Betina González es una novelista reconocida, articulista y profesora de creación literaria en Argentina, que publicó "Arte menor" (Premio Clarín Novela 2006) y "Juegos de Playa" (una colección de relatos premiada por el FNA). En 2012 ganó el Premio Tusquets de Novela con "Las poseídas", siendo la primera mujer en ganar este prestigioso galardón literario, Ahora en su nueva obra, La obligación de ser genial, recopila diez ensayos sobre diferentes aspectos de la literatura y la creación literaria, combinando erudición con consejos prácticos. En sus reflexiones es aguda, también documentada, juega con los formatos en algún caso y sabe ser amena. El título de la obra (y de uno de los ensayos del volumen) proviene de una cita de Ricardo Piglia: “la obligación de ser genial es la respuesta al lugar inferior, a la posición desplazada.” Denuncia los sesgos a la hora de juzgar las producciones de las escritoras y reivindica el camino propio de cada uno en la ficción. Es una oda a la escritura de ficción, al valor de esta actividad literaria en medio de entornos productivistas que solo valoran lo que tiene sustancia o lo que genera aprendizaje, resultados y métricas. Betina reflexiona sobre características muy diversas del texto, como la idea narrativa, las frases iniciales de las grandes obras, los temas como punto de llegada y no de partida. El capítulo con el excelente título «El miedo a la imaginación: la historia vs. “Hechos reales” en la ficción literaria» habla de este miedo a la ficción, a la cúspide del periodismo narrativo, a la crónica, incluso, diría yo, a la autoficción. La autora relata cómo en las presentaciones de sus libros no le preguntaban por qué contaba la historia de esa manera, ni cuánto tiempo le había llevado escribirla, sino: «Esta historia es real, ¿no? ¿Este hombre es tu padre? ¿De dónde sacaría una mujer una novela si no de su propia biografía?». En alguno de los ensayos también aborda temas como la expresión de los sentimientos y el sentimentalismo en la narrativa, o qué diferencia anécdotas y historias productivas como germen de una historia. Propone alguna técnica inesperada, y sin duda digan de ser explorada, como usar la traducción a otro idioma en tanto que instrumento para robustecer un texto en construcción en la lengua propia. En otro documenta cómo pasó de una noticia de prensa a la creación de su novela América alucinada, del germen al desarrollo de una historia propia, es decir, desgrana su propio proceso creativo. Otros ensayos tienen un cariz más biográfico, aunque siempre relacionados con el proceso de creación. Betina González respira literatura: es su modo de vida, el filtro por el que pasa todo. La autora argentina intercala momentos de sus estudios literarios con citas, ejemplos y referencias de numerosos escritores y autores de diversas épocas, géneros y lugares. Además, aborda el papel de los artistas frente a los problemas sociales, en particular la violencia contra las mujeres. Pica temas de aquí y de allá, en ningún caso podemos hablar de una manual dosificado con un propósito formativo específico, aunque este volumen puede ser útil a las personas con cierto rodaje en talleres de escritura creativa para ir un poco más allá. Y además cuando piensas que este generoso ensayo sobre la escritura no podía ponerse mejor, Betina nos interpela también sobre la complejidad de la expatriación, la traducción y la escritura. La maravillosa elección del femenino genérico para referirse a "la autora" y "la lectora" es muy natural y a la vez convocante. En definitiva, nos hallamos ante una magnífica obra que combina experiencias de vida y reflexiones que aportan mucho a quienes piensan en escribir libros. Y un aviso final para navegantes o mejor dicho, lectores empedernidos: La lectura de La obligación de ser genial puede llegar a tener efectos secundarios: el deseo de leer todas las obras citadas y lanzarse inmediatamente a escribir. Puedes comprar el libro en:
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