Sonetos metapoéticos. IVManuel Machado (1874-1947), el poeta modernista ”medio gitano, medio parisién” -según se define a sí mismo- es un excelente sonetista; y, de ello, hay ya testimonio en su primer libro, Alma. Y, como otros escritores contemporáneos -Jorge Luis Borges, Gerardo Diego, Rosa Chacel, José García Nieto, Ángel González, Blas de Otero… ¡e incluso Joaquìn Sabina- no ha renunciado a componer algún soneto “sonetil”, entendido como aquel cuyo asunto versa sobre la escritura y la estructura del propio soneto: el poeta, mientras lo va escribiendo, explica las reglas de composición de los 14 versos que lo conforman. Y ”Soneto sonetil de sobremesa” es el título que lleva el soneto que vamos a comentar y reproducimos a continuación, un soneto escrito en enero de 1941 y cuyos antecedentes habría que situar en el célebre “Soneto de repente”, perteneciente a la comedia La niña de plata, de Lope de Vega.
Soneto sonetil de sobremesa
Háseme ayer pasado todo el día
de labrar un soneto en la alta empresa,
que para amenizar la sobremesa
valiera de esta ilustre compañía.
Transcurrió la mañana cruda y fría
sin lograrlo jamás y harto me pesa
confesar que, a la tarde, mi promesa
llegué a temer que no se cumpliría.
Vino la noche a sorprenderme cuando
las clásicas medidas del cuarteto
con exacto compás iba tomando.
Y, aparejado el molde del terceto,
en el soneto me dormí pensando,
y soñé que, soñando, hice el soneto.
Manuel Machado: Cadencias de cadencias(Nuevas dedicatorias). Madrid, EditoraNacional, 1943.
El soneto responde al modelo clásico en cuanto a la medida y número de los versos (14 endecasílabos), su agrupamiento en estrofas, al tratarse de un poema poliestrófico (dos cuartetos y dos tercetos), y la distribución de sus rimas consonantes: ABBA/ABBA en los cuartetos, y CDC/DCD en los tercetos, de acuerdo con el siguiente esquema:
Y el esquema rítmico-acentual de los endecasílabos es el siguiente: Endecasílabo melódico: versos 2, 5, 6, 7 (verso polipausado), 11 y 14. El acento en la sílaba 7.ª de los endecasílabos 6 y 11 produce un efecto antirrítmico. Endecasílabo sáfico: versos 1, 9 y 13. Endecasñilabo heroico: versos 4, 8 y 10. El endecasílabo 3 solo lleva acentos en las sílabas 6.ª y 10.ª; y el 12, n las sílabas 4.ª, 6.ª y 10.ª. Así pues, todos los endecasílabos se acentùan en la 6.ª sílaba, excepto el 9 y el 13. Manuel Machado cumple, pues, a la perfección con toda la normativa métrica a la hora de componer su soneto. Entremos ahora en el contenido, estrofa por estrofa. El primer cuarteto está montado sobre un violento hipérbaton -provocado por razones métricas-; y esta sería la ordenación “lógica” de sus componentes gramaticales: “Ayer me he pasado todo el día en la alta empresa de labrar un soneto que valiera para amenizar la sobremesa de esta ilustre compañía”. El poeta pretende, pues, componer un soneto que sirviera de entretenimiento a sus invitados (metonimia de singular -“ilustre compañía”- por plural -invitados- en la sobremesa- Y a ello dedicó todo el día anterior, lo que evidencia el esfuerzo que ello le supuso, ya que afronta esta tarea como un reto exigente -una “alta empresa”- y que, por tanto, debe estar a la altura de sus comensales. De hecho, el poeta emplea el verbo “labrar” -y no, por ejemplo, “componer” o “elaborar”, lo que prueba el esmero artesanal en el uso del lenguaje con que afronta la tarea que se ha propuesto. Y llaman la atención las palabras con las que arranca el soneto: “Háseme [ayer] pasado…”. Se trata de una construcción culta equivalente a “se me ha pasado [ayer]. Esta unión del verbo auxiliar con los pronombres átonos en posición enclítica no solo contribuye a obtener el ritmo y las sílabas del endecasílabo (”Háseme ayér pasádo tódo el día”), sino que introduce un tono arcaizante, como si el poeta estuviera imitando la escritura del Siglo de Oro (no hay que olvidar que Manuel Machado, en este soneto, rinde, en cierto modo, homenaje a Lope de Vega, autor del célebre “Soneto de repente”, que trata de la dificultad que entraña componer sonetos). Y nuevamente en el segundo cuarteto nos topamos con otro arcaísmo literario: “harto me pesa / confesar…”. Teniendo en cuenta que en el español clásico “harto” significa “mucho/bastante”, la construcción citada equivale a “me cuesta mucho admitir...”/“siento mucho tener que confesar…”; es decir, que al poeta está bastante decepcionado consigo mismo, y le duele reconocer que la mañana y la tarde se han esfumado sin que el deseado soneto no pase de ser un proyecto; y, por ello, reconoce que “mi promesa / llegué a temer que no se cumpliría” (otro hipérbaton: “llegué a temer que mi promesa no se cumpliría”), pues ha consumido la mañana y la tarde sin que le sobrevenga la inspiración poética, lo que puede justificar la doble adjetivación que acompaña al vocablo “mañana”: “cruda y fría”, estableciéndose así una comparación implícita entre la frialdad ambiental y la ausencia de estímulos creativos. [Y una aclaración gramatical que consideramos oportuna: las expresiones “a la tarde/por la tarde” son igualmente correctas, y el empleo de una o la otra obedece a motivos regionales. La llegada de la noche estimula la inspiración del poeta, pues ya había logrado completar los cuartetos ·”con exacto compás” (es decir, con perfecta armonía), por lo que ha dado con el número de sílabas de los endecasílabos y la oportuna distribución de rimas consonantes (“las clásicas medidas del cuarteto”). En esta ocasiòn, el hipérbaton del verso 11 es menos violento: “[Las clásicas medidas del cuarteto] iba tomando con exacto compás”. La perífrasis durativa “ir+gerundio”, en construcción imperfectiva (“iba tomando”), implica lentitud, en referencia al arduo proceso creativo. Y el poeta logra, finalmente, “aparejar” (disponer de forma adecuada) “el molde del terceto / en el soneto”, con lo que puede darlo por concluido. Y hay en este terceto dos aspectos importantes que reseñar: el primero, la influencia directa de Lope de Vega, que terminaba el primer cuarteto de su “Soneto de repente” con este verso: “burla burlando van los tres delante”. Manuel Machado “calca” la duplicación expresiva de Lope de Vega, y la convierte en “soñé [que] soñando”; y el segundo, la alusión a la inspiración poética como un acto onírico: la libertad del subconsciente favorece el proceso creativo, trascendiendo las barreras de la realidad; es decir, la idea barroca del pensamiento artístico como ”sueño”. Lo cual no pasa de ser un artificio retórico, pues el poeta ha elaborado este soneto gracias a su dominio técnico y -suponemos- sin ayuda del subconsciente. Puedes comprar su obra en:
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