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Sexto Piso

Sexto Piso, Madrid, 2019

Estamos, una vez más, lector, ante una de las voces más interesantes y prolíficas de cuanto guarda la narrativa europea actual (el autor nació en 1948) Una prosa culta, transparente, sencilla y educadora en el sentido más generoso.

Sexto piso, Madrid, 2018

Probablemente este autor, sin miedo a la exageración, pueda citarse como uno de los ejemplos más brillantes en haber salvado esa combinación no siempre fácil en literatura, su condición de poeta (un exquisito poeta ‘de interiores’ del hombre moderno) y la de prosista claro, directo, significativo en su discurso expresivo.

Sexto piso, Madrid, 2017

Podría decirse que hay, en este libro, un doble homenaje poético: a la poesía inglesa de una parte, y al ruiseñor como complementario de la misma, éste como adalid del canto enamorado, del canto de amor. Tal es: el libro tiene como tema preferente la idea, la sustancia, la percepción –digamos- del amor. Un tema recurrente donde los haya en la literatura, acaso porque, tratándose de una de las pre-ocupaciones más reiteradas en la vida del hombre, su alusión resulta inexcusable en todo discurso no solo emocional sino, sencillamente, expresivo, de identidad, de especulación imaginativa.

A modo de aquellas famosas ‘Apostillas al nombre de la rosa’ que, en su día, firmó el prolífico Umberto Eco para complementar-celebrar-aclarar su magnífica novela ‘El nombre de la rosa’, nos llega ahora, editado por Sexto Piso, una también a modo de coda o complemento del extraordinario título que, bajo la autoría de Gregor von Rezzori, entregó a las librerías esta misma editorial (2015) con el título de ‘La muerte de mi hermano Abel’ (¿Recuerdan la dedicatoria?: ‘A quién sino a ti’ He ahí el primer enigma).

"La princesa del Sol" publicada por Sexto Piso es la historia de un hermoso secreto. La pluma de David Grossman y los lápices de Michal Rovner crean una poética obra para niños y mayores sobre la magia del día y la noche.

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De una crónica del escritor español-francés Kiko Herrero sobre Venezuela he pasado a leer "Arde Madrid" (2014). El título sugestivo me recordó «Mejor que arder», de Clarice Lispector: sus frases poéticas, su feminidad ardiendo en las pasiones de uno de sus personajes. La idea de que algo se mortifica (algo humano, desbordante) y el hecho de que uno no sabe por qué han ocurrido sus vivencias en una ciudad y entre una gente completamente distinta a la nuestra pero que se respeta —porque la historia está bien contada— como acostumbra a respetar la mayoría de la gente las ideas del otro, sus obsesiones, su química cerebral, su fanatismo, su incultura, su violencia —que uno nunca sabe de dónde provienen (porque nos está vedado asomarnos a la cabeza del otro)—, su sensibilidad (en todas sus diversidades) la misma que en algún momento empieza a arder.

Nueva crítica

Es curioso, creo, el hecho de que todo libro de poesía oriental tiene siempre, para nosotros, algo de evocación.

El pensamiento es un ejercicio implícito a la literatura. La reflexión sostenida acerca de una materia precisa equivale a un pensamiento organizado, sistemáticamente intencionado en favor de un tema o argumento deliberado. Pues bien, tal sería, explícitamente, la definición de ensayo, e implícitamente tal es el contenido de este libro de uno de los ensayistas más brillantes de la actualidad europea, no ya por los temas abordados, distintos y, siempre, complementarios, sino, sobre todo, por el punto de vista dialéctico con el que son acometidos cada uno de los temas, lo que lleva a poder considerar el texto como un todo-mosaico que, en las teselas consideradas, crean un conjunto de intereses culturales de una modernidad e inteligencia muy reseñables.

Por Top Cultural

La belleza no es sino el nacimiento de lo terrible


"Las Elegías de Duino" figuran entre los poemas más bellos y más profundos que la literatura nos haya podido legar. Son un pasaje entre el mundo invisible y el visible. Una exploración por los desfiladeros donde lo terrible anida. Una meditación sobre la tierra diáfana y oculta de los muertos. Una revelación sobre lo efímero y lo indestructible de la vida. Una celebración de la tierra y de todas las cosas que la habitan. Un diálogo entre el hombre y el ángel. Uno de los escalones más altos a los que hemos llegado para alcanzar nuestra completa humanidad. «Una tormenta sin nombre, un huracán del espíritu», así las definió Rainer Maria Rilke.