La periodista y escritora malpicana Marta Villar publica su primera novela en MAEVA|NOIR, Detective Ferruchi. Una novela con retranca gallega donde demuestra que existen las segundas oportunidades; poblada de personajes secundarios poseedores de historias curiosas que se salen de la norma, que piensan y viven de manera distinta, a lo que mucha gente considera normal. Como dice la autora, se trata de personas con pensamiento alternativo.
La historia transcurre en un pueblo que puede ser cualquiera de la comunidad gallega: Umeiro, que es el término utilizado para denominar al olmo. Allí regresa Sol Cortes para dar un giro a su vida y se topa con los recuerdos de una infancia que tuvo muchas aristas. Una trama negra que permite a Marta Villar, a la vez, homenajear y denunciar; reivindicar y profundizar en el contexto social y en los muchos males que aquejan no solo al mundo rural. Una novela en la que caben muchas cosas…
A mediados del siglo XX, los gallegos emigraban fundamentalmente a América (Argentina, Cuba, Uruguay…). Más tarde, en los años 60 cambiaron el destino por Europa (Suiza, Alemania…). Los hijos quedaban al cuidado de los abuelos, ocupando el lugar de los padres ausenten. La sensación de abandono de estos niños era difícil de superar, sobre todo, cuando nacían hermanos que sí convivían con los progenitores. Lazos rotos, heridas profundas, imposibles de restañar. Es hora, pues, de reivindicar el papel que tuvieron esos abuelos en el desarrollo económico de muchas zonas de nuestro país y en el coste emocional que, la emigración de los padres, supuso para muchos niños.
El término bullying comenzó a utilizarse en la década de 1970 para definir la violencia sistemática y reiteras -física o psicológica- ejercida contra un alumno. Antes se llamaba acoso y las consecuencias para la salud mental de la víctima son tremendas. Unido a un racismo lleno de prejuicios y estereotipos negativos -en esta obra-, puede provocar heridas emocionales que duren toda la vida. No obstante, nuestra protagonista vuelve al pueblo donde sufrió tanto siendo niña. Tal vez, la ilusión de tener una segunda oportunidad supere el dolor por las vejaciones sufridas… y cierre el duelo por la pérdida de esas personas que fueron el centro de su vida. Un duelo al que también tendrá que enfrentarse Amil que, por segunda vez, se queda sin padres.
Otros temas que aparecen en la obra son el cambio climático y el consumismo exagerado en el que estamos inmersos. Arden los bosques y los mares y solo pensamos en formas de “paliar” los efectos, no de evitarlos. Mas calor: más terrazas y tomar más cerveza fresquita… Nada importa excepto consumir, porque ya no tenemos esperanzas de mejorar ni de luchar.
Sol Cortés redescubre el pueblo en el que nació a través de las historias que le cuentan sus vecinos. Son ellos los que conocen de verdad los problemas que tiene la gente, y no los políticos. Cuidadores que pasan a ser cuidados, ancianos que viven solos, apartados, y necesitan ayuda. Gente que se preocupa por la gente. Una paisana a la que sigue su cerdo guardián como si fuera el mejor perro de compañía; una profesora de Fisiología Vegetal jubilada que recoge semillas desde hace años y las entierra en botes para protegerlas de una posible catástrofe mundial y preservar la biodiversidad actual, como hace el Banco Mundial de Semillas de Svalbard en Noruega… Todos construyendo un dormitorio en la planta baja, porque la vejez no es amiga de las escaleras que hace años se pusieron de moda…
Muchos de sus antiguos compañeros de colegio siguen en el pueblo. A la escritora le sirven para añadir valor al relato y mostrar la sociedad. Las drogas… consiguen que puedas tomar vacaciones de ti mismo. El amor y la fidelidad de dos drogadictos. Unidos en la adversidad, en la soledad; los dos juntos compartiendo un dolor que solo ellos comprenden. Y si uno falta, el otro puede seguir adelante, viviendo a pesar de la añoranza y la pena, porque ¿Sabes cuándo te suicidas? Cuando ya no tienes curiosidad por nada. La curiosidad es lo que te mantiene con vida. Y se puede encontrar refugio en un lugar insospechado, como hace Javi: La cárcel es Despreocupalandia, allí dentro solo existe el tiempo y el único trabajo que tienes es administrarlo.
Detective Ferruchi rinde homenaje a cientos de mujeres que trabajaron a destajo en los talleres de Inditex donde ensamblaban, entretelaban, armaban y planchaban las camisas que venían ya cortadas desde la central. Talleres situados en bajos poco aireados trabajando horas y horas en condiciones muy duras; una tarea poco reconocida, pero que, para muchas, supuso independencia económica ayudar a levantar grandes empresas de moda en nuestro país.
Sol Cortés ansía ser aceptada en Umeiro, y no dudará en convertirse en investigadora para descubrir quién es el asesino del veterinario pelirrojo. Mientras, la librería le dará la calma que ansía.
Marta Villar, gallega de la Costa da Morte, nacida en 1973 en Malpica de Bergantiños, ha desarrollado una larga carrera como periodista en prensa. En 2020 ganó el Premio Tiflos de Periodismo y fue finalista del Premio de Periodismo Fundación Julio Camba. También fue finalista en los concursos de relatos de la Real Academia Gallega y de PuntoGal en las ediciones de 2021 y 2022, así como en el Premio de Poesía Gloria Fuertes del Ayuntamiento de La Rinconada (Sevilla) en 2021. En 2024 ganó el Premio Xerais de Novela con Detective Ferruchi, que se publica ahora en castellano.
Puedes comprar el libro en: