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Ángel Olgoso
Ángel Olgoso

Entrevista a Ángel Olgoso: "Sin imaginación, un libro corre el peligro de no ser más que pólvora mojada"

Autor de "Tenue armamento"

martes 23 de abril de 2019, 21:22h
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Ángel Olgoso es en esencia poeta, pero en esta ocasión ha recopilado una serie de textos de claro sentido metaliterario para teorizar sobre la creación literaria. También ha seleccionado algunas piezas de crítica literaria y de presentaciones de libros para él muy queridos. Con prosa delicada y, a la vez, apasionada, teoriza sobre diversos postulados literarios. En la entrevista, nos da muchas claves sobre su nuevo libro "Tenue armamento".
Tenue armamento
Tenue armamento

¿Qué ha significado la publicación de este libro inusual en su producción?

La felicidad que proporciona un nuevo libro recién impreso, el cálido placer de su gramaje y de su fragancia: mi último fue "Breviario negro", hace casi un lustro, porque "Nocturnario" -el libro que coedité con José María Merino- sólo contaba con mi colaboración gráfica de un centenar de collages. Amigos y conocidos siempre habían encomiado con entusiasmo el esmero literario de mis palabrillas en presentaciones o prólogos, de modo que, cuando la Academia de Buenas Letras de Granada me dio la oportunidad de publicar un nuevo libro, no dudé en recopilar estos textos de no ficción -en parte inéditos- junto con reseñas, poéticas y otras piezas varias, procurando dejar lo mejor de lo mejor pues, a pesar de haberme resistido con frecuencia a la reflexión teórica, y de haber cedido por tratarse de peticiones amistosas, me encontré, para mi sorpresa, con que el volumen de escritos doblaba incluso la extensión fijada por la exquisita colección Mirto Academia.

¿Por qué ha abandonado la ficción y decidido apostar por la teoría literaria? ¿Por qué el libro lleva como subtítulo el calificativo de «papeles menores»?

Siempre he preferido la ficción pura, soberana, a teorizar sobre ella, quizá porque pienso que hay que evitar la redundancia de escribir sobre lo escrito: el acto literario -en palabras de Gonzalo Suárez- no tiene historia, se hace en solitario y sentado. De modo que apenas si suelo reflexionar sobre la escritura más allá del algún compromiso; uno se limita a hacer su tarea de la mejor manera posible, con esa mezcla de delicia y desesperación. La teoría es para mí algo sobrevenido, algo que me cuesta horrores: me siento como un pajarillo obligado a aprender solfeo. Además, decía Proust que una obra en la que hay teorías es como un objeto en el que se deja puesta la etiqueta. Sin embargo, publicar esta obra es una segunda oportunidad para muchos textos, y una manera de documentar lo que uno ha hecho: ayuda a descifrar tu perímetro creativo, a levantar tu cartografía literaria. Por supuesto, y a pesar del calificativo "menor", las piezas que aquí se recogen sufrieron la exigencia estilística y fueron pulidas hasta la extenuación en el momento de escribirlas, al igual que la totalidad de mis relatos. Y es que creo que soy esencialmente poeta, aun cuando escriba en prosa.

¿Cuál de los textos incluidos piensa que define mejor el tono del libro? ¿Revisó los textos para su publicación?

Realmente, aunque revisé los textos, decidí no retocarlos. Es difícil elegir uno entre los 36 que componen la ecléctica apuesta de este volumen; quizá me decantaría por los prólogos a los deliciosos poemarios de Marina Tapia ("El relámpago en la habitación", "Marjales de interior" y "Jardín imposible") o por "Los esponsales de la palabra y la imagen", la presentación que hicimos de "Nocturnario" en Casa de América, donde explico el insólito maridaje de aquellas cien miradas literarias ilustrando -al contrario de lo que es habitual- cien imágenes fantásticas y creando un universo mestizo y delirante.

¿Hay alguno que contenga una curiosa intrahistoria?

La mayoría la tienen, y su denominador común sería mi resistencia a escribir dichos textos. Unas veces resuelto de manera jocosa en la presentación del libro de Celia Correa "Mil años después"; o en forma de receta en "Cocina en miniatura", una poética de la literatura breve; otras veces mediante sorteo en mi comentario al "Cuento de Jerusalén" de Poe; o incluso mediante lo que creía una imaginaria venganza en la presentación del libro de José María Pérez Zuñiga "Miradas nuevas por agujeros viejos". A pesar de la disparidad de piezas, en "Tenue armamento" hay abundancia de unas que suelen sufrir propensión al desvanecimiento, las presentaciones literarias, ese género galante en el que -según Fernando Iwasaki- unos disfrutan introduciendo y otros al ser introducidos.

¿Al releerlas, ha sentido extrañeza ante algunas de estas piezas por el hecho de estar alejadas de la ficción?

Constantemente. Me resulta extrañísimo leer el libro y no encontrar hechos inquietantes, sueños perturbadores, mundos al revés, perspectivas insólitas, prodigios y demonios, bestiarios y metamorfosis, contado todo con un minimalismo barroco (confieso que no estoy acostumbrado a prescindir del fulminante y de los perdigones de la imaginación, sin la cual siempre he creído que un libro corre el peligro de no ser más que pólvora mojada). Pero, de pronto, paso una página y leo curiosas reflexiones sobre el fantástico, sobre los estudios holmesianos o sobre la Ciencia de las Excepciones y las Soluciones Imaginarias -la Patafísica- y vuelvo a sentirme en territorio conocido.

¿Por qué decidió no darle un orden cronológico o temático?

Me gustaba la idea de "patchwork", con diferentes colores y texturas, de ramillete heterogéneo donde se entreveraran las señas de identidad y la naturaleza de distintos libros míos y de los libros de algunos amigos, muchos de los cuales me hubiera gustado escribir. Preferí atender a la variedad para que el conjunto resultara poroso y se oxigenase, para que "Tenue armamento" remitiera al arte como aduana de géneros, de mundos, de épocas, de amistades.

¿Cree que hay un nicho de lectores a los que les puede interesar un libro metaliterario como éste?

Durante la presentación del libro, el pasado 8 de abril en el Cuarto Real de Santo Domingo, en que Marina Tapia y José Antonio López Nevot glosaron maravillosamente este volumen, el espacio estuvo abarrotado de público interesado. Me consta que, a pesar de que el signo de los tiempos pudiera hacer pensar lo contrario, a pesar de que se encuentre un tanto escondida, hay a nuestro alrededor toda una hueste de la belleza (según mi querido amigo Ismael Ramos, son legión), de resistentes fascinados por la armonía y por la creatividad, que saborean con fruición las palabras y las historias, que saben que dicha creatividad es el atributo humano más excelso y emocionante, y que la imaginación proporciona un sustituto soberano a la realidad ordinaria. "Tenue armamento" también puede interesar a los amantes de los libros-brújula, a los letraheridos que disfrutan internándose en la lectura de lecturas, en los recovecos de la escritura, en sus motivos, entusiasmos, influencias, obsesiones, en la línea de publicaciones recientes y tan apasionantes como "Lecturas pendientes" de Pedro Ugarte, "Cierta distancia: manual de supervivencia para amantes de la literatura" de Miguel Sanfeliú, "Herido leve" de Eloy Tizón o "El intruso honorífico" Felipe Benítez Reyes.

¿Cuántos se han quedado en el disco duro del ordenador?

La mitad aproximadamente, a los que voy añadiendo los textos de no ficción que he ido escribiendo en los últimos tiempos. De modo que sigo en este paseo por una vocación, por una fascinación y un apetito febril por las palabras, que tal vez pueda servir de puerta de acceso al mundo de mis relatos y a sus temas, a las aguas subterráneas de influencias decisivas y elementos configuradores. Sigo en esa batalla perpetua, enfrentando los conceptos ferlosianos de "genitum" y "factum", la inspiración frente a la elaboración.

Y después de 'Tenue armamento' ¿qué vendrá?

Estoy a la espera de la reedición de "Astrolabio" a finales de año, con ilustraciones de la poeta y pintora chilena Marina Tapia, en la editorial Reino de Cordelia. Antes, a finales de mayo, dichas ilustraciones van a publicarse exentas en un cofre artesanal (al cuidado de Ismael Ramos y de la imprenta Del Arco) que se venderá durante la exposición "Onírica": una serie de cuadros de Marina realizados a partir de relatos míos; todo un reto inaudito y complejo, ya que los textos irán incluidos de uno u otro modo en el lienzo.

También confío en publicar pronto mi último libro de relatos, "Devoraluces", un volumen distinto en mi producción, un sendero nuevo, literalmente luminoso, pues celebra la belleza del mundo, la gentileza de la vida, los bálsamos del arte, de la bondad, la pasión, la esperanza, la imaginación sin límites, la alegría, la amistad o la fascinación de las historias.

Puedes comprar el libro en:

Ángel Olgoso con su nuevo libro
Ángel Olgoso con su nuevo libro
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