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Giovanni Meo Zilio
Giovanni Meo Zilio

Giovanni Meo Zilio, la lengua patrimonio intangible

domingo 10 de mayo de 2026, 14:31h

Leer la gestualidad, adentrarse en el silencio donde las palabras nacen, encontrar el misterio en las formas dialectales es extender un puente hacia lo posible. Así sucedió cuando Giovanni Meo Zilio, un hispanista y filólogo italiano nacido en 1923, comenzó a estudiar la comunicación en el Río de La Plata. Este trevisano durante la Segunda Guerra Mundial fue comandante en las brigadas partisanas de “Giustizia e Libertà” y luego de graduarse en filosofía en la Universidad de Padua emigró en 1949 hacia Sudamérica.

Se radicó en Uruguay donde enseñó italiano en el Instituto de Profesores Artigas de Montevideo y en el Instituto Cultural Italiano. Fue fundador de la Asociación Nacional de Profesores de Italiano y el Centro de Lingüística de aquel país.

Este filólogo que vivió en las márgenes del Río de la Plata acrecentó su interés por la identidad cultural y el habla de los inmigrantes. Meo Zilio entendía que los dialectos demostraban la diversidad dentro de la lengua italiana, asociados a su lengua madre, a las regiones de su tierra y a las comunidades que allí habitaban. Basta pensar que la existencia de los dialectos es parte del patrimonio cultural de los grupos migrantes y que enriquecen las comunidades de acogida, como sucedió en Argentina, estableciendo un intercambio cultural muchas veces desafiante, focalizado en la comunicación y la integración.

En 1960, Giovanni Meo Zilio regresa a Italia y dicta clases como profesor de lengua española en la misma universidad que lo viera graduarse en 1945. Sus intereses estaban centrados en el hablar de la América hispánica; aquella pasión lo lleva a obtener en 1963 la cátedra de dialectología hispanoamericana.No solamente concreta sus sueños, sino que, por mérito, fue reconocido como el primer catedrático de lengua y literatura hispanoamericanas de Italia en 1967.

Los cargos se sucedieron y su interés de formalizar los estudios lingüísticos lo encuentra fundando y dirigiendo por primera vez el Centro de Investigación para América Latina del CNR (Consejo Nacional de Investigaciones); y, luego, en la prestigiosa universidad Ca' Foscari de Venecia, donde en 1974 ocupó la cátedra de Historia de las Lenguas Ibéricas hasta 1982.

La Universidad de Perugia lo nombra director científico para América Latina desde 1984 a 1992.

Este filólogo, en su estadía uruguaya, estudió la relación del poeta de la denominada generación del 20, Sabat Ercasty, y su influencia temprana en la obra de Pablo Neruda, quien admiraba de este autor el vuelo cósmico y la pasión lírica. No se detuvieron allí sus investigaciones, pues investigó la épica americana de los jesuitas y también realizó estudios críticos como las Elegías de Varones ilustres de Indias. Su formación como gran conocedor de Ariosto y de Torquato Tasso le permitió identificar los incipientes indicios en la épica americana, analizando La Araucana de Ercilla.

Su inquietud y capacidad de análisis lo llevan a la lectura del poema Martín Fierro de Miguel Hernández, traduciéndolo al italiano, en versión monolingüe, pero identificando las particularidades lingüísticas del mismo, sobre todo en las notas, el glosario y el paratexto. En 1977, se publicó la primera traducción en verso de El gaucho Martín Fierro (Martín Fierro: La partenza) publicado por Ediciones Academia de Milán, Italia. La Asociación Dante Alighieri, de Buenos Aires, publica en dos volúmenes una versión revisada de la primera parte del poema y la traducción de La vuelta de Martín Fierro (Martín Fierro: Il ritorno). Meo Zilio es estricto y dice sobre su traducción que es “el resultado del trabajo puntual y riguroso del filólogo y del lingüista”. Sin lugar a dudas, comienza a evidenciar su dominio sobre las lenguas, las variedades socio-dialectales y las transformaciones que producen cambios en las lenguas populares. Aporta para los investigadores una novedad: el rescate de la gestualidad en la obra de Hernández como un complemento a la interpretación del texto y la presencia del inmigrante italiano. Se recuerda que Hernández transcribe fonéticamente como un gaucho escuchaba a un italiano, a modo ilustrativo: "¡Haga alto la guarnarda!" es una deformación de "¡Haga alto a la guardia!". La intención de Meo Zilio era que el poema llegase a la mayor cantidad de lectores italianos; por ello se centró en toda la sustancia poética que era sostenida por el lenguaje popular, como la espontaneidad, el discurso directo, la ironía, los proverbios, el habla familiar, etc. Trabajó sus traducciones a partir de la aplicación de la “koiné” italiana, tendiendo a simplificar las estructuras gramaticales y el vocabulario, haciendo más accesible la interpretación. Siempre trabajando desde la perspectiva contrastiva, pero sin alejarse del sentido del traductor, escribe: "Intercalari esclamativi eufemizzati nel 'Martín Fierro' e possibili equivalenti italiani", donde se podrán analizar expresiones tales como: "¡Por Dios!" ("Dio mio"). Estas expresiones y otras encontró Meo Zilio también en dos estudiosos del lunfardo rioplatense, siendo uno José Gobello —Presidente de la Academia del Lunfardo— y otro el destacado geólogo platense, director del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, Dr. Mario Egidio Teruggi, quien publicara el Diccionario de voces lunfardas y rioplatenses.

Giovanni Mero Zilio, como traductor, se gestó entre la formación académica unida a la pasión; ambos elementos lo llevaron a la tarea de revalorizar la teoría y, sobre todo, analizar el difícil trabajo que conlleva la traducción literaria.

Su atención llega a los poetas latinoamericanos como Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges y a las investigaciones sobre el poeta colonial colombiano Hernando Domínguez Camargo y su Poema heroico de San Ignacio de Loyola y la tradición épica hispánica. Leopoldo Lugones fue motivo también de su investigación literaria: Rastros y resonancias d'Annunzianas en la poesía de Lugones; y continuó con "Primero sueño" de Sor Juana dentro del contexto de la lírica culta y el pensamiento barroco; así también presentó en la provincia de Córdoba, en 1960, en el marco del Simposio sobre César Vallejo, una comunicación sobre un poema juvenil de “Los heraldos negros”, donde desplegó un análisis estético, estilístico y semántico para demostrar que en las primeras composiciones del poeta se encontraba “in nuce” el estilo que desarrollaría a posteriori.

Se debe considerar la exquisita formación de Giovanni Meo Zilio, marcada por la pasión y la influencia de figuras como el Dr. Carlo Tagliavini, quien revalorizó la filología romance y el estudio de las lenguas neolatinas a partir de los textos.

Meo Zilio fue designado miembro correspondiente por la Academia Argentina de Letras, honor merecido por los aportes anteriormente mencionados y por su legado como un erudito dedicado a desentrañar las sutilezas del lenguaje y la expresión artística.

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