma de pensar, de sentir y de actuar. Habrá que limar asperezas.
INFORMACIÓNBORDE[R] (La aspereza) CÍA DEL SR SMITHAutoría y dirección: Pedro Casas Interpretación: Marta Pons, Luna Mayo, Tania Medina, Jorge Vidal, Iván Serrano y Asier Iturriaga Coreografía: Jordi Vilaseca y Mario Sánchez Calvo
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