Una discografía indiscutible en la historia de la música portuguesa y también del panorama internacional. Así Fado azul de 2011, Fado dos dias assim de 2013, Lonjura de 2018, Liberdade, liberdade de 2022 y ahora Tanto mar. A todas luces, Helena Sarmento posee una voz penetrante, de múltiples tonalidades, que hace sencillo lo complejo y va sembrando emociones y placer en el filo del fado. Percibimos resonancias de música étnica, del nuevo mundo si se quiere, del ritmo de canciones populares brasileñas y ciertos ecos de las francesas, pero, sobre todo, hallaremos la nostalgia en su máximo esplendor. Desde aquel deslumbrante disco, Portugal, Helena Sarmento ha ocupado el hueco de Amalia Rodríguez. En su interpretación se inserta la timidez lusa atlántica y la extraordinaria pasión del fado por bandera. Nos entristece, nos anima, nos lleva a explorar y descubrir territorios donde los sueños tienen lugar, luego nos vuelve a cautivar, nos apresa, nos hace definitivamente adictos. Una banda de primer nivel discurre y se funde, acaso se confunde con la poderosa voz de la reina indiscutible del fado. A todas luces, el excepcional país vecino ha sido y es cantera de cantantes realmente determinantes, voces femeninas como Mariza, Ana Moura, Katia Guerreiro, Sara Correia, o voces masculinas como Carminho, António Zambujo, Alfredo Marceneiro, Ricardo Ribeiro, Camané, solo ratifican el esplendor musical de Portugal en su género y también en sus distintas fusiones. Paralelamente, un hecho como el festival de Eurovisión lo ratifica, pues un magistral artista como Salvador Sobral con su canción “Amar pelos dois” establece la puntuación más alta lograda en toda la historia del certamen y, todavía resuenan los ecos de su voz acompañados por una sensible letanía de gestos. Paralelamente a este disco magistral de Helena Sarmento, con algún elemento innovador, tal es el de figura como letrista- las canciones “Partida” y “Entrega”-, la cantante ha grabado una serie de cortos documentales que explicitan el génesis de cada tema, sus particularidades, sus anhelos, la teorización tan singular como atractiva que Helena Sarmento nos propone en esta doble función. Tanto mar es percibir las fibras más recónditas de la saudade, los matices líricos de una colectividad culturamente rica y enriquecedora. Percibimos la tradición, porque su intérprete es oficio, resistencia, perseverancia, metodología (por ejemplo, ese agradecido homenaje en versiones de Chico Buarque, Silvio Caldas, Cecilia Meireles) y, a la vez, le sumamos sus apuntes novedosos, visceralmente cautivadores. Tanto mar es el fado de la libertad que encuentra un vínculo irrefutable entre el compromiso ético y el intimismo estético, si se quiere, el abrazo entre las memorias portuguesa y latinoamericana. Por si fuera poco, el indudable talento de Helena Sarmento versiona el gran tema “Tanto mar” de Chico Buarque, músico, profesor, poeta, narrador y desde luego buscador de justicia. Una canción que celebra la caída de la dictadura portuguesa y pone en cuestión la dictadura que vivía Brasil en ese 1974. Una canción que llegó a estar prohibida. La canción “Tanto mar” que anticipa precisamente el álbum Tanto mar es la celebración de un momento histórico clave, a saber la Revolución de los Claveles y el ansiado paso de la democracia portuguesa. Un puente de memoria, identidad, LIBERTAD que me permito poner en letras capitales para hacer énfasis en el grito. En esa fusión maravillosa de las voces de Chico Buarque y Helena Sarmento se produce el milagro de la brújula, el canto de la fraternidad desde la distancia y su revuelta con toda la carga femenina, nostálgica e íntima del fado de Helena Sarmento. Ella misma, nos dice en una entrevista titulada “Cantar lo que no se dice. Helena Sarmento y el fado como memoria viva” por Mauro Bruno, en la revista Otra canción: “Cantar, para mí, es una forma de intervención social. El arte tiene el poder de hacer pensar, cuestionar, incomodar y, al mismo tiempo, unir, apaciguar, liberar. No hay un momento importante de nuestra vida que no tenga una banda sonora”. Probablemente, el gran secreto y a la vez tesoro del fado, es que estamos ante una música, como la samba, para ser exacto, que procede de la tradición oral y no tanto de la enseñanza en escuelas, es más práctica que teoría, más memoria viva que sedimento histórico. Una pequeña muestra tn relevante como significativa, podría encerrarse en este tema “Entrega” que escribe la propia autora: “olhar toda uma vida inteira junto/ à estrela veradeira onde minha alma quer morar/mas agora conto ao vento à estrelao/firmamento que encontrei no teu olhar/da uma vida inteira junto à estrela/verdadeira onde minha alma quer morar” (oda una vida entera junto a la estrella verdadera donde mi alma quiere morar/Pero ahora le cuento al viento, a la estrella, al firmamento, que encontré en tu mirar/toda una vida entera junto a la estrella verdadera donde mi alma quiere morar). La mirada y la fuerza del amor como el abrazo a los lugares que sufren todo tipo de injusticias, exilios, y masacre de los derechos humanos. También hay que destacar el necesario posicionamiento feminista de Helena Sarmento. De esta suerte, el tema “Minha Verdade” nos propone recorrer nuestras vidas con libertad. Déjame caminar mi camino, libremente / lo que deseo es poco, pues no duro eternamente, nos canta Helena Sarmento con esa voluntad de aunar lo íntimo y lo colectivo, el evidente axioma del silenciamiento, condicionamiento y limitaciones de los derechos de la mujer. En el tema “Partida”, cuya letra también pertenece a Helena Sarmento, canta “Tu amor ya corrió mundo/Fue intenso, fue profundo/ Y se rompió demasiado pronto/Pero sosiégate, corazón/ No te ates a la ilusión/Pues quien se queda sufre más”, versos que evocan a todas luces la melancolía y la fuerza del fado de Helena Sarmento, con una sostenida metáfora marítima, nos plantea la superación de un amor y la necesidad de seguir el camino. Parece oportuno citar el famoso poema de Antonio Machado, o mejor, el poema de Facundo Cabral que nos invita a equivocarnos, a no seguir una sola ruta impuesta, en definitiva, a vivir con libertad: “Yo no camino derecho, siempre camino torcido, el que camina derecho conoce un solo camino. Yo no soy lo que parezco, sino lo que mi alma sueña y si me caigo en los pozos es por andar mirando estrellas". Puedes comprar el disco en:
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