Tengo dos opciones; comentar el funeral de Harald de Noruega (q.e.p.d) o el renacer de Nicole Kidman después de su divorcio. Dirás que el fiuneral ha sido un esperpento. Sí, vale. Pero como la mayoría de eventos mayestáticos que celebra la oficialidad laica y religiosa. Que no cunda el pánico, al final acudió Mette Marit, la inminente reina consorte que se la metió doblada a Haakon VIII. Menudas reinas consortes campan a sus anchas por Europa. Consultar su biografía en la IA y la del resto de componentes de la realeza noruega. No sabes con cual quedarte.
La actualidad de Nicole Kidman, además de su divorcio, lo justifica su última película: “Hechizo de amor”, secuela de “Practical magic” que fue un pelotazo de taquilla hace 26 años. Vivimos de remakes y de recuerdos, tío. Entre artistas anda el juego. Empieza el Festival de Cine de San Sebastián y la epopeya de una estrella como Nicole Kidman tiene morbo. A punto de cumplir los 60, ha dicho adiós a su pasado y se ha operado las tetas. Grosso modo, calculo una 110/120 de contorno de pecho. Estoy algo perdida en el prorrateo de las edades. No sé si los 60 de ahora son los 30 o los 40 de antes. Da igual, de lo suyo gasta. Tampoco creas que soy tan ácrata como parezco, ni pienses que estoy en contra de abolengos, honores y cargos, O sea, siempre que los cargos no sean una carga. Ya me entiendes.
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