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Teatro: “Mujeres de Shakespeare” de Rafael Álvarez “El Brujo”

jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

Ya quedan pocos días para que finalice la temporada en Madrid de "Mujeres de Shakespeare"

Por Javier Velasco Oliaga

El 15 de agosto, festividad de la Virgen de la Paloma, Rafael Álvarez “El Brujo” estrenó en Madrid su obra Mujeres de Shakespeare, una obra en un único acto que lleva rodando por la geografía española casi un año. Ahora llega a Madrid en pleno verano, en plenas fiestas populares y con mucho calor, pese a eso el teatro se ha llenado en sus dos primeras representaciones y suponemos que continuará así en las próximas seis semanas que va a durar la función en el teatro Cofidis.

Rafael Alvárez "El Brujo" estará en el Teatro Cofidis hasta el 23 de septiembre

Mal tiene que estar el asunto del teatro cuando el conocido teatro Alcázar cambia el nombre por una empresa de créditos francesa, esperemos que El Brujo no haya buscado financiación por teléfono para representar su obra. Él lo dice en varias ocasiones durante su actuación: “algo tiene el teatro cuando todos intentan destruirlo y no lo consiguen”. Claro está, el teatro sigue teniendo fuerza, la fuerza que da el directo y, además, “El Brujo”, como su propio apelativo señala: embruja.

Y, ¿cómo embruja esta vez? Lo hace con un texto sobre las mujeres de las obras de William Shakespeare sobre todo con Rosalinda de Trabajos de amor perdidos, pero también con Rosalinda de Cómo gustéis. Ese nombre también lo utiliza en Romeo y Julieta para dar nombre a la muchacha de la que estaba enamorado Romeo antes de conocer a Julieta. Y como él mismo cuenta en la función, Rosalinda podría ser la famosa “dama oscura” de los sonetos del escritor británico que no cita, pero que la descripción que hace en el famoso soneto 127 coincide plenamente. Claro que para el actor de Lucena la “dama oscura” era una señorita negra como el ébano que había llegado al Londres del siglo XVII en barco cruzando el Atlántico como si de una Pocahontas se tratase.

Pero también embruja con Catalina de La fiera domada o con Beatriz de Mucho ruido y pocas nueces que dirigió Kenneth Branagh y protagonizó junto a su mujer Emma Thompson; claro, su esposa hasta esa filmación, porque el matrimonio no aguantó la grabación de la película, “como bien sabrán todos los televidentes de Tele 5 presentes en la sala”, dijo en un momento de la obra en una sutil crítica a la telebasura que practica dicha cadena.

El tratar en una obra algunas mujeres de las obras de Shakespeare viene a cuento por que un mal día comenzó la lectura de La invención de lo humano de Harold Bloom, sí, el mismo crítico que escribió El canon occidental, “el mismo que comparte apellido con Orlando Bloom, el protagonista de El señor de los anillos, apellido, que no el nombre, el actor es Orlando, el crítico y escritor Harold”, dice el actor en la obra con un punto de ironía que levanta la risas del público asistente.

La obra tiene mucho humor. Bueno mucho no, muchísimo; como siempre, Rafael se ríe de todo, se ríe del mundo en los dos sentidos, el del globo terráqueo y el del periódico, sobre todo de su crítico de teatro y al explicar la diferencia entre astrónomo y astrólogo, cuenta que la sección de astrología es la única que se cree del diario de Pedro J, que ni el mismo director del periódico se la cree, en palabras de El Brujo. El público le premió con una estruendosa carcajada.

Entre risas y llantos, entre mentiras y verdades, entre fábulas y realidades va diseccionando a las mujeres de Shakespeare. Casi dos horas de monólogo ininterrumpido. Él sólo ante su público con la única ayuda de Javier Alejano y su violín, que con su música refuerza el texto y los momentos dramáticos. “Javier comenzó a colaborar conmigo en El contrabajo de Patrick Süskind con un contrabajo”, recuerda. La crisis ha ido haciendo que cambiase el contrabajo por un violonchelo y, actualmente por un violín. Esperemos que no acabe con un violín pequeño de 1/4, justo el mismo que utilizan los niños del conocido método Suzuki, el de la música, no el de las motos, claro está.

Esta es la rara costumbre que tiene “El Brujo”. Estar solo en un escenario apenas iluminado por unos candelabros con dos atriles, una mesa y un sillón. Rafael Álvarez desnuda el escenario y se desnuda ante el público con un texto, que aunque bien podría parecer antiguo, es muy actual. Utiliza a Shakespeare para conocer los sentimientos de las mujeres, y también de los hombres. Pero su texto es una crítica actual de lo que estamos malviviendo. Por su acerada lengua pasan políticos, como Rajoy, Rubalcaba, Pajín o Guindos. Pasan periodistas, la SGAE, actores como Juan Luis Galiardo, al que hace un pequeño homenaje o Fernando Fernán Gómez, o comunicadores como Punset. De todos se ríe en su acertada crítica y nosotros nos reímos con sus ocurrencias.

Llena el escenario desnudo con su ironía. En ocasiones abusa de gestos, -siempre ha sido un poco histriónico -, y nos sigue ofreciendo más de lo que él sabe hacer y nadie como él hace. El público se lo pasa bien, se ríe con ganas con su humor y a la salida de la obra se queda con un regusto agradable, con ganas de volver a ver el espectáculo para saber cuántas morcillas incluye cada día y si todo lo tiene realmente preparado. A la actuación asistimos un nutrido grupo de colaboradores del programa cultural “El Marcapáginas” de Radio Inter y la opinión fue unánime: nos los pasamos bien y es una obra que merece la peña ver. Desconecte de la crisis que tenemos encima por dos horas y vayan a ver la obra para reírse. Quién sabe si serán las últimas risas ante el otoño que se avecina.







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