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"Elcano, viaje a la historia", de Tomás Mazón Serrano

Ed. Encuentro. 2022
martes 13 de enero de 2026, 21:20h
Última actualización: lunes 12 de enero de 2026, 19:28h
Elcano, viaje a la historia
Elcano, viaje a la historia

Este es un estudio muy documentado sobre el primer viaje realizado alrededor del orbe, por el marino guipuzcoano-español Juan Sebastián Elcano (Guetaria/Guipúzcoa/Corona de Castilla y de León, ca. 1486-Oéano Pacífico, 3 o 6 de agosto de 1526), y como todo lo presentado por Encuentro está documentado y es delicado. El siglo XV es el de las especias, la economía alimenticia y de conservación las necesitan, y como en Europa no existen es preciso encontrar un camino hacia Oriente.

Desde la Antigüedad las especias eran escasas y caras. Algunas de las especias eran utilizadas para condimentar los alimentos, mejorando hasta el posible mal sabor de algunos de ellos, otras eran empleadas como perfume o con fines medicinales. Los mercaderes árabes serían los encargados de aportar las especias a Europa, el trayecto era ciertamente complicado, ya que desde su origen las transportaban hasta Oriente Medio, allí eran vendidas a los mercaderes de Venecia y de Génova, y estos ya las distribuían por el continente europeo. Pero todo se paralizaría con el cataclismo que supuso la derrota de Bizancio frente a los otomanos; con la caída de Constantinopla en 1453, los turcos pusieron todo tipo de trabas a las rutas comerciales, el precio de las especias se incrementó y su escasez se disparó. En la Península Ibérica la cuestión histórica era muy diferente, ya que los hispanos llevaban siglos enfrentados al Islam, en una estructura historiográfica muy especial y denominada como Reconquista. El reino de Portugal, nacido como territorio dependiente del Regnum Imperium Legionensis, finalizó primero la recuperación territorial frente a los musulmanes. Se indica, página-32, textualmente: antes que para Castilla. No existe este concepto individual, ya que SIEMPRE la titulación de sus monarcas es Reyes de Castilla y de León, lo que es prístino en la bandera cuartelada de la Corona de Castilla y de León. Los portugueses fueron pioneros en el desarrollo correcto y riguroso de los necesarios sistemas y medios de navegación, para conseguir un comercio obvio, y de esta forma pudieron desarrollar la astronomía, la cosmografía y las matemáticas, ya que todo ello era preciso para conseguir orientarse y navegar en mar abierto.

Lo que inicialmente había sido un deseo de incorporar territorios a sus dominios a lo largo de la costa atlántica africana, devino durante la segunda mitad del siglo XV en una voluntad y una determinación férreas por hallar el modo de bordear África para alcanzar Asia y abrir una nueva ruta comercial marítima que les permitiera hacerse con el comercio de la especiería. Siguiéndose este empeño, Bartolomé Díaz consiguió en 1488 el hito fundamental de doblar el que llamó ‘cabo de las Tormentas’, en la actual Sudáfrica, aunque a su rey Juan II no le gustó el nombre y prefirió pasar a llamarlo tal como hoy lo conocemos: el cabo de Buena Esperanza”.

En el año de 1494, en Tordesillas, la villa importante donde estaría más o menos encerrada la Reina Juana I de Castilla y de León, y donde irían los comuneros para tratar de negociar unas mejores condiciones sociales y políticas para las villas, los pueblos y las ciudades de Castilla y de León, se produce la firma del famoso tratado. En esta firma del tratado se pretendió, obviamente, llegar a un acuerdo para repartirse entre esas dos coronas el orbe conocido, y para ello se obtuvo el placet y el licet del papado, que en este momento histórico es el del español Alejandro VI, Sumo Pontífice de los católicos entre 1492 y 1503. Corrijo n-veces por obviedad ahistórica rigurosa, lo relativo a la singularidad regia de Castilla, ya que debe escribirse de Castilla y de León. Más si cabe en este caso, cuando uno de los que firman el tratado es el ubetense Gutierre de Cárdenas, Comendador Mayor del Reino de León de la Orden de Santiago, y quien es el más paradigmático de los signantes. El reparto indica de forma fehaciente que: ‘… todo lo que hasta aquí se tenga hallado y descubierto, y de aquí adelante se hallare y descubriere […], así islas como tierra firme’. El Tratado de Tordesillas, conspicuo e inteligente, es clave para entender porque y como se produjo la expedición para realizar la primera circunnavegación mundial, ya que la demarcación legal entre las dos Coronas, de Portugal y de Castilla y de León, oriental para los portugueses y occidental para los otros dos reinos y ciudadanos dividía el globo en dos mitades y de polo a polo. Por consiguiente, cada una de sus coronas se centraron, únicamente, y sin crear problemas, en la exploración concienzuda de lo que les había correspondido.

Por entonces un tal Cristóbal Colón trataba de convencer a los Reyes Católicos de que él sería capaz de llegar a la Especiería navegando hacia poniente. No consiguió ser atendido hasta que se completó la conquista del último bastión musulmán en la península ibérica, con la toma de Granada el 2 de enero de 1492. No es por ello casualidad que ese mismo año se consumara un hecho que iba a cambiar el mundo. Apoyado especialmente por la reina Isabel I de Castilla, Colón se lanzó a navegar a lo desconocido hasta topar con unas tierras que se interpusieron en su camino y, aunque quiso creer haber llegado a Asia, Colón descubrió el Nuevo Mundo”.

Indicaré a continuación la definición realizada por la propia Reina Isabel I al cardenal-arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo, sobre sus derechos al trono de la corona, que según el metropolitano toledano no le correspondía, ya que él apoyaba a Juana “la Beltraneja” y tampoco aceptaba a Isabel en el trono, que debería ser para un varón. ‘… porque yo soy la reina e subcessora destos reinos de Castilla et de León’. En el año de 1511, los portugueses se establecen, con Diogo Lopes Sequeira, en Malaca/Malasia, pero lo que interesa de esta expedición es que en ella participa un joven taciturno e introvertido llamado Fernao de Magalhaes. Tras regresar a la metrópoli, Fernando de Magallanes, en el año 1513, volvió en ir en otra expedición, en este caso a Marruecos/Azamor, donde al ser herido en una pierna, tuvo ya de por vida una secuela de una visible cojera. Su relación con el monarca Manuel I “el Afortunado” de Portugal fue complicada y difícil, ya que el soberano luso se negó a otorgarle la subida de la pensión que estimaba merecida. En vista del rechazo hallado entre sus compatriotas, Magallanes le solicitó permiso a su rey Manuel I para que le permitiera poder servir a otro monarca más proclive a ayudarle y valorarle. Se le otorgó, y de forma sumamente displicente, el rey portugués le despreció solemnemente; “… que hiciera lo que quisiera, y cuando quiso besar la mano de su rey, este no se dignó dársela”.

El hecho histórico estriba en que entonces el marino portugués se dirigió a Sevilla, la capital de la relación comercial, social y política con Las Indias, y donde se encontraba la Casa de Contratación de Indias, y así poder obtener la precisa autorización del Rey Carlos I para organizar una expedición que le condujese hasta la Especiería. Una vez llegado a Sevilla, se casó con la hija, Beatriz Barbosa, del alcaide de las Atarazanas y de los Reales Alcázares llamado Diego Barbosa. Su primer hijo se llamaría Rodrigo. La tensión entre Magallanes y el emperador Carlos V de Habsburgo es importante y creciente, lo que casi siempre fue habitual entre la mayor parte de los Conquistadores y aquel soberano educado en la autosuficiencia borgoñona, y que no aceptaba críticas de nadie. Desde los Comuneros hasta Pizarro o Hernán Cortés, pasando por Magallanes, y tantos otros, siempre deseaba imponer su voluntad a cualquier precio. Juan Sebastián Elcano es el otro protagonista especial de la circunnavegación ultramarina. En enero de 1519 se encuentra en Sevilla, cuando es inscrito como contramaestre, pero de forma inmediata será ascendido a maestre, y asignado a la nao Concepción. Se le abonaron seis meses de paga por adelantado. Su experiencia en el mar era notoria y conocida, al formar parte de una familia en la que sus cinco hermanos varones eran ya marinos reseñables. No se conocen las causas de porque Elcano se enroló en la expedición. Tuvo dos hijos con dos mujeres diferentes, pero nunca se casó. El resto narrativo de la extraordinaria expedición está en el libro, que se debe leer, sin circunloquios. La obra presenta una fuente documental, cuatro anexos esclarecedores y una importante bibliografía.

«En Elcano, viaje a la historia (tercera edición), libro que se ha convertido ya en referencia ineludible en la materia, el lector encontrará la más completa información y documentación sobre el viaje de Elcano y los suyos. A partir de crónicas, relaciones y otros legajos de la época, Tomás Mazón relata la travesía épica de la vuelta al mundo, repleta de peligros, sacrificios y amenazas, pero también de valentía, honor y gran pericia. Como concluye Braulio Vázquez, director del Archivo Histórico Provincial de Sevilla: el lector disfrutará ahora de la mejor síntesis escrita hasta la fecha sobre la primera vuelta al mundo, porque Tomás se ha superado a sí mismo. César Cervera, ABC: “Cuando se conmemoran cinco siglos de los distintos hitos de la ruta, Mazón publica el libro Elcano, viaje a la historia para dar voz a aquellos hombres que se dejaron la vida, la carne y la imaginación en mostrar al mundo su redondez». Por lo tanto, obviamente recomiendo esta obra, que enriquece todo lo relativo a la Hispanidad, y de forma muy lúcida y precisa y necesaria. ¡Debe leerse! «Magnus ab integro saeculorum nascitur ordo. ET. Hoc voluerunt».

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