En la entrevista, ha compartido su experiencia al dar el salto de la no ficción a la ficción con su primera novela. Ha comentado que este cambio era “un poco inevitable” después de haber trabajado en diversos formatos como monólogos, obras de teatro y guiones para series, “Siete vidas”, la más celebrada. Según él, la novela representaba “una asignatura pendiente” que le permitiría explorar el humor de una manera más íntima. Ángel Martín ha explicado que, aunque la novela tiene similitudes con un guion, son “mundos muy distintos” a la hora de escribir, y agregó que, “un guion requiere unos ritmos distintos”, mientras que la novela es “algo mucho más íntimo”. Para su primera obra, eligió escribir en primera persona, ya que se siente más cómodo con esa herramienta, similar a sus monólogos. El autor ha destacado que su novela transcurre principalmente en un tren, lo cual le permitió tener control sobre la narrativa y los escenarios. Al no identificar las ciudades ni los personajes, “busqué dejar espacio al lector para imaginar su propio viaje”, apunta. Este enfoque permite una conexión más personal entre el lector y la historia.
“Me gusta jugar con los ritmos en la novela”En relación al ritmo narrativo, Ángel Martín ha señalado que hay un capítulo clave donde un personaje llamado Antonio cambia la dinámica de la historia. Este encuentro introduce un momento de calma y reflexión en medio del viaje frenético del protagonista, Abel. El autor ha querido contagiar al lector con esta sensación de tranquilidad y empatía hacia Antonio, quien marca un nuevo ritmo en la trama. “Es un momento donde baja el ritmo, ideal para que el lector reflexione sobre lo que está leyendo. Tengo que reconocer que me gusta jugar mucho con los ritmos en la novela”, expone de manera precisa. El viaje en tren se transforma en una metáfora del transcurso del tiempo y en una profunda reflexión sobre nuestra identidad, cuestionando quiénes somos realmente, quiénes hemos querido ser y cuánto de nuestro ser se forma a través de las relaciones con los demás. Al acercarse a su destino, Abel se verá obligado a examinar recuerdos que tal vez no ocurrieron de la manera en que él lo imagina, afectos que no supo valorar y una parte de sí mismo que ha intentado olvidar durante demasiado tiempo. Aunque trata temas como la muerte, la soledad y las heridas familiares, “El día que lo fuimos” está impregnada de humor con situaciones un tanto cómicas. Con una mirada irónica, lúcida y profundamente humana, Ángel Martín transforma las situaciones cotidianas del viaje en escenas divertidas y familiares, logrando que su protagonista no se quede atrapado en la tristeza. El protagonista es un individuo solitario y observador; tiene la habilidad de encontrar fallas en prácticamente cualquier cosa. La novela, a través de su mirada, aborda también las dificultades en las relaciones interpersonales, el amor, la pérdida de la inocencia y cómo la tecnología ha cambiado nuestra forma de conectar con los demás. A través de este capítulo, Ángel Martín también ha explorado temas como la memoria y cómo los recuerdos pueden distorsionarse con el tiempo. Ha reflexionado sobre cómo cada persona recuerda situaciones pasadas de manera diferente y cómo esto afecta nuestra percepción del pasado. Durante la conversación, Ángel ha abordado el impacto de la tecnología en nuestras vidas. Ha expresado su preocupación por cómo estamos constantemente conectados a nuestros dispositivos móviles, lo cual nos desconecta de las interacciones humanas reales. Según él, vivimos con “la falsa sensación” de que necesitamos estar siempre disponibles a través del móvil.
A pesar de reconocer que algunos trabajos requieren un uso intensivo de tecnología, Ángel ha enfatizado que cada individuo debe decidir cuánto quiere integrar estos dispositivos en su vida diaria. “La dependencia excesiva de aparatos tecnológicos puede llevar a una desconexión significativa entre las personas”, razona. Puntos de inflexión en la vida Finalmente, Ángel ha reflexionado sobre los puntos de inflexión en nuestras vidas. Aunque reconoce que algunas experiencias pueden ser transformadoras, él cree que muchos cambios son sutiles y graduales. La escritura se presenta como un nuevo punto de inflexión para él, permitiéndole contar historias desde una perspectiva diferente y explorar nuevas herramientas creativas. Se ha mostrado agradecido por el interés mostrado por su nuevo libro y espera poder compartir más sobre su trabajo en futuras ocasiones y continuar explorando los temas que le apasionan a través de su escritura. “La literatura es una forma para ir transformándose paulatinamente; se sabe cuándo se empieza, pero nunca cuando se acaba”, concluye el escritor. Ángel Martín es uno de los humoristas más prestigiosos de nuestro país. Empezó su carrera en Paramount Comedy como cómico de stand-up, faceta que sigue manteniendo en activo. Participó en varios programas televisivos y fue guionista de 7 vidas. Su salto a la fama se produjo gracias al programa Sé lo que hicisteis (La Sexta). En 2020 comenzó a publicar en Twitter el Informativo matinal para ahorrar tiempo y sus vídeos llegaron a alcanzar el millón de visitas diario. Por si las voces vuelven, su primer libro, se convirtió en un fenómeno editorial del que nació un pódcast de éxito y el monólogo Punto para los locos, con el que llenó el Movistar Arena dos años seguidos. El libro fue galardonado con varios premios, entre los que destaca el Mejor Libro de No Ficción de 2022. En 2023 publicó Detrás del ruido, donde habló sobre todo aquello que le ayudó a rehacerse tras superar su brote psicótico, y que fue también un éxito editorial. Puedes comprar el libro en:
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