• Diario Digital | Viernes, 25 de Mayo de 2018
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Elisa Delibes: “Mi padre era un escritor muy exigente y lo que no le gustaba, lo destruía”

Se ha presentado a los medios de comunicación el libro “La bruja Leopoldina y otras historias reales”, de Miguel Delibes, que contiene un cuento inédito y otras narraciones autobiográficas.

Elisa Delibes: “Mi padre era un escritor muy exigente y lo que no le gustaba, lo destruía”

Hace un par de años la hija de Miguel Delibes, Elisa, presentó a los miembros del patronato de la Fundación Miguel Delibes, el cuento “La bruja Leopoldina”, el primer relato del escritor vallisoletano que se conserva y que escribió a la edad de dieciocho años en plena guerra civil, cuando era voluntario en el crucero Canarias del bando sublevado.

El cuento de mocedad que se acaba de publicar en Destino gustó tanto a los miembros del patronato que decidieron presentárselo al editor y poeta Emilio Rosales que, a su vez, decidió publicarlo con otra serie de cuentos autobiográficos del autor que anteriormente habían sido publicados en los libros “Mi vida al aire libre” y “Tres pájaros de cuenta”. Para estos relatos es una segunda oportunidad la que tienen para darlos a conocer a las nuevas generaciones que en opinión de Elisa Delibes “están entre los mejores de mi padre”.

“Mi padre era muy exigente consigo mismo y todo los que no le gustaba, lo destruía. Su supuesta obra poética debió de desaparecer por ese motivo”, afirmó Elisa Delibes en la presentación del libro que se ha llevado a cabo en la Biblioteca Nacional de España con gran expectación. “Se consideraba un mal poeta y debió de eliminarlos por pudor”, añadió.

Elisa Delibes cree que ya no queda ningún texto inédito de su padre. “Bien es verdad que él era una persona ordenada pero que no le gustaba conservar sus originales”, señaló la hija del escritor. Algunos de estos originales se han perdido por la desidia de Miguel Delibes, aunque quedan algunos que conserva su fundación.

Elisa VMiguel Delibes tuvo siete hijos en su vida, cuatro de ellos en los casi tres primeros años de matrimonio. “Mi padre estaba muy ocupado en ganar dinero para mantener a su familia”, reconoció su hija que fue profesora de literatura en un instituto de Valladolid. Aun así, sacaba mucho jugo a todo lo que escribía. “Necesitaba mucho dinero para criar a siete hijos”, subrayó la profesora jubilada.

Al poco de terminar nuestra contienda fratricida, en 1941, el autor de “El camino”, entró a formar parte del periódico de su ciudad El Norte de Castilla como caricaturista. “A mi padre le encantaba hacer dibujos. Cuando se aburría en los consejos de redacción del periódico o en la Academia se ponía a hacer caricaturas”, confesó Elisa. En opinión de Miguel Delibes, “para ser pintor se necesitaba formación académica, para ser escritor no hacía falta”, solía decir el escritor.

La bruja Leopoldina y otras historias reales” reúne por primera vez en un volumen las narraciones autobiográficas de Miguel Delibes. El lector podrá encontrar en ellas, como protagonista, al Delibes más jovial, optimista y entrañable, de niño y de adulto, acompañado de su familia y de sus amigos, en la ciudad y, sobre todo, en el campo, y podrá disfrutar a través de su mirada de la naturaleza y los deportes. “Le encantaban los deportes y el aire libre. Solía decir que era por su herencia francesa. Su abuelo lo era”, informó la hija de Delibes.

Esta edición viene acompañada de La bruja Leopoldina, una pequeña joya inédita, escrita e ilustrada por Delibes. Este hallazgo, junto a unos textos espléndidos, pero no muy conocidos, servirá para descubrir la esencia de uno de los autores más leídos e influyentes de las letras españolas. Un libro imprescindible para todos los amantes de Miguel Delibes y para todos aquellos que no conociendo suficientemente la obra de este gran escritor quieran acercarse al mundo que legó a sus lectores.

A Delibes le encantaba hacer dibujos. Cuando se aburría en los consejos de redacción del periódico o en la Academia se ponía a hacer caricaturas

Mi vida al aire libre se publicó en 1989 en Destino bajo el subtítulo de “Memorias deportivas de un hombre sedentario”. Al tratarse en buena medida de evocaciones de la vida infantil y de los años jóvenes, dos diferentes selecciones de sus capítulos fueron incluidas en la colección para niños “Pequeño Delfín”: La vida sobre ruedas (1992) y Un deporte de caballeros (1993).

A la publicación del libro, el propio autor declaraba: “Me he pasado la mitad de la existencia, si no más, al aire libre. Soy lo más opuesto a un intelectual al uso, encerrado en su despacho entre libros.”  He aquí algunas constantes en la obra y el talante de Miguel Delibes: por una parte, una familiaridad con la naturaleza que es casi simbiosis, y en cierto modo una elegía por unas costumbres que se van perdiendo, así como una preocupación creciente por el medio ambiente; por otra parte, una modestia insobornable: incluso en una obra de cariz autobiográfico como esta busca el distanciamiento de la ironía o el humor.

Delibes y Rosales

“Las lecturas obligatorias son muy malas”

En opinión de Elisa Delibes “en la actualidad, los jóvenes no saben leer bien y eso que hay muchos planes de fomento de la lectura. Desde que se ha reducido en los currículos educativos la asignatura de Literatura, los jóvenes no leen como leíamos nosotros”, expuso con convicción y añadió “las lecturas obligatorias son muy malas”. Sabido es que los nuevos planes de estudio dejan mucho que desear y se buscan textos de poca calidad y clásicos que no se adecuan a la edad juvenil.

Para terminar, habló de las adaptaciones cinematográficas de las obras de su padre. “Le parecieron muy buenas las películas “La guerra de papá”, la mejor en su opinión, y Los santos inocentes y El disputado voto del señor Cayo. Por el contrario, La sombra del ciprés es alargada o El camino, no le gustaron tanto. Ahora tenemos la oportunidad de leer las narraciones más personales del escritor. Algo que no deberemos desaprovechar.

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