Nuestro poema de cada día
25/08/2026@13:37:00
Zenobia Camprubí [Malgrat de Mar (Barcelona), 1887-San Juan (Puerto Rico), 1956] fue mujer polifacética: escritora, traductora (en especial de las obras de Rabindranat Tagore), lingüista (ya exiliada, desarrolló una fructífera labor educativa, difundiendo nuestra lengua y cultura como profesora, entre 1943 y 1951, y tal y como deja patente en su Diario, en la Universidad de Maryland), promotora y participante en todo tipo de actividades cívicas, miembro destacado del Lyceum Club Femenino (se la puede considerar una de las pioneras del feminismo español, defensora de la presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad)… y, desde 1916, esposa de Juan Ramón Jiménez (se casaron en la iglesia católica de san Esteban, en Nueva York, el 2 marzo de 1916).
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Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí llevaron a cabo una versión de obras de Rabindranat Tagore, añadiendo su peculiar sensibilidad literaria y el extraordinario valor de su prosa poética a los originales del escritor hindú. Y como ejemplo de ello, ofrecemos tres textos de La luna nueva.
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Hay que remontarse a la Grecia del siglo VI a.C. para encontrar en el escritor Esopo los antecedentes de una fábula en prosa que inicialmente tuvo como protagonistas a una hormiga y a un escarabajo, en lugar de a una perezosa cigarra. Este es el texto en griego atribuido a Esopo, acompañado de su traducción al castellano:
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"El hombre acecha" es el penúltimo poemario de Miguel Hernández, y el segundo escrito durante la Guerra Civil, tras Viento del pueblo (publicado en Valencia por Socorro Rojo Internacional el 2 de octubre de 1937). Se compone de 19 poemas sin uniformidad temática: en algunos de ellos irrumpen sus preocupaciones sociales y políticas; otros, como es el caso de los titulados “Rusia” y “La fábrica-ciudad”, surgen como resultado de su viaje a la Unión Soviética formando parte de la comisión que representaba a España en el V Festival del Teatro Soviético. Y aunque el tono exaltado de Viento del pueblo se ha moderado, un sentimiento de aflicción recorre el poemario, que está precedido por una dedicatoria a Pablo Neruda.
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El primer libro de la canaria Josefina de la Torre lleva por título Versos y estampas, y se publica en la revista Litoral, por la Imprenta Sur de Málaga, en 1927, con prólogo de Pedro Salinas; un libro con hibridación de géneros, ya que se combinan el verso (17 poemas en versos de arte menor, en los que se perciben ecos de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez) y la prosa poética (las llamadas “estampas”, 16 en total, y que funcionan como “instantáneas sensoriales”); por lo tanto, el número de composiciones es de 33, en las que se advierten, además de influencias neopopularitas -propias del 27, a cuya generación se incorpora desde sus inicios-el contacto con las vanguardias.
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La mejopr poesía popular de Alberti, los versos del Marinero en tierra, surge en su "retiro guadarrameño", en el año 1924: el poeta se reponía de una afección pulmonar en un paisaje muy distinto al de la bahía Cadiz que le vió nacer en en 1902. Y la enorme nostalgia que le provocaba la separación de "su mar Atlántico" se canalizó en unos sencillos e inspiradísmos poemas que quizá puedan figurar a la cabeza de una amplìsima producción poética. Otro poeta andaluz, Federico García Lorca, publicaba ese mismo año Nuevas canciones 1921-1924: y ambos poetas y libros se inscriben dentro de la tendencia neopopularista de los poetas de la Generación del 27.
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En 1924, Rafael Alberti paso unos meses en las sierra de Guadarrama -concretamente en Los Ángeles de San Rafael- para recuperarse de una afección pulmonar, y allí surgieron los poemas que componen un libro que, finalmente, se llamará Marinero en tierra, y que ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura (ex aequo con Gerardo Diego, por su obra Versos humanos).
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El poema Iglesia abandonada (Balada de la Gran Guerra) está fechado el 29 de noviembre de 1929, y tuvo tres versiones impresas:; la primera apareció en la revista porteña Poesía (I, núms. 6-7, octubre-noviembre de 1933), con un subtítulo que posteriormente se modificará: “(Recuerdo de la Guerra Europea)”; una segunda edición publicada en el volumen VI de las Obras completas (1938), que contó como editor literario con Guillermo de Torre; y, finalmente, y ya con el subtítulo definitivo, figura en España Peregrina (I, núm. 4, 15 de mayo de 1940).
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Del extraordinario libro La luna nueva (poema de niños) ofrecemos, en la versión de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, unos textos traducidos del inglés que constituyen una prodigiosa labor de recreación literaria. Están revisados por el propio autor. El sorprendente lirismo y la acendrada espiritualidad que emanan estos textos revela la incomparable sensibilidad de Tagore para afrontar temas con un fondo de tristeza que tienen como protagonistas a personajes infantiles.
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Para situar en el contexto personal de Josefina de la Torre el poema “Mis amigos de entonces”, es necesario rastrear sus lugares de residencia y tiempo de permanencia en ellos. La polifacética Josefina de la Torre abandonó Las Palmas de Gran Canaria (en donde había nacido en 1907) a los 17 años, y se trasladó a la Península en compañía de su hermano Claudio. que había obtenido el Premio Nacional de Literatura. Este primer viaje a Madrid lo realiza en 1924, con la intención de conectar con el ambiente vanguardista y completar sus estudios artísticos, y pronto empezó a relacionarse con “las sinsombrero” y otros miembros de la Generación del 27. En el año 1927 la revista malagueña Litoral, que dirigen Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, publica su primer libro, Versos y estampas, con prologo de Pedro Salinas. Tras esta obra surgen Poemas de la isla (1930) y Marzo incompleto (1933). Regresó a Canarias durante la Guerra Civil, y a su término vuelve Madrid, donde desarrollará una intensa carrera en el teatro, la radio y el cine hasta su fallecimiento en 2002.
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En 1927 aparece publicado en la emblemática revista malagueña “Litoral”, fundada por Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, y convertida en la plataforma impulsora y difusora de nuevas sensibilidades poéticas, el primer libro de Josefina de la Torre, titulado Versos y estampas, prologado por Pedro Salinas; dos hechos que no responden a la mera casualidad y que tienen su porqué. En primer lugar, la revista “Litoral” publicaba, en la Imprenta Sur, y como suplementos, obras de los entonces jóvenes poetas de Generación del 27; y, en segundo lugar, el “apadrinamiento poético” de Pedro Salinas que le lleva a escribir el prólogo se debe a la admiración mutua que entre ambos existía y a la favorable impresión que le produjo esa mezcla de verso y prosa poética de una escritora canaria que frisaba la veintena de años; una obra intimista, de desbordado lirismo, en la que se evocan, con sencillez formal y tono nostálgico, recuerdos de infancia (estampas de los juegos infantiles, de los seres queridos, de objetos cotidianos transidos por un aureola de afectividad…).
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Josefina de la Torre Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1907-Madrid, 2002). nacida en una familia dedicada a las artes (su hermano Claudio fue dos veces Premio Nacional de literatura: en 1924 por la novela En la vida del señor Alegre y, en 1950, por la comedia El río que nace en junio; su influencia sobre Josefina fue de gran importancia para su iniciación en el mundo de la literatura y también de la representación teatral) fue una mujer polifacética: poetisa -junto con Ernestina de Champourcín fue la única mujer incluida por Gerardo Diego en su famosa Antología de la poesía española Contemporáneos), de 1934-, novelista, cantante lírica, actriz (también de doblaje), columnista cinematográfica…; y una de las mujeres del 27 que forma parte de la nómina de “las sinsombrero”.
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"Día de la tribulación" es el tercero de los sonetos dedicados a la Virgen del Carmen que cierra el "Triduo del alba", incluido en el primr libro de Rafael Alberti, Marinero en tierra, publicado en 1925 y con el que había ganado el Premio Nacional de Literatrura en 1924. Alberti se encuentra pasando unos meses en la madrileña sierra de Guadarrama, reponiéndose de una afección pulmonar: y allì, alejado de su Puerto de Santa María natal, y con una enorme nostalgia del mar, escribe uno de los libros más inspirados de su larga trayectoria poética, al que pertenece dicho "triduo del alba".
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En su obra Cantares gallegos, publicada en 1863, Rosalía de Castro, partiendo del dicho popular “Non che digo nada... ¡Pero vaia!”, hace una severa crítica del comportamiento de determinados tipos de personas: la jovencita pobre, pero que va bien vestida y no se sabe en qué trabaja; la casada que baila en las fiestas y “brega” con los mozos; la chica tímida que va a misa con las beatas, pero que no tiene inconveniente en relacionarse con otras personas; el mozo siempre dispuesto a amoríos, pero poco proclive a trabajar la tierra…
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Los avatares del manuscrito. El Ministerio de Cultura de España, de común acuerdo con la Fundación García Lorca, compró el 28 de noviembre de 2007, por 30.757 euros, el único manuscrito del poema “Crucifixión” -una de las piezas más valiosas del legado de García Lorca-, perteneciente a su obra Poeta en Nueva York, que salió a la venta en la casa de subastas Sotheby's, de Londres. El hológrafo, -de 42 líneas y repleto de tachaduras y correcciones, de aspecto frágil y casi apergaminado, con las esquinas carcomidas por el paso del tiempo-, formaba parte de un lote que incluía también dos cartas mecanografiadas de García Lorca dirigidas a su amigo Miguel Benítez. Según la sobrina del poeta, “Crucifixión” completa el volumen de manuscritos originales de Poeta en Nueva York, que ya adquirió la propia Fundación por 230.000 euros en otra subasta celebrada en 2003 en la casa Christie's de Londres. La adquisición del Estado español supone el fin del largo y azaroso periplo de este manuscrito, que el autor escribió durante su estancia como becario en la neoyorquina Universidad de Columbia, agobiado por esa “oscura ciudad” de “temblorosos ríos de polilla”.
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