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Ediciones Dauro

SALÓN DE LECTURA

01/12/2021@11:21:58

La narrativa española actual, salvo raras excepciones, está falta de ingenio, originalidad y valentía a la hora de tratar temas o ensamblar una historia que sea al mismo tiempo entretenida y verosímil. Pocas son las ocasiones en que la lectura de una novela o un libro de relatos o cuentos provocan en el lector esa inquietud propia del asombro o la conmoción que toda obra de arte debiera ocasionar, y, sin embargo, coincidirán conmigo que muchos son los nuevos autores y las novelas que se apiñan en las librerías, porque el interés de las editoriales no se esencia en la obra de calidad a priori, sino en la oportunidad de vender un producto que deje pingües beneficios.

Autor de “Las edades del viento”

Francisco Morales Lomas es poeta, ensayista, narrador y crítico literario, entre otras muchas cosas. Su último libro publicado “Las edades del viento” es una novela en la que reflexiona sobre las consecuencias de la Guerra Civil en sus protagonistas. Uno de ellos es el escritor Antonio Machado, ejemplo claro del exiliado derrotado por la fuerza de las armas que no de la razón.

Como un río que surge de nuestras entrañas aparecen autores que uno tras otro nos invitan a viajar y, sobre todo, a aprender de sus experiencias que, por una serie de circunstancias, muchos no podemos hacer. Pero quizás es para eso el género de la literatura con grandes palabras en donde el titular hace realmente y describe en sus páginas lo que un autor o autores nos quieren contar.

Ediciones Dauro

Nos ofrece un centro de la vida real de Antonio Machado. Todo ello dentro de una ficción donde el enorme y humano poeta de España lo ocupa todo.

Hay personas que, a pesar de su apariencia humilde y formal, de su sencillez en el trato, encierran en su seno un bagaje de conocimientos tal, que, a fuer de ser sinceros y justos, no hay más remedio que tacharlas de ilustradas o de sabias, como gusten. Eso ocurre con Francisco Morales Lomas que acaba de presentar en Ediciones Dauro su última novela: “Las edades del viento”.

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Autor de “El crimen tropical del señor Obispo”

El crimen tropical del señor Obispo” es la primera novela del periodista y escritor albaceteño Antonio Picazo. Manchego sí, pero está claro que la meseta no es lo suyo. Lo suyo es el mundo, la aventura, los viajes, la selva y el trópico. Por eso, escoge un día de lluvias si no tropicales, sí mesetarias para la entrevista, de poblachón manchego que es este Madrid solitario e inhóspito por culpa de tanta pandemia. Llega a la cita en moto pese a la lluvia, está acostumbrado a ello, al riesgo.

De todos los autores de su generación, la primera de la Democracia, tal vez sea Francisco Morales Lomas el más ambicioso, el más exigente consigo mismo. Ha cultivado todos los géneros literarios –teatro, poesía, ensayo, narrativa- y en cada uno de ellos ha reunido ya un corpus muy considerable de títulos. En narrativa, además de sus libros de relatos, ha escrito una trilogía de novelas sobre la Transición en nuestro país y otra sobre los siglos de Oro. Al presente, el proyecto en el que trabaja es una nueva trilogía, dedicada esta vez al siglo XX y sobre todo al dramatismo de los años que van desde nuestra guerra civil hasta el fin de la segunda guerra mundial y el horror que vino a continuación con el estalinismo.

SALÓN DE LECTURA

Reseña de la novela "Las edades del viento", de Francisco Morales Lomas
¿El viento tiene edad? ¿Podemos hablar del viento exponiéndolo a las vicisitudes de un tiempo dado, una época, un acontecimiento histórico específico? Quizá desde un punto de vista meramente material no, pero como metáfora es de una extraordinaria agudeza. El viento va y viene, libre, no tiene dueño.

SALA DE LECTURA

Poco antes del abismo todo se transforma y lo desconocido hace acto de presencia. Recordamos entonces el devenir de las cosas sencillas. Desciende el cuerpo a los infiernos que es como regresar a la vida, al origen de la voz y la palabra, dones supremos. Caminar sobre el agua, recorrer las paredes bocabajo, flotar en el aire hasta sumergirnos en el inmenso firmamento o el ajardinado solar de las estrellas. Sólo hay que dejarse llevar por su música interior. Remover las entrañas mismas, buscarse en el vuelo del águila o la corriente de un río, en la copa de un árbol o en el silencio absoluto de un desierto sin nombre.