La autora cántabra ha compartido con nosotros su experiencia sobre el uso de un seudónimo en su carrera literaria o, más bien, una marca comercial. Durante nuestra charla ha comentado que, al publicar su primera novela, El cielo de tus días, le impactó que una editorial tan importante como Planeta quisiera adquirir los derechos. “Para mí, los autores eran semidioses. El convertirme en autora, no supe gestionarlo”, señala refiriéndose a la vorágine que acompaña la publicación de un libro. A pesar de su éxito inicial, Greta Alonso ha confesado que se sintió asustada por la exposición mediática: “tomé la decisión de utilizar el seudónimo como condición para publicar, pero he intentado superar el miedo a la exposición de los medios”, explicó. La presión de las ferias del libro y los medios de comunicación la llevaron a buscar protección en el anonimato. Con su segunda novela, La dama y la muerte, la situación cambió. “Fue un poco triste, porque ni siquiera ya la sentí como mía”, reconoció. Un momento decisivo ocurrió cuando una compañera recomendó su libro sin saber que era ella la autora. Esto le llevó a reflexionar sobre su identidad como escritora: “¿Por qué no puedo relacionarme con mis lectores?”, se preguntó. “Era como tener el síndrome del impostor”. Después de tres años lidiando con este conflicto interno, finalmente decidió salir a la luz. “He puesto mi foto en redes sociales hace cuatro semanas”, ha revelado, describiendo esta acción como una liberación personal. Aunque todavía siente algo de miedo por las entrevistas, ha afirmado que está más tranquila que antes. En cuanto a su nueva novela, “El asesino de invierno”, ha expresado que tiene una gran confianza en ella. “Creo que es una novela muy buena”', afirmó con convicción. La trama incluye giros inesperados y un desenlace diferente a lo habitual en el género novela negra. “Es un thriller adictivo”, añadió, destacando que los capítulos son cortos y llenos de investigación forense. Muy al estilo de las series de CSI americano. Durante los tres años que ha tardado en escribir su nuevo libro, reconoce que “no he podido parar de escribir” y añade “la novela surgió de un artículo que leí hace diez años. El final tiene que ser como en ese hecho que contaban. Las cosas muchas veces no son como pensamos. En la novela he jugado mucho con mis miedos infantiles. Al final, he disfrutado mucho con el proceso de escritura”. La autora también ha mencionado que se documentó extensamente sobre temas como autopsias y neurotoxinas para dar realismo a su obra. Ella es ingeniera química, aunque nunca lo ha ejercido, también es psicóloga y en la actualidad da clases. “He disfrutado muchísimo tanto de la parte documental como creativa”, señaló, enfatizando el esfuerzo invertido en crear una narrativa sólida y bien estructurada. “Hay mucha crítica social en mi novela”“Hay mucho de crítica social en mi novela”, ha indicado al hablar sobre cómo ciertos eventos históricos influyen en la trama actual. La historia comienza con unas mascaradas invernales que tienen un significado profundo relacionado con el contexto cultural europeo. “Los celtas hacían estas celebraciones para exorcizar lo oscuro”, explicó. A través de personajes complejos como Cecilia Flores, una médico forense obsesionada con su trabajo, la autora busca mostrar cómo superar traumas personales. Este enfoque permite explorar temas más amplios sobre la naturaleza humana y las decisiones difíciles a las que se enfrentan los personajes. Tesalia: un personaje más en la novela Tesalia, ciudad ficticia donde se desarrolla la historia, actúa casi como un personaje más dentro del relato. La autora ha comentado que combina características de varias ciudades reales del norte de España, creando así un ambiente rico en detalles e historia local. “He disfrutado muchísimo con Tesalia”, admitió al explicar cómo se inspira en lugares como Torrelavega. Esta ciudad industrial sirve como telón de fondo para una narrativa llena de contrastes entre el pasado y el presente. La crisis industrial marcó mucho a esta población. La novela también tiene rasgos de ciudades como Bilbao, Gijón e, incluso, Reinosa. La autora también reflexiona sobre las diferentes formas de maldad presentes en su obra. Ha descrito dos tipos: uno innato y otro instrumental, donde las personas pueden actuar mal por necesidad o desesperación. “Aparecen ambos tipos de mal en este libro”, aseguró. Finalmente, al ser preguntada sobre cuál de los personajes le había aportado más personalmente durante el proceso creativo, respondió: “Creo que Martín Benot”, el protagonista. Este personaje refleja luchas internas profundas y representa cómo las experiencias pasadas pueden afectar nuestro presente. Puedes comprar el libro en:
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