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CINE NUEVA TRIBUNA

Por Alberto Pino

miércoles 08 de febrero de 2017, 20:40h
Resident Evil: Capítulo Final
Resident Evil: Capítulo Final

Con un título tan claro y determinante, la nueva entrega de la saga cinematográfica de zombis más conocida pretende ofrecer un colofón por todo lo alto al éxito que ha acompañado, en mayor o menor medida, a sus anteriores entregas.


  • Resident Evil: Capítulo Final

Acción | 106 min. | Canadá 2017
Título: Resident Evil: El Capítulo Final.
Título original: Resident Evil: The Final Chapter.
Director: Paul W.S. Anderson.
Guión: Paul W.S. Anderson.
Actores: Milla Jovovich, Michelle Rodriguez, Eric Mabius, James Purefoy.
Estreno en España: 03/02/2017
Productora: Screen Gems / Capcom Company / Capcom Entertainment
Distribuidora: Sony Pictures Spain.

Sinopsis
La humanidad está agonizando tras la traición sufrida por Alice a manos de Wesker. Alice deberá regresar a donde la comenzó la pesadilla -Raccoon City-, ya que allí la Corporación Umbrella está reuniendo fuerzas antes de un último ataque a los últimos supervivientes del apocalipsis. En una carrera contra el tiempo, Alice tendrá que unir fuerzas con viejos y con un inesperado aliado en una batalla contra hordas de zombis y nuevos monstruos mutantes. Será la aventura más difícil de Alice para salvar a la humanidad, que está al borde de la extinción.

Crítica
Con un título tan claro y determinante, la nueva entrega de la saga cinematográfica de zombis más conocida pretende ofrecer un colofón por todo lo alto al éxito que ha acompañado, en mayor o menor medida, a sus anteriores entregas. De esta forma utiliza una herramienta de marketing de sobra conocida (siempre vende más si es la última gira de los Rolling Stones, por ejemplo) para agotar un cartucho más sin levantar sospechas sobre la necesidad del mismo.

En Resident Evil: Capítulo Final, se nos plantea una continuación directa de la historia, en la que Alice vuelve para zanjar estos asuntos que dificultan su existencia desde que podemos recordar. En esta nueva aventura esperamos encontrar una serie de respuestas a preguntas que ya ni siquiera ella parece hacerse, y que se han ido colocando para formar una pirámide ciertamente inestable que conforma la trama de la saga.


Acción, historia y poca emoción

La matanza indiscriminada de muertos vivientes y otros seres creados por la corporación Umbrella (antagonista principal de la saga) pareció no ser suficiente para justificar el tirón de entregas que se dispuso tras el indiscutible éxito de la primera película. Así, una nueva trama conspiratoria fue creada ad hoc, y es la que viene a intentar ser zanjada junto con la plaga de infectados que, en este punto de la historia, pueblan el planeta.

Sin embargo, todo esto no es más que una mera justificación, como he mencionado, para cumplir el verdadero objetivo de ésta y las anteriores entregas: ofrecer un espectáculo visual de acción para adultos con elevados niveles de balazos y sangre. En un producto de estas características, por tanto, las escenas de acción deben ser las más cuidadas, pero en Resident Evil: Capítulo Final encuentran dos problemas fundamentales que juegan en su contra .

En primer lugar, dicha acción resulta, en la mayoría de secuencias, confusa, con un montaje frenético (cuyo objetivo es el de provocar agobio y sobresalto), planos con una media de duración bajísima que impiden siquiera la recepción de la información que contienen por parte del espectador. Una escena de lucha puede ser trepidante y acelerada, pero la inserción casi aleatoria de planos que no cumplen funciones concretas (y si lo hacen, ésta se pierde debido al poco tiempo para su recepción) acaba desvirtuando la apreciación y el disfrute de las coreografías y movimientos imposibles que caracterizan al género.

El otro problema fundamental dentro de dichas secuencias y, en general, en la totalidad de la trama, es la falta absoluta de identificación del espectador con los personajes que la protagonizan, la cual se extendería incluso hasta la propia Alice si no hubiéramos vivido sus anteriores aventuras. En este caso hay una falta absoluta de mecanismos para esa identificación, lo cual impide la creación de tensión en momentos clave donde estos personajes pueden morir. Además, las grandes escenas de acción del largometraje se preocupan más en mostrar los sucesos visualmente espectaculares pero intrascendentes que en seguir a dichos personajes, perdiendo así la oportunidad de crear un hilo emocional que intensifique la batalla.

La película, pues, apuesta por mantener el formato con varios tintes continuistas (con especiales referencias a la primera entrega) para ofrecer a su público lo que espera con este capítulo final, pero se ve lastrada fundamentalmente por personajes carentes de la capacidad de emocionar al espectador en el fragor de una lucha difícilmente disfrutable desde el aspecto puramente visual de la misma.

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