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“La ruta infinita”, de José Calvo Poyato

jueves 14 de mayo de 2020, 20:33h
La ruta infinita
La ruta infinita

Ahora que no podemos viajar físicamente, nos queda el recurso de viajar con la imaginación. De ahí, que haya vuelto a releer el último libro de José Calvo Poyato sobre la Primera Vuelta al Mundo que protagonizaron Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano titulado con mucho acierto “La ruta infinita”, que se publicó el año pasado justo al comienzo de las efemérides de una de las mayores gestas que se han visto en nuestro planeta azul, más azul que nunca para los héroes que protagonizaron la gesta naval.

Además de una narración vibrante, como suelen tener todas las obras de Calvo Poyato, el historiador y escritor ha querido dejar bien claro algunas precisiones históricas que a muchos indocumentados les cuesta reconocer. El autor suele luchar contra esa mala fe, que se ha establecido en algunos sectores de nuestro país sobre las hazañas que realizaron nuestros descubridores-conquistadores, en diversos medios y plataformas como la de Escritores por la Historia.

En primer lugar, deja claro que el urdidor de la travesía fue Fernando de Magallanes, pero que su intención no era dar esa primera vuelta al mundo. Lo que quería realizar el navegante portugués, naturalizado español, era crear una nueva ruta para llegar a las Islas de las Especias, controladas por los portugueses y que era un comercio de vital importancia que acarreaba grandes beneficios. Según el Tratado de Tordesillas, donde españoles y portugueses se habían repartido el mundo, la Especiería estaba en el hemisferio portugués.

Magallanes sospechaba que no y según investigó con el cartógrafo Faleiro que la distancia que imponía dicho tratado de hasta 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde dejarían en territorio hispano esas islas del Pacífico, por la otra parte del hemisferio; anteriormente conocido como los mares del Sur o mar de Balboa, el primer descubridor de dicho océano. Evidentemente, Magallanes tenía razón y así lo hizo constar en Badajoz cuando se reunieron portugueses y españoles para deliberar sobre el tema. Poyato da cumplida cuenta de ese episodio en su novela, bastante desconocido, por cierto.

La intención de Magallanes nunca fue dar la vuelta al mundo, las estrictas órdenes de Carlos V no lo permitían, pero al fallecer en las islas de Mactán, por interponerse en una guerra que le venía a cuento, la escuadra quedó descabezada. Después de varios cambios, fue Elcano el que se hizo con la capitanía, era el marino más válido e inteligente de los que quedaban. Los acólitos de Magallanes demostraron su poca o nula preparación marinera e intelectual. Y fue el marino de Guetaria el que decidió sacrificar una de las dos naves que le quedaba para emprender la vuelta, lo más rápidamente posible con la nao la Trinidad porque el camino nos rápido de vuelta era por la otra parte del océano que correspondía a la corona de Portugal.

José Calvo Poyato realiza una narración clásica, estrictamente apegada a la cronología del viaje, como si de un Tolstoi se tratase, dande fe del itinerario emprendido además de la intriga acontecida en tan espectacular periplo. Utiliza casi la mitad del libro para describir pormenorizadamente la preparación de la singladura. Las intrigas palaciegas, los intereses de ambas coronas ibéricas y las traiciones que se cometieron durante la preparación del viaje son reflejadas fielmente por el escritor egabrense, sin duda unos de los mejores escritores históricos de la actualidad.

No deja de haber pasajes de diferentes amoríos, tanto escabrosos como matrimoniales y no faltan también la descripción de unos cortesanos con demasiados intereses económicos. La otra mitad del libro, lo que sería el nudo de la novela, lo dedica José Calvo Poyato a las vicisitudes del viaje de las cinco naves que salieron de Sanlúcar de Barrameda con la ilusión de llegar a la Especiería. En esta parte, describe la vida en el interior de las naos, espacios muy limitados donde la tripulación convive en unas condiciones que se van haciendo cada día más penosas según va transcurriendo el tiempo.

Nos cuenta esas penurias, pero también los principales hechos que ocurrieron durante el viaje. La estancia en Rio de Plata, el paso por el cabo de Hornos, la deserción de una de las naves, la insurrección de parte de la tripulación, etc. Hasta llegar a las islas que eran su objetivo, donde por fin tomaría el mando Elcano. Esa parte final es la más lúgubre de todas, donde el heroísmo se pone de relieve en una tripulación hambrienta y continuamente acechada por los portugueses.

La llegada al puerto de partida es el colofón de esta novela épica. En España, ya se habían olvidado que hacía dos años había partido una flota hacia la otra parte del mundo. Hubo fiestas, pero la corona no trató a los supervivientes como se merecían esos valientes que protagonizaron la mayor gesta que se había visto hasta entonces. Poyato lo relata con crudeza, pero de manera fiel y eficaz. Él también ha conseguido lo que se propuso. Escribir una novela sobre un hecho inaudito, que todos conocíamos, pero que necesitábamos que nos lo recordase con su magnífica pluma. Una novela redonda, como el viaje que hicieron estos escasos 22 supervivientes. De ley sería que se siguieran haciendo celebraciones, cuando se pueda, de esta singular hazaña durante los dos años que durarán el quinto centenario de la Primer Vuelta al Mundo.

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