Nuestro poema de cada día
El poema de Federico García Lorca expresa el dolor y la dificultad de amar. A través de un estribillo repetido, se refleja el sufrimiento que provoca el amor no correspondido, utilizando metáforas sobre el aire y la tristeza. Su musicalidad y ritmo evocan la tradición folclórica andaluza.
Nuestro poema de cada día
De la sección IV -“Andaluzas”- del del poemario Canciones reproducimos y comentamos seguidamente “Canción del jinete”.
Nuestro poema de cada día
El poema "El secreto" de Ernestina de Champourcín explora la relación entre el amor divino y la vida humana. La poetisa destaca su conexión interna con Dios, contrastando su experiencia espiritual con la superficialidad del amor terreno. Al final, afirma que su libertad proviene de esta relación divina.
Ed. Lumen. 2026
Primera traducción al castellano de los magistrales ensayos de Aya Kōda (1904-1990), una galardonada escritora japonesa que dedicó su vida a las plantas. Viajó por todo Japón en busca de árboles específicos, y el resultado de estos viajes son sus escritos reflexivos, en los que describe con ternura la belleza efímera de la naturaleza que la rodea, así como su poder perdurable.
Autor de "Argonautas en el laberinto"
Nacido en un caluroso agosto de finales de los años cincuenta, Fernando García Calderón es originario de Sevilla. Su trayectoria literaria comenzó con el cuento, donde logró reconocimiento al ser premiado en diversos certámenes a lo largo del país. Entre las obras que reflejan su larga dedicación se encuentran El mal de tu ausencia (2000), Sedimentos en un pantano (2004), Diario de ausencias y acomodos (2015) y La sonrisa del observador (2024). En el ámbito de la novela, sus dos primeras obras, El vuelo de los halcones en la noche (1998) y El hombre más perseguido (1999), recibieron los premios Félix Urabayen y Ateneo-Ciudad de Valladolid, respectivamente. Con una narrativa que abarca desde los claroscuros del siglo XV hasta las sombras del presente turbulento, sus trabajos más recientes, De lo visible y lo invisible (2018) y Para olvidar quién fuiste (2019), son representativos de su labor actual.
Nuestro poema de cada día
De la sección VI -“Juegos”- de Canciones, de García Lorca, ofrecemos comentados los poemas titulados “Al oído de una muchacha”, “(Las gentes iban)” y “(Naranja y limón)”.
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Editorial Funambulista. 2023
Este libro es magistral y, porque no decirlo, fuera de serie, y por ello refuerza claramente a los que somos creyentes. Los dos autores Michel-Yves Bolloré y Olivier Bonnassies indican, sin ambages, que la obra fue el resultado de una investigación de más de tres años y, además, con la inestimable ayuda de veinte especialistas. En este libro se muestra, sin el más mínimo problema, que la ciencia y la existencia de Dios no deben estar enfrentadas, y que los argumentos científicos, sensu stricto, nos pueden y deben, si existe una limpieza de análisis, conducir hacia la fe inmarcesible sobre la existencia de Dios Todopoderoso.
Nuestro poema de cada día
Una de las secciones de mayor interés lírico del poemario Canciones es la IV, titulada “Andaluzas”. Y en ella hay dos poemas con el mismo título: “Canción del jinete”. El primero de ellos lleva bajo el título una fecha: 1860. Es el poema que reproducimos y comentamos seguidamente.
Cuando el emperador Constantino I “el Grande” se encargó de buscar el lugar donde debería estar el nuevo Imperio de Roma en Oriente, el emplazamiento escogido ya era claramente soberbio, ya que se encontraba situado en el mismo umbral de Asia, continente muy peligroso y en plena efervescencia. El historiador sobre Bizancio que es un auténtico especialista, llamado John Julius Norwich, nacido en el año de 1929 y muerto en 2018, fue un genio sobre la historia de Bizancio.
Nuestro poema de cada día
La sección VIII de "Canciones", de García Lorca, lleva por título "Eros con Bastón" y la referencia temporal 1925. Está compuesta por siete poemas, de los cuales transcribimos y comentamos "Susto en el comedor" y "Lucìa Martínez".
Nuestro poema de cada día
En estos sencillos versos, Emilio Prados contrapone la placidez de la tarde, la serenidad del cielo, el sosiego de la noche, la quietud de las estrellas y el lento discurrir del agua del río a la fuerza del viento, que incansable, sin cesar nunca, en todo pone perturbación y desorden.
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