Poesía para los más pequeños. Félix María de Samaniego, Gloria Fuertes, Pere Quart y Diego Díaz Hierro: Los insectos como protagonistas
El fabulista Félix María de Samaniego, Gloria Fuertes -poeta de niños… ¡y de adultos!-, el poeta catalán Pete Quart -seudónimo de Joan Oliver i Sallarès- y el profesor onubense Diego Díaz Herrero nos ofrecen unos divertidos poemas que pueden hacer las delicias de los más pequeños. Los comentarios que acompañan a los poemas no pasan de ser un “juego estilístico… para adultos”. El Ladrón
Por catar una colmena
cierto goloso Ladrón,
del venenoso aguijón
tuvo que sufrir la pena.
-La miel, dice, está muy buena:
es un bocado exquisito;
por el aguijón maldito
no volveré al colmenar.
¡Lo que tiene encontrar
la pena tras el delito!
Félix María de Samaniego: Fábulas.Barcelona, Castalia ediciones, 2023.Colección Clásicos Castalia.
La fábula de Samaniego está compuesta por diez versos octosílabos que configuran una décima con su clásico esquema de rimas consonantes: ‘abba-ac-cddc’.
La anteposición de los adjetivos al nombre en los versos 2 (“goloso Ladrón”) y 3 (“venenoso aguijón”), así como su posposición en los versos 8 “bocado exquisito”) y 9 (“aguijón maldito”) se justifica por necesidades impuestas por la rima de la décima. Esta misma razón justifica el hipérbaton de los versos 3-4: “del venenoso aguijón / tuvo que sufrir la pena”. La anécdota que se relata es bien sencillo: un Ladrón -no tanto hambriento, cuando “goloso”- intenta atrapar la miel de una colmena sin permiso de su dueño; pero las abejas le atacan con sus venenosos aguijones, frustrando su intento (versos 1-8). La moraleja que se desprende (versos 9-10) pretende hacer reflexionar sobre los errores que se cometen llevados por la impulsividad, cuyas amargas consecuencias son superiores al pretendido beneficio. En realidad, los dos versos finales, de carácter exclamativo (“¡Lo que tiene encontrar / la pena tras el delito!”) tienen, por el léxico empleado (“pena/delito”) una interpretación legal: el delito es la conducta que va contra la ley, y la pena es la consecuencia legal que de ello se sigue, es decir, el castigo que un juez impone al autor del delito.
Cómo se dibuja una mariposa
Dibujar una mariposa,
es fácil cosa.
Primero se dibuja un rosal.
¡Colosal!
Y aquí una rosa muy rosa 5
muy grande y hermosa,
pétalos alrededor
¡Sí señor!
... Y estos pétalos tan grandes
nos van a servir de alas, 10
un ala, otra ala,
¡Hala!
El cuerpo muy delgadito
-como un gusano bonito-.
Las antenas para el “rádar”, 15
mil dibujos en sus alas,
ojos grandes,
-se le salen de la cara-,
dicen que tienen mil ojos
-la mariposa ve todo 20
con gran destreza
y sin mover la cabeza-.
La mariposa es preciosa
se confunde con la rosa.
Vive muy poco -unos días- 25
pero ella no lo sabe
y es dichosa...
Está tan bien dibujada...
-¡Callaos!... parece que habla:
-No me puedo entretener, 30
vivo un día, una jornada,
no me da tiempo de nada,
mi vida es de rosa en rosa
y a otra rosa mariposa…
Gloria Fuertes: La oca loca.Madrid, Editorial Escuela Española, 1977.
Hemos mantenido la puntuación del texto original. Como en otros poemas de La oca loca, Gloria Fuertes les propone a los niños elaborar un dibujo, en este caso de una mariposa, siguiendo las “instrucciones rimadas” que les va dando a lo largo del poema, y que son fáciles de recordar. Y para ello lleva a cabo una selección de lo que considera que son sus rasgos más característicos o, al menos aquellos que resultan más eficaces para su representación plástica: las alas -cuatro en total-, con variados y vivos colores; el cuerpo como de gusano -ya que tiene la misma forma-; dos antenas en la cabeza que funcionan como órganos sensoriales; ojos grandes que le dan un amplio campo visual; pero tiene una vida muy breve -la mariposa adulta vive entre dos y cuatro semanas, por lo que es falso que viva un solo día-; y, además, es “preciosa”. El poema está compuesto por 34 versos, de los cuales 22 son octosílabos (es decir, el 64.71 %); solo dos versos de arte mayor: el 1, que es eneasílabo, y el 3, que decasílabo; el verso 26 es heptasílabo y el 6, hexasílabo; son pentasílabos los versos 2, 11 y 21; tetrasílabos los versos 4, 8, 17 y 27; y bisílabo el verso 12. Esta leve heterometría se ajusta adecuadamente a las rimas, par obtener los efectos rítmicos y de timbre deseados, además de una grata eufonía. Veámoslo con detalle:
rima consonante /ósa/ (verso 1-2; “mariposa/cosa”; versos 5-6: “rosa/hermosa”); rima consonante /-ál/ (versos 3-4: “rosal/colosal”); rima consonante /-ór/ (verss 7-8: “alrededor/señor”); rima consonante /-ándes/ (versos 9 y 17: “grandes”, la palabra roma consigo misma): rima consonante /-álas/ (versos 10 y 16: “alas”; la palabra rima consigo misma); rima consonante /-ála/ (versos 11-12 (“ala/”hala”; un caso de homonimia solo no homofónica); rima consonante /-íto/ (versos 13-14: “delgadito/bonito”; adjetivos con el sufijo diminutivo -ito;); rima asonante /á-a/ (versos 15 y 18: “rádar/cara”; la poeta tilda la palabra “radar”, aunque la forma preferida por la RAE no lleva tilde); rima asonante /ó-o/ (versos 19-20: “ojos/todo”); rima consonante /-éza/ (versos 21-22: “cabeza/belleza”; rima consonante /-ósa/ versos 23-24, y 27: “preciosa/rosa/dichosa”; reiteración de las rima de los versos 1-2 y 5-6); versos 25 y 26, sin rima; rima consonante /-áda/ (versos 28 y 31-32: (“dibujada/jornada(nada”); versos 29 y 30, sin rima, aun que la asonancia /á-a/ del verso 29 ya ha aparecido en los versos 15 y 18; rima consonante /-ósa/ (versos 33-34: “rosa/mariposa”); es la rima más repetida a lo largo del poema: versos 1-2, 5-6, 23-24 y 27).
En resumen: es mayoritaria la rima consonante, que en ocasiones agrupa los versos en pareados que aumentan la sonoridad del conjunto; aparece la rima asonante en dos ocasiones (versos 15 y 18, y 19-20); y quedan sueltos los versos 25, 26, 29 y 30. Si se comprueba los versos que riman entre sí y el número de sílabas que tienen, se llega a la conclusión de que no es algo casual, sino que la poeta ha tenido muy presente cómo lograr el ritmo alegre y musical que se extiende por todo el poema. Repasemos ahora algunas de las particularidades estilísticas del poema. Todos los verbos están en tiempo presente, por lo que el poema se actualiza trasladando su contenido al momento en que está situado el lector. En varias ocasiones, la poeta, que hace la función de narradora e incluso da la palabra a la mariposa (versos 30-34), se introduce en el texto de varias maneras: sea mediante palabras empleadas con valor interjectivo (verso 4: “¡Colosal!” [‘Excelente’]), o con la secuencia “¡Sí señor!” (verso 8), que se ha lexicalizado como locución adverbial, y que se emplea como exclamación con que se afirma enérgicamente -aunque ambas palabras deben ir separadas por una coma-, o con la interjección “¡Hala!” (verso 12), para imfundir aliento o mostrar sorpresa; sea usando el pronombre personal de primera persona átono en plural (versos 9-10 “.. Y estos pétalos tan grandes / nos van a servir de alas”); sea tomando la palabra y dirigiéndose en presente de imperativo a los niños que dibujan: (verso 29: “¡Callaos!…. parece que habla [la mariposa]”. Desde un punto de vista léxico, la poeta juega con la homonimia -homofónica pero no homográfica-, al emplear el nombre “ala” y la interjección “¡hala!” en versos consecutivos (el 11 y el 12), lo que, sin duda, añade implicaciones no solo significativas, sino también ortográficas (no debe olvidarse que el poema está pensado para que niños de los primeros niveles educativos estimulen su creatividad, vinculando la poesía con el arte plástico). Y ya en el plano metafórico, al pintar la mariposa con la misma tonalidad cromática que la rosa (versos 5-6: “… una rosa muy rosa / muy grande y hermosa”), el insecto se mimetiza hasta tales extremos con la flor, que parece como si fuera un pétalo que ha cobrado vida y se ha echado a volar. Por otra parte, en el poema hay dos comparaciones, ambas con un claro fundamento objetivo: una explícita (versos 13-14: “El cuerpo muy delgadito / -como un gusano bonito-”; rrcordemos que la mariposa, merced a la metamorfosis, ha pasado por un estado de larva cuando es una oruga o “gusano”; y de aquí que como la mariposa ya ha completado su ciclo vital, la poeta califique al gusano -que es su cuerpo- con el adjetivo “bonito”; y otra implícita (verso 15: las antenas para el rádar”), pues entre otras funciones cumplen la de servir para orientarse. Y el poema se cierra con una variante de la expresión coloquial y jocosa “y a otra cosa mariposa”: “y a otra rosa mariposa” (verso 34); es decir, que la mariposa cree que ha llegado el momento de cambiar de tema de conversación, dando por zanjado el de lo efímero de su vida.
Gloria Fuertes: La oca oca. Madrid, Escuela Española, 1977.
Colección infantil y juvenil, núm. 4.
Mosques i mosquits
La natura
diligent ens procura una bèstia per a cada molèstia. Si a les fosques ja no piquen les mosques, hi ha els mosquits,
que treballen de nits.
Pere Quart [Joan Oliver]: Bestiari.Imprenta Joan Sallent de Sabadell, 1937.
La primera edición del Bestiario del poeta catalán Joan Oliver (Pere Quart), se publicó en plena Guerra Civil, en 1937. El Departamento de Cultura de la Generalidad de Cataluña encargó a la imprenta Joan Sallent, de Sabadell, la publicación de este poemario, que había merecido el Premio Joaquim Folguera en 1936. Las ilustraciones corrieron a cargo dibujante Xavier Nogués, cuyas imágenes se ajustam perfectamente al tono satírico del texto. y le encargó también las ilustraciones para esta obra satírica de Pere Quart. La editorial barcelonesa Proa, que forma parte del Grup Edicions 62, publicó una nueva edición del Bestiari en 2015. El Bestiario de Pere Quart se inspira en los bestiarios medievales, libros -ilustrados por monjes, con animales reales y mitológicos (por ejemplo, el dragón o el unicornio)- que, sin la menor pretensión científica, se utilizan paran criticar vicios y ensalzar virtudes, transmitiendo mensajes morales en el ámbito del pensamiento cristiano. La originalidad de Pere Quzrt radica en que, tomando como referencia la fauna catalana, realiza una sátira del mundo de su época, con una ironía de gran sutileza y un destacado sentido del humor. Esta es la versión en castellano del poema “Moscas y mosquitos” que suele figurar en antologías de poesía infantil: “La natura, / providente procura / una bestia / para cada molestia. / Si de noche / las moscas no trabajan, / los mosquitos / comienzan su jornada”. Preferimos una traducción más literal, que se ajusta mejor al original: “Moscas y mosquitos. // La naturaleza, / diligente, nos procura / una bestia / para cada molestia. / Si a oscuras / ya no pican las moscas, / ahí están los mosquitos, / que trabajan de noche”. En la versión catalana, los ocho versos se distribuyen alternando tetrasílabos y heptasílabos, y riman en consonante dos a dos:
versos 1-2: /-úra/ (“natura/procura”); versos 3-4: /-èstia/ (“bèstia/molestia”); versos 5-6: /-ósques/ (“fosques/mosques”) versos 7-8: /-íts/ (“mosquits/nits”).
La brevedad del poema y su contenido crítico lo asemejan a un epigrama. La ironía del poema se percibe desde su arranque: tras presentar a la naturaleza como “diligente” -porque, según el tópico clásico, sugiere armonía y belleza-, resulta que su diligencia consiste en atormentar a las personas, ya que nos proporciona “una bestia / para cada molestia”. Y, en el caso de las moscas y los mosquitos, se relevan en la tarea de fastidiar: aquellas durante el día, estos por las noches; y en eso consiste su “trabajo” incansable, lo que aporta una pincelada de humor negro.
Pere Quart: Bestiari. Barcelona, Editorial
labutxaca, 2015.
El recado del señor escarabajo
El señor escarabajo,
que sabe andar tan despacio,
duro, negro, atolondrado,
no sirve ni para dar un recado.
Ha llegado:
todos le estábamos esperando
y se le ha olvidado.
Diego Díaz Hierro. La poesía de los niños.Madrid, Saeta, 1944.
[Este poema es más fácil de localizar en Poesía española para niños. Recopilación de Ana Pelegrín. Madrid, editorial Taurus (dentro de la colección Temas de España España, núm 82), 1969. La obra ha sido reeditada en varias ocasiones por Alfaguara]. Diego Díaz Hierro (1912-1979) fue un reconocido historiador y poeta andaluz que dedicó parte de su obra a la lírica infantil (publicando por ejemplo La poesía de los niños en 1944). En este sentido, sus poemas resultan frecuentes en las antologías de poesía infantil, por su idoneidad para utilizar la fauna menuda (insectos, pájaros...) y crear pequeñas estampas líricas que enseñaran a los más pequeños a observar con ternura el entorno natural cotidiano. Y de su abundante producción hemos elegido el que lleva por título “El recado del señor escarabajo”. Se trata de un sencillo poema de siete versos heterométricos así distribuidos según el número de sílabas: ‘8-8-8-11-4-19-6’; y todos riman en asonante /á-o/, lo que difunde una gata eufonía y facilita la memorización. El escarabajo queda perfectamente caracterizado mediante tres adjetivos: “duro, negro, atolondrado” (verso 3); “duro”, por la solidez de su caparazón -y además los élitros delanteros protegen su cuerpo-; “negro”, a causa de la melanina de su cuerpo, que endurece y fortalece su caparazón protector, además de servirle como camuflaje natural; y “atolondrado”, porque vuela de forma torpe, ruidosa y desorientada, chocando con frecuencia contra paredes, luces y personas, debido a su mala visión y torpeza natural. Y aunque el poema parece humanizar al escarabajo, lo cierto es que “no sirve ni para dar un recado” (verso 4), porque “se le ha olvidado”, ya que se desplaza con enorme lentitud.
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