• Diario Digital | Miércoles, 20 de Junio de 2018
  • Actualizado 07:15

ENTREVISTA CON LA AUTORA DE “LA INTRUSA”

Monika Zgustova: “Gala fue una mujer extraordinaria que alentaba, animaba e inspiraba a sus parejas”

Cuando hace siete años acompañó Monika Zgustova a unos amigos al castillo de Púbol, lugar de residencia de Gala Dalí en sus últimos veranos, no sabía que al final terminaría escribiendo un libro sobre la controvertida esposa de Salvador Dalí, el pintor surrealista más cósmico que haya existido en el universo.

Monika Zgustova: “Gala fue una mujer extraordinaria que alentaba, animaba e inspiraba a sus parejas”

“El ambiente en aquel castillo era totalmente diferente a los ambientes dalinianos que había en las casas de Salvador Dalí, Gala era una mujer austera, culta y muy clásica a la que no la gustaban los excesos de ningún tipo”, describe la escritora y traductora nacida en Praga, pero residente en Barcelona desde los años ochenta, y añade “era una mujer que sabía lo que quería en su vida”.

En cierta ocasión, Monika Zgustova comentó a su editor que había tomado algunas notas sobre la vida de Gala en Púbol, éste le dijo que se preparaba una exposición sobre la mujer de Dalí para el verano de 2018 y que sería conveniente tener publicado algo sobre ella. Dicho y hecho, la escritora checa se puso manos a la obra para realizar un pormenorizado cuadro literario de la mujer de Dalí y “La intrusa” es el resultado final.

“Gala siempre fue una intrusa para todos, sobre todo para los padres de sus parejas y para el grupo de surrealistas parisinos a los que trató”, señala la escritora. El caso de Gala es muy parecido a la de otras mujeres de grandes artistas, por ejemplo, el caso de Yoko Ono con John Lennon. Se suelen achacar todos los males de los artistas a sus parejas cuando no siempre es así, en el caso de Gala, fue la “inspiradora” de tres grandes creadores del siglo pasado. Fueron parejas suyas el poeta Paul Éluard y los pintores Max Ernst y Salvador Dalí, el gran amor de su vida.

El personaje de Gala no se ha descubierto como debería. En España ha tenido siempre muy mala imagen pero en el resto del mundo es todo lo contrario

Para Monika Zgustova, “el personaje de Gala no se ha descubierto como debería. En España ha tenido siempre muy mala imagen pero en el resto del mundo es todo lo contrario”. Está claro que Spain is different. En España tenía fama de bruja y, como veremos luego, algo sí lo era. “Ella no era ninguna bruja, era una mujer extraordinaria que alentaba, animaba e inspiraba a sus parejas. Era muy enigmática y rompedora de moldes sociales. Gala era una persona a la que no la importaba la imagen que de ella tenían las personas. No le importaba caer mal a la gente. Siempre fue una intrusa y lo tenía asumido”, puntualiza la escritora.

Sin embargo, todo su aspecto rompedor e innovador se venía abajo cuando reconocía su devoción por la Virgen Negra de Kazan. “Siempre llevaba encima un icono que la regaló su madre de joven, justo antes de emprender su primer viaje a un sanatorio de Suiza, precisamente donde conoció a un joven Paul Éluard que todavía no había comenzado su carrera de escritor”, cuenta la autora de “Las rosas de Stalin”. "Gala siempre fue anticomunista porque la tocó vivir la Revolución y conocía las arbitrariedades del dictador soviético de primera mano", subraya.

Zgustova

 

"Gala era absolutamente rompedora, una mente demasiado libre para el gusto de la sociedad"

Gala siempre fue muy valiente e intrépida. Cruzó el continente europeo en guerra para encontrarse con su primer marido Paul Éluard. Se casó joven y las convenciones sociales no le importaban. Sí estuvo obsesionada por su salud, desde niña tuvo problemas de esa índole, los pulmones fueron su punto débil y aunque era físicamente fuerte siempre tuvo un componente enfermizo. Quizá por eso siempre estuvo traumatizada por ello e influyó mucho en su vida. “Quería hacer mucho dinero con la obra de Dalí para tener una seguridad económica por si venían mal dadas. Le hizo trabajar a Dalí demasiado en muchas obras menores como las litografías”, especula la autora.

Gala llevaba todos los asuntos financieros del pintor cósmico catalán. “Ella decidía los cuadros que tenían que ir a cada exposición”, asevera Monika con su ligero acento checo. En ocasiones, para conseguir más ventas o aumentar el valor de sus obras, Dalí solía montar numeritos surrealistas. Al final, a Gala le resultaba un poco molesto pero siempre reconoció que esos números les ayudaron a superar la timidez crónica que ambos tenían.

Tantas barbaridades cometió la pareja que Gala se convirtió en una mujer enigmática, ella siempre fue la mala. “Era absolutamente rompedora, una mente demasiado libre para el gusto de la sociedad. Ella tenía su propia ética. Siempre tuvo amantes y más jóvenes que ella. Dalí lo sabía y no le importaba pero la sociedad tiene siempre una mentalidad demasiado machista y el mundo está lleno de misoginia”, desgrana la escritora.

Monika Zgustova- VPolíticamente, la pareja Dalí no era ni de izquierdas ni de derechas. Sólo tomaban partido por la libertad y lo que habían visto tanto en Rusia como en Alemania o España no les gustaba. Cuando al principio dijimos que Gala era un poco bruja, lo decíamos por varios motivos. Gala siempre tuvo un "talento" especial que brotaba de su subconsciente y que sabía ver los problemas futuros. “La pareja huyó de España a finales de 1935, cuando la huelga general, y ya se dio cuenta de lo que estaba por venir. Posteriormente, no les gustó el pacto germano-soviético y cuando estaban de vacaciones en Burdeos decidió que el lugar más adecuado para vivir era los Estados Unidos. Y para allá se fueron librándose de las dos masacres más cruentas del siglo XX”, recapitula la autora de “La intrusa”.

Para terminar, Monika Zgustova describe a Gala como “una manipuladora cuando le interesaba; quería a Dalí para sí misma. A los dos les gustaba lo mismo, vivir el uno para el otro” y concluye “Gala inspiró a tres grandes artistas, Éluard, Ernst y Dalí, tres de los grandes genios del siglo XX”. ¿Quién da más?

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