Reseña del poemario "Ser caballo", de Malika El Assimi
Dar Bassma Editorial
08/07/2026@20:45:00
Hay libros cuyo título constituye ya una declaración de principios. No designan un asunto; anuncian una forma de estar en el mundo. La historia de la literatura está poblada de caballos. Desde los corceles homéricos que arrastran la gloria y la muerte hasta Rocinante, que convierte la dignidad en una manera de resistir al ridículo; desde los jinetes del Apocalipsis, heraldos de la devastación, hasta el caballo lorquiano, donde galopan el deseo, la sangre y el destino. El caballo ha simbolizado la libertad, la fuerza, la nobleza, el impulso vital o la rebeldía. Sin embargo, pocas veces deja de ser un símbolo para convertirse en un imperativo moral. Eso es precisamente lo que consigue Malika El Assimi en Ser caballo: no nos invita a contemplar al caballo, sino a serlo. A asumir su ímpetu, su dignidad y su negativa radical a aceptar el yugo.
Reseña del poemario "Cuando el hombre se despierta (instantáneas)", de Khédija Gadhoum. Publica El quirófano eEdiciones (Ecuador, 2025)
Escribía Georges Perec en Un hombre que duerme que llega un momento en que “algo se ha roto”. Ese instante de fractura, de conciencia súbita, de despertar doloroso frente a la realidad, constituye el núcleo simbólico sobre el que Khédija Gadhoum ha construido Cuando el hombre se despierta, probablemente el libro más complejo, maduro, desgarrado y reflexivo de toda su trayectoria poética.
Reseña del poemario "La certeza de la luz de Aziz Tazi. Diwan Mayrit (Madrid, 2026)
En La certeza de la luz, de Aziz Tazi, uno de los hispanistas marroquíes contemporáneos más destacados, el poeta erige un itinerario lírico a través del dédalo de la memoria, del tiempo y de la identidad, desplegando una imaginería de exquisita sensibilidad. El verbo transita entre la melancolía y la contemplación filosófica, revelando una abisal indagación sobre la transitoriedad de la existencia y la pervivencia de la emoción en el entramado del recuerdo, entre lo efímero y lo imperecedero, entre la inconsistencia de las reminiscencias y la solidez inexorable de la experiencia humana.
Desafiando al tiempo
Los cómicos o comediantes nunca mueren y siempre bailarán sobre su tumba. Afrontarán el frío de los huesos, harán el amor en los caminos (¿o en los camerinos?), cuando puedan, claro y su mejor premio es el aplauso.
Gran parte de la producción narrativa de Juan José Saer ha estado bajo la advocación y acicateada por el estímulo de la estética del Nouveau Roman (o “nueva novela”, o “escuela de la mirada”, u “objetivismo”: esta última clasificación, la más discutible e imprecisa de todas), la última y más significativa vanguardia literaria de la post-guerra, que tuvo su origen en Francia, abrevó en el venero de la dramaturgia de Samuel Beckett y se constituyó en una de las tantas respuestas a una de las tantas crisis que cíclicamente sufre eso que, a falta de mejor nombre, se conoce como “realismo” (término no menos impreciso que “objetivismo” y que se tambalea sobre sus endebles cimientos ante una pregunta que no puede dejar de formularse: ¿qué se entiendo por “realidad”?, concepto que, como bien enuncia Vladimir Nabokov en el epílogo de Lolita, sólo puede ser esgrimido cuando está encerrado entre sus correspondientes y necesarias comillas).
Almenara. Antología contemporánea de la poesía andaluza y marroquí
José Sarria y Francisco Morales Lomas
Editorial Poéticas (Málaga, 2024)
Existe un continente sentimental que abarca las regiones geográficas de la actual Andalucía y del norte africano y que sirvió de casa común a los pueblos que habitaron y habitan en ambas orillas. Es en ese espacio preciso donde se encuentran, entrecruzan e hibridan culturas, lenguas o creencias, amalgamadas por lo bereber, lo hispanovisigodo, lo árabe, lo sefardí y lo andalusí; donde, según los postulados del escritor hispanomagrebí Farid Othman-Bentria Ramos: “La cultura, y no la nacionalidad, conforman el ser literario de la obra”.
Cerrar los ojos y dejarse llevar
Estamos buscando algo que no estaba y, de pronto, está. Alguien lo habrá puesto, pero no hay nadie, nadie pasó por aquí después de nosotros. Aun así, no debemos paralizarnos, aunque las cosas no tengan un porqué.
La primera parte de esta antología, nos guía y nos dirige a pensar que la poesía de José Sarria persigue una identidad que lo lleva a lo más auténtico de su esencia poética, es decir, a lo más genuino de esa memoria, de todos esos mundos que conforman la nomenclatura, la idiosincrasia del ADN del “corpus lírico” que habita.
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Reseña del poemario "Soy todas las mujeres que fui", de Fatima Lahssini. Publica Diwan Mayrit (Madrid, 2026)
Hay libros que nacen de una experiencia personal y otros que, aun partiendo de ella, logran trascenderla para convertirse en una voz colectiva. Soy todas las mujeres que fui, de Fátima Lahssini, pertenece a esta segunda categoría. Nos encontramos ante un poemario que se construye como una indagación en la memoria femenina, un ejercicio de recuperación de genealogías silenciadas y, al mismo tiempo, una afirmación de identidad que trasciende las fronteras geográficas, culturales y lingüísticas.
Reseña del poemario "Formas del agua", de Presina Pereiro. Mahalta Ediciones (Ciudad Real, 2026)
Existen libros que no se limitan a ser leídos, sino que exigen ser habitados. Libros que no se ofrecen al lector como una sucesión de poemas, sino como una atmósfera moral y simbólica donde el ser humano reconoce, bajo la apariencia de otras palabras, sus propias incertidumbres, sus pérdidas, sus nostalgias y sus preguntas esenciales. "Formas del agua", de Presina Pereiro, pertenece precisamente a esa rara estirpe de obras que convierten la experiencia íntima en territorio compartido y la emoción individual en una forma superior de conocimiento.
Tras la vuelta de vacaciones nos encontramos con el libro Matria, colección de poesía femenina española y marroquí que lleva a cabo la Asociación de Amistad Andaluza Marroquí –Foro Ibn Rushd- y la Fundación Balearia. En ella participan dieciséis poetas (Raquel Lanseros, Khaidja Arouhal, Juana Castro, Aimal El Akhdar, María Rosal, Touria Majdouline, Yolanda Castaño, Dalila Fakhri, Alicia Aza, Sihan Bouhlal, Rosa Romojaro, Malika El Assimi, Ángels Gregori, Aicha Bassry, Fadma Farras y Tere Irastortza Garmendia), una traductora (Salma Moutaaouakkil) y catorce artistas (Patricia Boned, Doralice Souza, Almudena Pérez, Itaf Benjelloun, Najoua El Hitmi, Ahlam Lenseffer, Mounat Charrat, Mariia Zhurykova, Amina Rmiki, Saoussan Melehi, Amelia Pisaca, Carmen Lloret, Nina Llorens y Guiomar Martin).
Huerga & Fierro (Madrid, 2025)
Decía Percy Bysshe Shelley en su Defensa de la poesía que los poetas son los “legisladores no reconocidos del mundo” y que “la poesía es el más inefable heraldo, compañero y seguidor del despertar de un gran pueblo que se dispone a realizar cambios en la opinión o en las instituciones”. Quizá porque en sus palabras se guarda lo que no puede legislarse: la ternura, el misterio o la esperanza. Y si hay una voz poética que, desde nuestra tierra y hacia el mundo, cumple hoy ese papel con hondura y verdad, es la de Manuel Ángel Vázquez Medel. Su nuevo libro, "Mágico poder", no es simplemente una obra de poesía: es un acto de resistencia luminosa, una lámpara encendida frente a los tiempos de oscuridad y desaliento que empiezan a acampar entre nosotros: Gaza o Ucrania, son dos claros ejemplos de ello.
Reseña del libro “Los últimos pieles rojas”, de Juan José Téllez. Ed. Renacimiento, Colección Calle del aire (Sevilla, 2025)
“Toda la noche oímos volar incertidumbres” es uno de los muchos y magníficos alejandrinos que jalonan este poemario que, a modo de testamento de la resistencia, nos entrega el poeta algecireño, Juan José Téllez.
Reseña del poemario “Tiempo de espera”, de José Sarria. Valparaíso Ediciones (Granada)
Dos son las palabras-concepto que caracterizan y definen tanto a la persona como la visión poética del poeta José Sarria: candor y pluralismo, entendido este como comunión con las cosas del mundo y solidaridad con los seres que lo habitan, en tanto que aquel es una elección vital concienzuda y una norma de conducta espontánea y a la vez pensada y meditada. Es más, es un elemento estructurante y circular que le permite volver incesantemente al espacio primigenio y fundacional de la infancia para extraer de ella el bálsamo contra las derrotas necesarias del camino que, lejos de impelerle a claudicar y transigir ante los que detentan y usurpan las verdades, fortalecen y dan vigor a sus convicciones.
Fedón o de la inmortalidad del alma, como casi todos los diálogos platónicos, es un abanico de varia y abigarrada materia; acaso no incordie una sumaria enumeración: la prueba de la inmortalidad, que ya se anuncia desde el título, sustentada en un minucioso desarrollo argumentativo de Sócrates; el ejercicio de la filosofía como una severa (y ascética) preparación para la muerte; la templanza como virtud cardinal del sabio; la clara alusión a la teoría pitagórica de la metempsicosis; el camino de las almas en dirección al Hades; la hipótesis de que el conocimiento es, por sobre todas las cosas, reminiscencia (“aprender no es más que recordar”, se subraya y reitera); el célebre y último recordatorio de Sócrates: “Critón, debemos un gallo a Asclepio” (no y de ninguna manera a Esculapio, versión romana y, obviamente, posterior de Asclepio; difícilmente Sócrates y sus discípulos pudiesen adivinar, a tantas décadas vista, cuáles serían las correspondencias entre los dioses griegos y los romanos).
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