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César Morales
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César Morales (Foto: cedida por el autor)

Entrevista a César Morales: “Me gusta que mis libros reflejen la realidad”

Autor de “El mapa de los siete sellos”
miércoles 17 de marzo de 2021, 18:29h

El mapa de los siete sellos” es la tercera novela del escritor palentino César Morales. Economista de profesión, su trayectoria personal cambio radicalmente cuando hace unos años sufrió un accidente en la montaña, desde ese momento modificó su vida y comenzó a escribir una serie de novelas muy interesantes. La que acaba de publicar en Almuzara es una original novela de suspense donde un mapa, oculto durante siglos, toma protagonismo al desaparecer de una exposición.

El mapa de los siete sellos
El mapa de los siete sellos

Con un lenguaje atractivo e intenso, César Morales consigue una novela llena de intriga y misterio que refleja un triste episodio de nuestra historia. Es lamentable que un Beato como el de San Andrés de Arroyo haya acabado en el extranjero por las penurias económicas que sufrieron en el beaterio femenino donde se custodiaba. La investigación que emprende un policía defenestrado y perdedor y una archivera nos conducirá por media España tras la busca de dicho Beato que incluye un singular mapamundi. Con el autor palentino, la acción está asegurada. En la entrevista, nos da muchas claves sobre su novela, pero no todas. El lector tendrá que leer la novela para conocer esta intrigante historia.

“El mapa de los siete sellos” es su tercera novela. ¿en qué ha cambiado su narrativa en estos cuatro años que ha estado sin publicar?

Creo que soy fiel a mi estilo, pero ahora la narración es mucho es más intensa. He ganado confianza y me permito licencias que antes ni me planteaba. Mis textos reflejan mejor lo que pienso y siento. Los personajes han ganado profundidad y no me da miedo bucear en su alma.

¿Cómo surgió la idea de escribir su nueva novela?

El mapa de los siete sellos surge de una puerta abierta al escribir mi primera novela y de un descubrimiento durante una exposición de arte sacro que visité en Madrid. La puerta a la que me refiero la crucé al atisbar cómo había evolucionado la visión que los hombres tenemos del mundo, y el descubrimiento surgió al ver reflejada esa visión en un mapamundi medieval. La imagen me fascinó y decidí que tenía que compartir ese asombro. Detrás de la aparente simplicidad del dibujo, intuí que tenía que haber una historia y llegar a entenderla se convirtió en un desafío.

¿En qué genero encuadraría su nueva obra?

Clasificarla me resulta difícil porque bebe de varias fuentes. Desde luego, se trata de una obra de suspense en la que un robo y la desaparición de un hombre captan la atención del lector desde el primer momento. Pero, al mismo tiempo, la trama tiene elementos que acercan la novela al género histórico o policiaco. No sé, mejor que lo decidan los lectores.

¿Misterio, acción, intriga y suspense son los ingredientes de su thriller?

Lo son. Aunque la novela cuenta muchas cosas que realmente sucedieron cientos de años atrás, al situar la acción en el presente, necesitaba construir una trama que mantuviera en vilo al lector. La intriga, los viajes, el hallazgo son armas poderosas para conseguirlo.

El primer capítulo de su novela discurre a mediados del siglo XIX. ¿Por qué ha comenzado la historia en dicho periodo? ¿Ha querido poner al lector en antecedentes?

El Beato de San Andrés de Arroyo es un protagonista más de la novela. Se trata de una de las joyas bibliográficas que ha dado nuestra historia. Resulta frustrante que haya terminado fuera de España. Quería que el lector conociera las circunstancias en las que sus primeras propietarias —las monjas del monasterio que le da nombre— tuvieron que desprenderse de él. Los avatares que ha sufrido el manuscrito son parte importante de la trama.

De ahí pasamos a la actualidad, al Archivo de Indias de Sevilla. ¿Ha investigado en dicho archivo para escribir su novela?

Visité el Archivo como parte del proceso de documentación para los personajes. Pedí ayuda a la institución para mostrar cuál es el trabajo de las personas que se dedican a la conservación y restauración de sus fondos. Me atendieron muy amablemente. Espero haber sabido reflejar la importancia de la labor que realizan.

¿Cuánto tiempo ha tardado en documentarse y en escribir el libro?

Mucho. Me gusta que mis libros reflejen la realidad. En El mapa de los siete sellos me he adentrado en un mundo que en buena medida desconocía. Incorporar en la trama aspectos de la historia de la cartografía, el simbolismo medieval, la vida en un monasterio o los procedimientos policiales han requerido incontables horas de estudio y consultas a especialistas. Afortunadamente, cuando he pedido ayuda a quienes saben de estos temas, me la han prestado. Los agradecimientos de la novela lo reflejan. En total he dedicado más de dos años a construir esta historia.

“El mapa ilustra la diáspora de los apóstoles para difundir el mensaje de Cristo por todo el orbe”

Explíquenos que es el mapa de los siete sellos.

Es un mapamundi incluido en las copias manuscritas de un comentario al Apocalipsis escrito a finales del siglo VIII por Beato de Liébana. El original no se ha conservado, pero aparece en las versiones más antiguas que han llegado hasta nosotros. El mapa ilustra la diáspora de los apóstoles para difundir el mensaje de Cristo por todo el orbe. La representación de la ecúmene que lo sustenta bebe de la tradición clásica adaptada al cristianismo por autores como San Isidoro. En la mayoría de ellos, se representan los tres continentes que se creían habitados por los hombres: Asia, Europa y África, y un cuarto continente antípoda al que no se podía llegar porque el ecuador delimitaba una zona tórrida infranqueable. Esta última masa de tierra emergida, de estar poblada, lo estaba por monstruos como los sciópodos.

¿Tan misterioso es ese mapamundi?

Lo es porque hemos olvidado las referencias que lo explican y porque, al contrario que nuestras modernas representaciones geográficas, no separa el tiempo y el espacio. La historia completa de la humanidad —que en la Edad Media es la historia de la Salvación— se funde con los trazos que delimitan ciudades, mares y montañas. En todos estos mapamundis el Paraíso aparece porque marca el inicio de la narración, pero también se recoge lo que, según el cristianismo, ocurrió después y lo que está por pasar. No podemos mirar los antiguos contornos del orbe que contienen los beatos con los ojos del presente. Hay que viajar en el tiempo para descubrir lo que los copistas nos querían contar. Esta es la aventura que propone El mapa de los siete sellos.

¿Se puede cartografiar el paraíso?

Claro. De hecho, lo hemos hecho durante cientos de años. El Génesis lo sitúa en algún lugar «al oriente». El problema es que, aun sabiendo dónde está, no se puede alcanzar. Como curiosidad, te diré que Colón, durante su tercer viaje, estando cerca de la desembocadura del Orinoco, escribe a la reina Isabel para decirle que se ha aproximado a las tierras que lo rodean. La imposibilidad de llegar a él, al menos en esta vida, es lo que lo hace real. Digo real porque el Paraíso es una metáfora de nuestros anhelos de lograr la felicidad completa en este mundo. Aunque creamos saber lo que necesitamos para asirla, siempre se escurre entre nuestros dedos.

¿El Beato de San Andrés de Arroyo guarda algún secreto más?

Un libro con ochocientos años a sus espaldas tiene que guardar muchos. Al menos, tantos como hayan tenido sus lectores.

¿Hasta dónde se hunde el pasado de dicho beato?

La copia del Comentario al Apocalipsis que fue propiedad de las monjas de San Andrés de Arroyo hunde sus raíces en la primera mitad del siglo XIII. Por la riqueza de sus ilustraciones, se piensa que pudo ser un regalo real. Fernando III el Santo era íntimo amigo de la fundadora del monasterio, la condesa doña Mencía. Una mujer de mucho carácter hija del señor de Vizcaya. El cenobio en el que permaneció durante seiscientos años era una de las congregaciones femeninas más importantes de Castilla y el códice estaba a la altura de sus poseedoras. Lamentablemente, las penosas condiciones a las que se vieron avocadas las monjas durante las desamortizaciones del XIX provocaron que saliera de su biblioteca. Tras algunos vaivenes, el manuscrito terminó siendo adquirido por la Biblioteca Nacional Francesa. Hoy, esta institución lo guarda entre sus más valiosos tesoros.

¿Cómo se enteró de la existencia del mismo?

No fue difícil. Solo se han conservado un puñado de copias, algunas parciales, del Comentario original, treinta y una para ser exactos. Se encuentran repartidas por las mejores bibliotecas del mundo. Dos de ellas, el Beato de Valcavado y el de San Andrés están vinculadas a mi tierra natal. Nací en Palencia y quería que la historia de El mapa de los siete sellos recorriera sus paisajes. Al final, me decidí por el que perteneció a las monjas de San Andrés. Entre otros motivos, porque el monasterio, en especial su claustro, es una de las obras maestras del románico español. Además, las vicisitudes que había sufrido este manuscrito me daban juego en la novela.

¿Su originalidad radica en que procedía de un cenobio femenino?

Entre otras cosas. Como he señalado, se trata de uno de los beatos más espectaculares. No se escatimaron medios para su elaboración. Materiales preciosos como el lapislázuli y el oro fueron utilizados con profusión. Además, es uno de los Comentarios más tardíos y su mapamundi incluye la primera representación de Sevilla en la serie. Este último detalle tiene mucha importancia en la novela.

La desaparición de parte de dicho mapamundi da pie a una intriga policiaca sobre su búsqueda. ¿Por qué escogió al guardia civil Miguel y la archivera Rocío, personajes tan dispares, para su novela?

Porque la vida está llena de estos encuentros. El destino puede arrastrar a personas de mundos muy distintos a vivir cosas en común. Depende de nosotros aprovechar las oportunidades para salir de la burbuja en la que solemos nadar.

Miguel es un guardia civil arrinconado por un anterior fracaso policial. ¿Estamos ante un perdedor que quiere redimirse y mostrar que un fallo lo puede tener cualquiera?

Todos tropezamos. Lo que nos diferencia es cómo nos levantamos. Miguel es una persona que asume lo que le ha pasado e intenta salir adelante con dignidad. No se lamenta de su mala suerte. Da un paso adelante y sigue con su vida. Quería construir un personaje que encarnara valores que parecen olvidados.

¿Podría Miguel resolver la desaparición del mapamundi sin la ayuda de la tenaz Rocío?

Ambos se necesitan. Juegan sus cartas sin desvelarlas. Tienen sus propios objetivos y solo cuando la situación los supera cuentan al otro algo de lo que saben. Sin embargo, son conscientes de que solos nunca llegarían a buen puerto.

Indagar en el pasado me ayuda a entender quién soy

Dicho Beato estaba en Francia. ¿Fueron las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz las causantes de las ventas de diferentes obras incunables?

Desde el punto de vista de la conservación del patrimonio, las desamortizaciones fueron un desastre. Edificios abandonados, obras de arte perdidas, libros malvendidos. Quienes podían acudir a las subastas para hacerse con los bienes desamortizados, buscaban rentabilizar lo antes posible su inversión. Cuando en el lote se incluían piezas únicas que podían ser vendidas con facilidad, algunos no tuvieron miramientos.

Para un escritor palentino, ¿qué significa ubicar la trama de su novela en su provincia, entre otras?

Era algo que algunos de mis paisanos me reclamaban. Mis dos primeras novelas recorren muchos parajes, pero ninguno palentino. Por suerte, he podido viajar mucho y comparar. La provincia de la que procedo esconde maravillas poco conocidas. Creí llegado el momento de aportar mi granito de arena para, poco a poco, cambiar esta situación. No obstante, en El mapa de los siete sellos, otros lugares como Sevilla, Cádiz o Madrid también son protagonistas. De hecho, al escribir la novela me sorprendió lo ligada que estaba la historia de Palencia y Andalucía, especialmente, durante el siglo XIII.

¿Cuántas joyas guardan los monasterios palentinos?

Muchas. Desde los eremitorios rupestres del norte, a los grandes monasterios de Tierra de Campos, pasando por los cenobios de La Ojeda hay mucho que descubrir. El románico palentino va a ser propuesto para entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

¿Le gusta indagar en el pasado de su tierra?

Me gusta indagar en el pasado. Me ayuda a entender quién soy.

Para concluir, ¿qué tiene de road-movie su novela? ¿Es la búsqueda del documento la causante de esa marcha tan vertiginosa de la narración?

Bastante. Soy fan del género. Viajar es descubrir y mis novelas son propuestas para explorar lugares poco conocidos y revivir sucesos tiempo atrás olvidados. La búsqueda de un mapa es una excusa perfecta para lanzarse a la aventura.

¿Y para cuándo su próxima novela? ¿Tendremos que esperar otros cuatro años?

Espero que no. En cualquier caso, será cuando haya una historia que merezca la pena contar.

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