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María Cereijo y Ana Alejandro (Amy Lab)
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María Cereijo y Ana Alejandro (Amy Lab) (Foto: Javier Oliaga)

Entrevista a Amy Lab, autoras de “Hasta el fin del mundo”

“La tecnología ha hecho mucho daño a las tramas de misterio”

viernes 01 de julio de 2016, 07:02h

Amy Lab tienen ya en el mercado su tercera novela, su título "Hasta el fin del mundo". Amy Lab es el nombre de guerra de las escritoras madrileñas Ana Alejandro y María Cereijo. Las dos amigas se conocieron hace unos cuantos años en el colegio. “Fuimos juntas a un colegio de monjas en Arturo Soria. Desde entonces hemos seguido mantenido nuestra amistad”, nos cuentan las dos autoras en la cafetería de un conocido hotel madrileño. Las separaciones profesionales o familiares no han hecho mella en su amistad, como tampoco lo ha hecho escribir juntas, más bien al contrario.

  • María Cereijo y Ana Alejandro (Amy Lab)

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  • Ana Alejandro

    Ana Alejandro

  • María Cereijo

    María Cereijo

María Cereijo y Ana Alejandro (Amy Lab)
María Cereijo y Ana Alejandro (Amy Lab) (Foto: Javier Oliaga)

Amy Lab están especializadas en literatura juvenil romántica, Hasta el final del mundo es su nueva novela en la que han introducido elementos de misterio y de thriller. Lo que ahora se denomina "domestic noir", una investigación criminal realizada por alguien ajeno a la profesión policial, en este caso una joven de poco más de dieciocho años que acaba de sufrir una doble desgracia familiar.

“Con esta novela, hemos hecho un gran trabajo para reducir la extensión del libro, nuestras obras anteriores sobrepasaban las 500 páginas y en está nos hemos quedado en poco más de 300”, dicen al alimón las dos autoras que transmiten la sensación de ser un equipo muy compenetrado. “Además no hemos querido que nos quedase la novela muy triste y que, a la vez, no quedase banal”, expresa Marta Cereijo durante la conversación. Los padres de la protagonista Mat mueren ambos en un periodo muy corto de tiempo y se queda sola, aunque recibe la ayuda de algunos amigos, entre ellos, Axel que da el contrapunto divertido y canalla de la novela.

La novela tiene un contenido fuertemente dramático. Los problemas a los que se tiene que enfrentar Mat, la desbordan, no estaba preparada para unos acontecimientos de tal envergadura en tan poco tiempo. “Tus problemas suelen ir en relación a tu mayor problema. En esta ocasión, su mayor problema eclipsa a todos los demás”, nos cuenta Ana Alejandro.

La editorial Alfaguara ha aprovechado la publicación de su última novela para reeditar las dos anteriores en un formato diferente, más moderno y funcional. La esencia de Amy Lab continúa igualmente. “Lo primero que hacemos para escribir una novela es realizar un esquema, lo más detallado posible, de todo lo que va a suceder en la novela”, explican las dos escritoras. “Lo pasamos muy bien tramando las historias. Nos vamos llamando, sobre todo a la hora del desayuno y nos contamos nuestras ocurrencias. Ana suele ser a la que se le ocurren las tramas”, reconoce María y añade “y la que corrige los textos, la puntuación, etc.” Hasta tal punto que el libro ha tenido poca labor de edición, por lo muy corregido que está. “Cuatro ojos, ven más que dos”, rubrican al unísono.

Después se ponen a escribir y ni ellas mismas saben quién ha escrito qué parte. “Lo reescribimos y revisamos tantas veces que al final no sabemos quién ha hecho las modificaciones. Son muchos los correos que intercambiamos con los cambios y las sugerencias, algunas veces un poco elevados de tono”, cuentan entre risas y reconocen que se lo pasan muy bien poniéndose comentarios y, por supuesto, escribiendo. Muchas veces, el avance de la historia depende del trabajo de ambas. “Unas veces una está más ocupada que otra y al revés”, recitan de manera sincrónica. A la hora de definirse, Ana se describe como más “pasional” y María como más “analítica”. “Es María lo que hace que no se caigan las historias”, señala Ana.

Hasta el fin del mundo” es una novela sobre niños robados y sobre la investigación por descubrir el orige familiar de la protagonista Mat. Ahora, con tantos adelantos técnicos es mucho más fácil que hace unos años. “La tecnología ha hecho mucho daño a las tramas de misterio”, señalan. ¿Qué sería del CSI sin las pruebas de ADN? Y ¿qué hubiese sido de Marlowe con tantos adelantos técnicos? Pero, también reconocen que “hubiese sido imposible escribir esta novela sin Internet y los correos”, apostillan.

Hasta el fin del mundo, además de la investigación de Mat, tiene otros elementos juveniles como es una historia de amor entre adolescentes. “A nosotros no nos gusta el porno y hemos querido dar a las escenas de sexo un valor más sentimental, muy idílico y romántico. Si no tienes una sentimiento idealizado del sexo y del amor a esa edad, te estás perdiendo la carga sentimental de lo que puede ser uno de los episodios más bonitos de tu vida”, expresan recordando ese primer amor, ese primer encuentro que deja huella en nuestras almas toda la vida. Ese sentimiento de tener mariposas en el estómago y que no se podrá recuperar más en la vida porque la primera vez es sola esa vez y “no la vas a volver a vivir", comentan y añaden “vivimos un tiempo hipersexualizado, si bien es verdad que se le ha quitado la criminalidad al sexo, es conveniente dar importancia a su parte romántica”.

La novela está escrita en tercera persona, con un narrador que sigue a Mat en todo el desarrollo de la trama. “A nosotras nos resulta más cómodo escribir en primera persona pero, en esta ocasión, la tercera persona nos hace que el narrador tome más distancia sobre ella y, además, podemos meter determinadas reflexiones que en primera persona quedarían muy raras”, aclaran a dúo.

La idea para escribir juntas partió de Ana, “yo nunca hubiese escrito sola. Si lo tuviese que hacer sola, no lo haría”, confiesa esta traductora de libros técnicos. “El motor y las ganas de escribir es hacerlo con María”. María vive más el mundo literario, lleva varios clubs de lectura de la Comunidad de Madrid y ha participado en numerosos talleres de escritura también de la comunidad. Cuando empezaron a escribir juntas, nunca pensaron en publicar, sólo lo hacían para pasárselo bien, como un ejercicio divertido. Sin embargo, su primera novela conectó rápidamente con las lectoras adolescentes.

Su novela destila humor, intriga, amor y misterio. Todos estos elementos hacen que sea una historia de la que es difícil sustraerse una vez empezado el libro. Si las escritoras se lo pasan bien escribiendo, si los lectores se lo pasan bien leyendo, el círculo se cierra de manera perfecta. Con “Hasta el fin del mundo” ocurre eso mismo. Esperamos que algún día se decidan a escribir una historia para adultos para que puedan demostrar hasta donde pueden llegar. Que será muy lejos, precisamente hasta el fin del mundo.

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