Rufino Félix Morillón: La elegancia hecha poesía. IRufino Félix Morillón, destacado poeta extremeño, evoca en su obra "Tarde cerrada" la ciudad de Cádiz a través de imágenes líricas y metáforas que humanizan la naturaleza. Su poesía, marcada por la sencillez y la emoción, refleja memorias y paisajes, explorando el paso del tiempo con melancolía.
CÁDIZ
Venía del Sur:
Cádiz,
con el festón de sus espumas
bordando litorales.
Vi sus torres vigías,
la simetría salina de sus calles, 5
y escuché el clamoreo
del viento embravecido en su querencia.
Proa blanca, navegaba
por la verde marea de los trigales
buscando el fondeadero de mis ojos. 10
Puerto de mar me hice.
Rufino Félix Morillón: Tarde cerrada.Mérida, Artes gráficas Boysu, 1989.Poemarios Kylix, núm. 4.
Rufino Félix Morillón, recientemente fallecido, sigue ocupando un lugar de privilegio en la poesía extremeña de finales del siglo XX y principios del XXI. Su palabra poética está hecha más de vida que de literatura, y manifiesta una tonalidad clasicista. El poeta concibe su obra artística, ante todo, como comunicación, en un deseo de compartir emociones. El paso del tiempo que todo lo altera tiñe de melancolía no pocos de sus poemas. Con posterioridad a Tarde cerrada, Rufino Félix Morillón ha publicado, entre otras obras, las tituladas Crestería de la Sal, (1990), Consumación del tiempo (1991) Párpados de espuma (1992), Voz distante (1994), Memoria de la luz (1998), La soledad de las arenas (2007)… El ayuntamiento de Mérida publicó, en 2003, el tomo 1 de sus Obras completas, con el título de El tiempo y el mar; y en 2020 las ha concluido con el tomo 2. “Tarde cerrada es un poemario escrito desde el recuerdo y la emoción. El autor ha creado su propio universo poético rescatando del tiempo que se ha ido memorias y paisajes. La fuerza lírica del verso, profundamente evocador, fluye desde el corazón acongojado y desemboca en el tramo final del libro, cuando la tarde se desploma y el hombre duda de llegar a perder, definitivamente, la esperanza.” (Solapa editorial). Añadamos a la presentación editorial que Tarde cerrada es un libro compuesto por 33 poemas; y el elegido para su comentario refleja el estilo que caracteriza al poeta emeritense: sencillez extrema en los diferentes planos lingüísticos, ausencia de elementos retóricos, humanización de la Naturaleza, capacidad comunicativa, sentido esteticista… Componen el poema 11 versículos heterométricos (el versículo 1 es un heptasílabo partido en dos lineas; este tipo de escritura es frecuente a partir de los movimientos vanguardistas de principios el siglo XX), y también son heptasílabos los versículos 3, 4, 6 y 11 (este sin sinalefa); son endecasílabos heroicos el 7 y 10 (este último con sinéresis); dodecasílabos el 5 y el 9; eneasílabo, el 2; y octosílabo, el 8.). El poeta ha prescindido de la rima, aunque se advierte la consonancia /-áles/ en los versículos 3 y 9 (“litorales/trigales”). Los versículos 5-6 presentan un encabalgamiento “nombre/complemento nominal”: “el clamoreo / del viento”; y en el versículo 1 hay una marcada pausa interna, señalada por los dos puntos, que hace más patente su escritura en dos renglones sucesivos. Los 11 versículos se distribuyen en tres agrupamientos estróficos, ajenos a los convencionalismos métricos, de tres, cuatro y tres versículos; y el versículo 11, a modo de epifonema, cierra el poema, en perfecta coherencia semántica con el que lo inicia: “Puerto de mar me hice”. El primer agrupamiento estrófico descansa en una metáfora de carácter visual: el poeta contempla la ciudad gaditana como si emergiera del mar, con el oleaje rompiendo contra la costa y delimitándola con blancas espumas a modo de encaje decorativo (verso 2: “con el festón de sus espumas”). El festón es, simbólicamente, la línea de la costa; y el fundamento de la imagen es totalmente racional, ya que, en sentido recto, el festón es el dibujo en forma de ondas que adorna la orilla de algo. Y el versículo 3 completa la imagen con otra de gran coherencia semántica con la anterior: “bordando litorales”; es decir, que las olas desempeñan el papel que corresponde al hilo y a la aguja para bordar, señalando los límites que separan mar y tierra (“bordar”: efectuar labores de relieve en tela o piel con aguja y diversas clases de hilo; “litoral”: orilla o costa del mar). Los cuatro versículos del segundo agrupamiento estrófico condensan la esencia de la ciudad de Cádiz: su arquitectura comercial y defensiva (las “torres vigías”), su peculiar estructura urbana con ‘sabor a mar’ (“la simetría salina de sus calles”) y la continua presencia de vientos de Levante y de Poniente (“el clamoreo / del viento”). Las torres vigías (o torres miradores) -versiculo 4- surgieron el el siglo XVIII, cuando la ciudad monopolizaba el comercio con América; y tenían una doble finalidad: comercial -asegurando el tráfico marítimo y permitiendo a los comerciantes avistar la llegada de sus barcos- y defensiva -protegiendo la costa de posibles ataques fundamentalmente de piratas berberiscos-. (En la actualidad se conservan en el casco histórico 129 torres vigías, de las cuales la más emblemática es la Torre Tevira; con aproximadamente 33 metros de altura sobre el suelo y 45 metros sobre el nivel del mar, es el segundo punto más alto, solo superado por las torres de la catedral). En cuanto al urbanismo gaditano -verso 6- responde al típico diseño colonial, con un casco histórico caracterizado por un trazado laberíntico de calles estrechas que protege del sol y del viento marino que llena de salitre el ambiente. Y los vientos que soplan en la ciudad -versículos 5 y 6-, cuyo sonido se convierte metafóricamente en “clamoreo”: viento de Levante, seco y cálido, procedente del Norte de África; y viento de poniente, que llega directamente desde el océano Atlántico. Porque el viento tiene una “querencia” con Cádiz, es decir, que le tiene un apego profundo -nueva metáfora que humaniza elementos de la Naturaleza- y, por tanto, el imperioso deseo de regresar. Y lo esencial de toda esta información la condensa el poeta en solo cuatro versículos de insuperable lirismo. (Manuel Machado iniciaba su breve poema “Andalucía” refiriéndose a Cádiz: “salada claridad”; y Rufino Félix Morillón se fija en la “simetría salina de sus calles”). Tres versículos (8-11) conforman el tercer agrupamiento estrófico, que se inicia con una doble metáfora para aludir a Cádiz: “Proa blanca”. Considerada desde una perspectiva geográfica, la ciudad antigua de Cádiz se eleva sobre una estrecha lengua de tierra rodeada por el Atlántico, por lo que su silueta se asemeja a la parte delantera de un barco que se abre paso cortando las olas (“proa”): y, por otra parte, las casas de la ciudad se han venido pintando con cal blanca para reflejar la intensa luz solar, por lo que la ciudad presenta un aspecto luminoso y brillante (“blanca”). La condensación metafórica “proa blanca” tiene, pues, un fundamento objetivo con base histórica. Y esa “proa blanca” “navegaba / por la verde marea de los trigales”, un versículo -el 9- que tiene claro sentido metafórico de gran fuerza plástica: un campo de trigo ondulante se compara con el mar, de tal forma que el viento, al mover las espigas verdes, va generando olas (que en su navegación corta la “proa blanca”. El versículo 10 cierra con broche de oro este agrupamiento estrófico: “buscando el fondeadero de mis ojos”. Dado que el fondeadero es es una zona o paraje marino (bahía, cala o ensenada) donde las embarcaciones pueden inmovilizarse de forma segura arrojando el ancla al agua, el poeta utiliza la imagen del fondeadero para expresar su deseo de recalar en Cádiz, extasiado ante su contemplación urbana y marinera. Y de ahí como consecuencia lógica, el versículo 11, con toda la carga nostálgica que rezuma. “Puerto de mar me hice”.
Bibliografía. Rufino Félix Morillón: La suave elegancia hecha poesía. Badajoz, Fundación Caja Badajoz, 2026. Coordinadores: Moisés Cayetano Rosado, Francisco Rangel Rodríguez. Colección Personajes singulares, núm. 34. De esta importante obra destacamos los siguientes trabajos para profundizar en la poesía de Rufino Félix Moriñón: Francisco Rangel: “Todo sobre Rufino” (págs. 13-27). Francisco López-Arza García-Mora: “Pasión por Antonio Machado” y “Plataforma de salida de un gran poeta” (págs. 27-91). Moisés Cayetano Rosado: Rufino Félix Moriñón: La suma elegancia de un poeta esencial” (págs. 147-158). Descarga de la obra: https://cdiex.es/documento/rufino-felix-morillon-la-suave-elegancia-hecha-poesia
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