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Care Santos publica “Habitaciones cerradas”

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h
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"Habitaciones cerradas" de Care Santos es una novela de silencios, de verdades no dichas, de sombras que escuchan tras la cortina, de secretos, de habitaciones cerradas. La autora desgrana en esta obra, la más ambiciosa de su carrera hasta el momento, las miserias familiares de una insigne saga de la Barcelona de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Habitaciones cerradas
Habitaciones cerradas
"Habitaciones cerradas" es un viaje literario a una ciudad emergente y cambiante y a una familia con demasiados secretos; pero, sobre todo, es un viaje interior al corazón de su protagonista.

Violeta Lax está casada con un escritor de éxito, tiene gemelos y vive en Chicago, donde dirige el Art Institute. Una carta llegada desde Nesso, un pueblecito cercano al lago Como, la aventura hacia una odisea, hacia lo más profundo de su propia identidad.
Esta búsqueda tiene su punto de partida en el palacete de Paseo de Gracia de sus antepasados, en el que había vivido su abuelo, Amadeo Lax, un importante pintor novecentista.

Animada por el estudio de la obra de su abuelo, del que apenas recuerda el día de su entierro en la gran casa, Violeta se adentra en una investigación familiar, que la lleva hasta numerosas habitaciones cerradas, que deberá decidir si abre o no. ¿Quién fue realmente su abuelo? ¿Qué sucedió con su abuela, Teresa, de la que todos dicen huyó a América con un amante? ¿Quiénes fueron realmente los Lax? Y quizá, la más importante, ¿quién es Violeta Lax?

La novela parte de dos secretos, dos misterios. El primero llega en forma de misiva desde Italia. Fiorella Otrante escribe a Violeta para invitarla a Nesso, ya que, su madre, Eulàlia Montull, acaba de morir y menciona a los Lax en el testamento. Y el segundo aparece tras un muro ciego de la casa familiar, detrás de un mural que muestra el bello rostro de la abuela Teresa. Los albaceas municipales del patrimonio de Amadeo Lax quieren reformar el palacete de la familia para albergar un museo en el futuro. Durante las obras y al descorchar de la pared el fresco de la esposa del pintor, aparece una habitación cerrada a cal y canto. En su interior, como si nadie hubiera tocado nada en los últimos 80 años, el cadáver de una mujer descansa en el suelo. Apenas algunas señas, lo identifican. Quizá la más determinante, una cadena en el cuello de la que cuelga un anillo con una inscripción que reza: Francesc Canals Ambrós.

Una de las riquezas de esta novela es, además de su sólida construcción de personajes, la inteligente estructura narrativa. Alternando franjas de tiempo, como si fueran flashbacks, conocemos el pasado de los protagonistas a través de un narrador omnisciente.

Aunque los mismos personajes toman voz en lo que parecen pequeños interludios, para dirigirse directamente al lector. Estas voces, siempre femeninas, hablan mediante cartas o correos electrónicos. O más bien dicho, estas mujeres se confiesan, se abren en canal. Por ejemplo, la hija de Eulália, Laia, la camarera con la que huye Amadeo tras cometer el crimen, le da a conocer a Violeta su legado desconocido; Montserrat avisa a Teresa sobre la doble vida de su marido; y Concha narra a Amadeo, desaparecido en Italia, cuál ha sido el destino de la familia Lax, tras la Guerra Civil.

Sin embargo, quizá el intercambio epistolar (digital), más importante y clave para el desarrollo del personaje principal, es el que mantienen Violeta y su madre Valérie. En estas cartas, la joven se desnuda ante su madre: le narra sus dudas matrimoniales, sus miedos ante su nueva vida, sus deseos, sus traumas, y le desvela, su pasado oculto.

Durante sus años de juventud, estudiando en Barcelona, mantuvo una intensa relación con una mujer mayor que ella, una conocida cantante francesa, Margot Mallais. Todas las mujeres encuentran en sus cartas la forma de liberarse, de hallar paz, de desnudarse y compartir su oscuridad, de abrir, en definitiva, una habitación cerrada.

Habitaciones cerradas no puede enmarcarse en un género, no resiste las etiquetas absolutas. Tiene parte de novela costumbrista, de entrega de misterio, de viaje interior, de narración histórica. Por ello, el lector se sumerge en la historia, en sus personajes, en las emociones que subyacen en sus voces, sin detenerse a contemplar el paisaje narrativo. Sin embargo, el escenario es importante. Barcelona, como protagonista silenciosa, emerge en la novela fuerte y poderosa. Aunque los Lax forman parte de la imaginación de la escritora, un intenso trabajo de documentación y estudio, nutren el texto de escenarios, acontecimientos y personajes reales, que describen a la perfección el carácter del siglo XX, como lo han hecho grandes éxitos de la literatura española, como La sombra del viento, hace ya casi una década, y El tiempo entre costuras, el libro más vendido de 2010. Care Santos navega por los años más interesantes, convulsos y violentos de nuestra Historia: de la Semana Trágica al advenimiento de la Segunda República, del golpe de Estado de Primo de Rivera a la Guerra Civil, de los caminos de tierra a las avenidas asfaltadas, de los viajes en carro a los desplazamientos trasatlánticos, del espíritu decimonónico a la contemporaneidad, de la servidumbre a la rebelión.

Care Santos
nació en Mataró (Barcelona) en 1970. Estudió Derecho y Filología Hispánica. Aunque inició su carrera como periodista en el Diari de Barcelona, ABC y El Mundo -en el que aún colabora como crítica literaria-, rápidamente debutó en 1995 con un volumen de relatos, Cuentos cítricos.

Han pasado más de 15 años y su reconocimiento crece cada día. Ha publicado seis novelas, otras seis recopilaciones de relatos, una veintena de novelas juveniles, varias sagas infantiles y dos libros de poemas; y se le acumulan los premios, desde el Ateneo Joven de Sevilla de Novela al Barco de Vapor. En 1997, publicó su primera novela El tango del perdedor. Dos años después, con Trigal de cuervos, ganó su galardón, otorgado por Algaida. Arrancó el milenio con Aprender a huir, a la que siguieron El dueño de las sombras, El síndrome Bovary, La muerte de Venus (finalista del Premio
Primavera) y Hacia la luz.

Como narradora para jóvenes, Santos es uno de los nombres más leídos de nuestro país. Entre sus obras destacan Bel. Amor más allá de la muerte y El dueño de las sobras. Para primeros lectores creó la serie El genio Ifigenio.


Puede comprar el libro en:


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