«El amor ya no está de moda; lo han matado los poetas. Han escrito tanto sobre él que nadie los cree, y no me extraña. El verdadero amor sufre, y sufre en silencio.»
12/01/2026@16:16:00
Hace 125 años moría Oscar Wilde en París, pobre, enfermo y repudiado por quienes antes, en pleno apogeo de su éxito, lo habían celebrado. Murió como viven muchos de sus personajes, pagando un precio demasiado caro por haber dicho la verdad en voz alta. Pero, sin embargo, pocas figuras literarias resultan hoy tan actuales como él a pesar de que en las librerías apenas se pregunte por La importancia de llamarse Ernesto o El retrato de Dorian Grey; quizá porque Wilde entendió antes que nadie que el amor, la belleza y la verdad que transpiran sus textos no suelen sobrevivir bien en sociedades líquidas, superficiales y obsesionadas con la apariencia.
Editorial Dalya de San Fernando, Sevilla, acaba de publicar la novela “La casa de los encajes tristes”, de Antonio Costa Gómez.
Nace en Barcelona, en 1943, Eduardo Mendoza, novelista y ensayista, uno de los escritores más galardonados de nuestra literatura (Premio Planeta, por Riña de gatos, en 2010; Premio Cervantes-2016; Premio Princesa de Asturias de las Letras-2025).
Hay muchas formas de llegar a ser ese otro que no se parezca a la persona que nos concibieron nuestros progenitores, una de ellas, sin duda, es la de crearnos una nueva imagen y personalidad en la que volcar aquello que queremos ser, o en lo que deseamos convertirnos. El único peligro que tiene esta posibilidad de ser ese otro es la de cansarnos de crear una y otra vez a esa otra persona que no somos con el fin de gustar a los demás, o también, la de dar a luz un monstruo que con el paso del tiempo se nos rebela contra nosotros mismos. Un monstruo imposible de parar porque quiere destruirnos.
En el vasto panorama literario actual, Marc Font se destaca como un autor que no solo narra historias, sino que también invita a sus lectores a reflexionar sobre aspectos profundos de la condición humana. En su reciente obra, “La modista de Barcelona”, Font despliega una narrativa rica y multifacética que atrapa desde la primera página.
Nuestro poema de cada día
Texto de Ovidio en las Metamorfosis (Libro I, versos 548-552).
Vix prece finita torpor gravis occupat artus,
mollia cinguntur tenui praecordia libro,
in frondem crines, in ramos bracchia crescunt,
pex modo tan verlox pigris radicibus haeret,
ora cacumen habet: remanet nitor unus in illa.
Traducción libre:
“No bien termina el ruego un sueño profundo se apodera de los miembros, / el tierno vientre se cubre de una delgada corteza, / los cabellos se mudan en hojas, los brazos en ramas; / a los pies hace un instante tan ligeros, se pegan raíces inertes, / y una copa arbórea le cubre el rostro: solo de ella la hermosura”.
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Nuestro poema de cada día
De la extraordinaria capacidad de Francisco de Quevedo para la expresión del sentimiento amoroso es indubitable testimonio el soneto titulado “Amor constante más allá de la muerte” (“Cerrar podrá mis ojos la ostrera / sombra que me llevare el blanco día...”), considerado por Dámaso Alonso como “probablemente el mejor de la literatura española” [1]. Sin duda, Quevedo alcanza en él, tal y como acertadamente señala Esteban Gutiérrez, la formulación definitiva de un motivo muy presente en su poesía amorosa: el de la trascendencia del amor, de su amor, que vence a la muerte, pero con la diferencia sustancial de que aquí el amor trascendido no solo ocupará su alma, sino también su cuerpo. Este es el impresionante soneto:
Parinoush Saniee ha escrito, con lenguaje muy sencillo, una novela sociológica de gran contenido emocional. "El libro de mi destino" despierta nuestra memoria colectiva y devuelve la vida a quienes fueron olvidados por un regimen genocida como es el iraní.
Nuestro poema de cada día
La originalidad de la plasmación literaria de tópicos sobre la muerte y la vida
En riqueza temática, Quevedo está muy por encima de Góngora. Su mente poderosa, excepcional en su siglo, se sintió atraída por cuestiones políticas, teológicas, filosóficas y morales, expresadas con un idioma cargado de gravedad, y con un estilo sentencioso, conciso, agudo, de austera sobriedad y penetrante profundidad de pensamiento.
El pino de Fuentepiña, el pino de Platero o el pino de la Corona son diferentes nombres para un mismo árbol que tiene una gran relevancia en la obra y vida de Juan Ramón Jiménez. Este árbol es significativo no solo para Moguer, sino también para todos los admiradores de la literatura del Nobel, quien lo inmortalizó a través de sus palabras. Recientemente, un viento huracanado derribó este pino, exponiendo sus raíces y dejándolo en un estado crítico. A pesar de sus más de 200 años, este infortunio podría resultar fatal, aunque los técnicos están implementando medidas urgentes para intentar salvarlo. Lo cual va a ser muy difícil, por no decir imposible.
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