La nueva obra de La Esfera de los Libros trata uno de los temas o hechos históricos más importantes alusivos a la Historia de las Españas, y la obra está magníficamente realizada por el historiador que hoy nos ocupa. La LEYENDA NEGRA ha formado parte de continuas diatribas, a favor o en contra. Los anglosajones la incrementan, manipulando falsamente los hechos, extrapolando datos y comportamientos. Los franceses en toda la evolución histórica vivencial de malos vecinos, no tienen el más mínimo inconveniente en colocarse ellos en el lugar de los buenos católicos, mientras que España pisoteaba al catolicismo en el que decía militar y defender. Y, para más inri, los criollos en la América Hispana encienden, vilmente, a los indígenas, creando un inexplicable indigenismo, cuando tanto en La Nueva España como en el Perú solían estar, los aborígenes, al lado de los españoles. Con todo este caldo de cultivo era preciso obtener la ayuda de algunos de los españoles de Europa, cuya mayoría no han leído un libro en su magnificente vida terrenal, y el nulo apoyo ya lo poseen. No obstante, existe un importante número de historiadores, entre los que me cuento, que analizamos rigurosa y pormenorizadamente el hecho incontrovertible de la estancia notable de los españoles en la América hispana. Definamos, según el autor, como se puede analizar y subrayar a la Leyenda Negra: “La Leyenda Negra española es un término utilizado para definir la imagen negativa que algunos historiadores y autores extranjeros han dado de España y de los españoles a lo largo de la historia. Esta imagen negativa se basa en estereotipos y prejuicios que han sido repetidos -y se siguen repitiendo- a lo largo del tiempo, como la idea de que los españoles son crueles, fanáticos, violentos y despóticos. La Leyenda Negra ‘española’ también incluye la idea de que España es un país atrasado y poco desarrollado en comparación con otros países europeos. En general, la Leyenda Negra española es una visión distorsionada y poco precisa de España y de los españoles”. Es indubitable que la Historia de las Españas presenta fases grises, blancas y obscuras o negras como todos los países, pero la Leyenda Negra pisotea, deforma, y humilla con toda falsía al concepto riguroso de la historiografía. Está claro que la manipulación está a la orden del día en algunos de los historiadores. El historiador francés Pierre Chaunu (Belleville-sur-Meuse, 17 de agosto de 1923-Caen, 22 de octubre de 2009), escribía, sin ambages, que: “La leyenda negra es el reflejo de un reflejo, una imagen doblemente deformada, la imagen exterior de España, tal y como España la ve”. Creo que el historiador francés se equivoca en parte, ya que aunque sí es verdad que existe esa imagen distorsionada de España por parte de algunos hispanos, el hecho no es el global de todos los españoles. El historiador, periodista y sociólogo Julián María Juderías y Loyot (Madrid, 16 de septiembre de 1877-Madrid, 19 de junio de 1918), es taxativo en su análisis de la Leyenda Negra: “Por leyenda negra entendemos el ambiente creado por los fantásticos relatos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y como colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y el arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado contra España, fundándose para ello en hechos exagerados, mal interpretados o falsos en su totalidad”. Sea como sea, el acoso difamatorio contra las Españas ya comienza en el siglo XIV contra los Reinos de Aragón, cuando sus monarcas tratan de domeñar por cuestiones dinásticas a las poderosos, política y comercialmente hablando, ciudades-estado del norte de Italia, sobre todo Parma, Milán, Siena, Florencia, Pisa y Venecia, entre otras de mayor o menor enjundia. Hasta tal punto es así la cuestión que en el siglo XIV la lengua viperina de un genio intelectual como lo fue el toscano Francesco Petrarca (Arezzo, 20 de julio de 1304-Arqua Petrarca, 19 de julio de 1374) calificaba a los soldados de Aragón como: ‘vil estirpe de mercenarios y traidores’. Por todo lo que antecede, no es nada extraño que sea este rechazo por el que los renacentistas de Italia descalificaban a los aragoneses, y por extensión a todos los españoles con el calificativo de ‘marranos’, por considerar que había existido una mezcolanza entre hebreos, españoles-cristianos y musulmanes, o en román paladino entre JUDÍOS y MOROS y ESPAÑOLES-CATÓLICOS, tal como calificaría a todos los españoles el Papa Giovanni di Lorenzo de Medici, León X (Florencia, 11 de diciembre de 1475-Roma, 1 de diciembre de 1521. 217º papa católico, entre 1513 y 1521), como de: ‘mezcla asquerosa de judíos y moros’. En purista realidad las primeras expresiones más despectivas se dirigen hacia los catalanes, a los que no siempre se consigue distinguir del resto de los componentes de la compleja Corona de los Reinos de Aragón, además conformada por aragoneses y valencianos. La causa primigenia y esencial de todo ello estriba, esencialmente, en el anhelo inmarcesible de todos los italianos de la Plena y la Baja Edad Media, que se incrementa en el Renacimiento porque, según López Moreda: ‘en los humanistas italianos subyace, desde Petrarca, la aspiración a una Italia unida que restituya el viejo Imperio con Roma a la cabeza. Para tal fin los españoles son el mayor obstáculo’. Pero, es indudable dejar claro que toda esa carga peyorativa contra lo que representa la Península Ibérica, se va a incrementar con una más que grave y aumentada dimensión por la llegada, conquista, colonización, provincialización y virreinato de los avezados y arriesgados españoles, de 1492, al Nuevo Continente de Las Indias Occidentales. En este momento ya tenemos a la Leyenda Negra como plato principal de las múltiples envidias que llenan las políticas globales de todos los enemigos de las Españas en Europa. El final de todo ello es conseguir el descrédito absoluto de todo lo que signifique España. En lo que a América se refiere es justo, preciso y necesario indicar que las cautelas y salvedades realizadas por la Corona de España, mayoritariamente por la parte de ella conformada por los Reinos de Castilla y de León, y sus satélites (Asturias, Galicia, Cantabria, Vasconia, Reino de Toledo, Extremadura, Andalucía y Portugal), nunca se produjeron en ninguno de los otros imperios a lo largo de toda su historia. Desde la Escuela de Salamanca, la Leyes de Valladolid y de Burgos, la conciencia cautelosa y dubitativa del Emperador Carlos V, las Encomiendas, los Juicios de Residencia, etc. “Semejante estrategia, que hundía sus raíces en la Italia medieval, alcanzó sus mayores cotas de difusión en la Europa protestante durante la segunda mitad del siglo XVI. Fue una maniobra de propaganda bien planificada, fundada en la rivalidad política y religiosa, cuyo éxito nadie discute y a la que España sucumbió por su incapacidad para contrarrestarla, ya fuera por la debilidad de la respuesta, ya fuera por la escasa importancia que prestó a la publicística”. Si sumamos a todo ello, el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, el hecho bélico y de una cierta represión, no exenta de una primigenia paciencia, que fue la que tuvo Felipe II con los Países Bajos antes de enviar al Duque de Alba. El sumatorio ya está servido: Las Indias-El Santo Oficio y, ¡cómo no!, el prudente Rey Felipe II de Habsburgo, que todo lo controlaba desde su educación tan rigurosa como la que le había sido inculcada por su imperial padre. «¿La Inquisición perseguía a las personas por atreverse a soñar? ¿El duque de Alba se comía a los niños? ¿Felipe II mató a su hijo? ¿Hubo genocidio en América? ¿Los españoles robaron el oro? ¿Destruyeron las lenguas indígenas? ¿El 12 de octubre hay algo que celebrar? ¿Virreinatos o colonias? ¿Atraso español? ¿Decadencia? ¿Racismo? No hay ningún interés en ocultar que la historia de España (como todas las historias nacionales) tiene sus capítulos negros donde abundan atrocidades, traiciones, crímenes, corrupción, matanzas… Pero una cosa es la historia negra y otra muy diferente la Leyenda Negra. Javier Rubio Donzé hace un exhaustivo repaso de todos esos clichés que tanto preocupan a algunos compatriotas. Pero este no es otro libro sobre la Leyenda Negra, ya que el autor va más allá, abordando temas tangenciales e igualmente interesantes: reconquista, hispanismo, reunificación hispana, nacionalismo, indigenismo, anglofobia, iconoclastia, leyenda rosa…Y una conclusión: España no es ninguna anomalía histórica». Está claro que la batalla por la anulación de la Leyenda Negra tiene una enorme dificultad, ya que su falacia está más que arraigada en un grupo importante de pseudointelectuales. Muchos de los estereotipos desarrollados a partir de la Leyenda Negra, carecen del más mínimo fundamento histórico, pero siguen presentes en algunos medios de comunicación, y en esa pléyade de algunos políticos analfabetos funcionales, que no saben ni que significaron los siglos XV, XVI y XVII en la Historia del Mundo. Muy interesante y jocoso el Apéndice sobre las ‘Majaderías de la Leyenda Negra’, donde existen personajes del mundo de la cultura de toda laya y condición, inclusive un escritor catalán, muy galardonado se atrevió a escribir sobre el falso y ahistórico tópico de la camisa de la Reina Isabel I “la Católica” de Castilla y de León, y el de Spengler es ya de Agujero Negro estelar. En suma, ¡libro entretenido, estupendo y muy documentado! «Ea quam pulchra essent intellegebat. ET. Cecinerunt tubae». Puedes comprar el libro en:
Noticias relacionadas+ 0 comentarios
|
|
|