Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales. Paz ha amueblado con cariño e inteligencia su novela, algo que pido a un escritor si quiere que lo siga leyendo. Y luego nos ha regalado un tiempo y unos personajes creíbles e interesantes. Así ha conseguido llevarme de la mano por la "teoría de la sentimentalidad" que viene desde Aristóteles. Ha sido un placer retroceder a los años sesenta y setenta del siglo pasado en uno de los suburbios de Madrid, la zona de las Cárcavas, en Hortaleza, cuando estaba llena de chabolas construidas de un día para otro por tantos emigrantes de distintas zonas de España que llegaban a Madrid para conseguir una vida mejor y dar un futuro a sus hijos. Esto ocurrió también en ciudades como Barcelona o Bilbao. Allí vive Pedro, el abuelo de Manu, el protagonista, un niño de ocho años, y allí va este los fines de semana con sus padres y también con su primo Toño, como nos cuenta un narrador omnisciente. En el poblado vive un niño algo mayor que ellos, Jesús (al que llaman Susi), y los tres irán de un lado a otro en bicicleta por lugares que ya no existen, Los Cenegales, el cerro de los Perros o el Olivar de la Hinojosa, una antigua explotación agrícola de olivos y viñedos situada entre Barajas, Hortaleza y Canillas y que hoy forma parte del Parque Juan Carlos I. El poblado de chabolas está levantado con materiales de derribo, con "ese aire de desamparo que apenas disimula una apresurada mano de cal" (p. 23). El tejado es de planchas de uralita. El servicio está afuera, en la calle. La felicidad de Manu se encuentra en los veranos en Asturias y en seguir al equipo de sus amores, el Real Madrid, del que se sabe la alineación completa. Junquera, De Felipe, Sanchís, Calpe, Zoco, López Peinado, Velázquez, Pirri, Amancio, Gento y Grosso. Curiosamente en el lugar donde se desarrolla esta primera parte de la novela está hoy la ciudad deportiva del Real Madrid, de Valdebebas, así como IFEMA, y por allí se ha construido el circuito automovilístico (Madring) que acaba de inaugurarse. Los actuales vecinos de esta zona de Madrid se quejan del ruido. Hace más de cincuenta años Manu escuchaba en la TV a Henry Stephen y su "Limón, mi limonero" e intentaba entender el mundo. Le daba igual visitar el poblado de chabolas de su abuelo o ver la televisión en su casa de Madrid. Para un niño todas las geografías son la misma. Como el descubrimiento del sexo o los duros golpes que puede darte la vida. Cuando yo estaba más a gusto leyendo esta novela que me recordaba algunas páginas de “Mararía”, “Pedro Páramo”, “El reino de Celama”, “Los días de Eisenhower” o mi propia novela “Entrevías mon amor”, la historia da un giro y se centra en el asesinato real de una prostituta en el poblado (1969), que tendrá que ver con la base militar de Torrejón, que no estaba tan lejos, y que interesará mucho a los tres amigos, y luego en un segundo asesinato de una muchacha en una manifestación al poco de morir Franco a la que Manu llegó a conocer (1977). Y aparecerán personajes relacionados con estas dos muertes y con los movimientos comunistas y antifranquistas de aquella época. Paz buscará desentrañar algunos aspectos esenciales de la Transición Política utilizando el paralelismo entre esas dos muertes como un autor voluntarioso que se nota que quiere “construir” un mundo, pero yo seguiré enganchado con la canción "Mi limón, mi limonero" y con el Atlético de Madrid. Qué le vamos a hacer, nadie es perfecto. Pepo Paz ha escrito una novela necesaria. Puedes comprar el libro en:
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