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"El fotógrafo de cadáveres", de Julio Castedo

Julio Castedo nos cuenta la vida de los soldados de la Primera Guerra Mundial
Por Javier Velasco Oliaga
jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h
El fotógrafo de cadáveres
El fotógrafo de cadáveres

El fotógrafo de cadáveres es la tercera novela del escritor madrileño Julio Castedo. La ha publicado en la editorial Plataforma. Es una sorprendente obra sobre un curioso trabajo que se realizó durante la Primera Guerra Mundial y que debido a la rareza del mismo se terminó abandonando.

"El fotógrafo de cadáveres" narra la vida de los soldados en las trincheras y su sufrimiento y enfermedades

¿Qué pensarían ustedes si después de enviar a un hijo a la guerra, recibiesen la fotografía del mismo, muerto? Probablemente se quedarían helados y maldecirían a los responsables del ministerio que tuvo esa feliz idea. Cuando Stefan Adler, un brillante fotógrafo vienés recibió ese extraño cometido por parte de una responsable de la Cruz Roja austro-húngara se quedó perplejo, pero al final aceptó ese encargo y se dispuso a viajar hasta el frente serbio.

La Gran Guerra fue la primera guerra global; en ella murieron millones de soldados. Nunca hasta esa fecha ninguna guerra fue tan cruel. Si hay algo que caracteriza ese conflicto son las trincheras. Fue una guerra de trincheras donde los frentes estaban muy delimitados y apenas se movían, hasta que al final, el invento del tanque cambió lo que parecía se iba a eternizar.

En las trincheras murieron muchos de esos soldados, unos víctimas de las balas enemigas o de los gases, otros por las enfermedades que ratas y otros animales transmitían con sus picaduras. La fiebre de las trincheras se denominaba, y no había tratamiento eficaz contra ella. Bien lo sabe el autor, que es médico de profesión y ha utilizado muchos de sus conocimientos para dar verosimilitud a una historia truculenta y a la vez reflexiva.

En El fotógrafo de cadáveres hay dos líneas narrativas diferentes que terminan confluyendo en una sola, debido a una cruel casualidad que el lector tendrá que descubrir con la lectura del libro. Los capítulos se van desarrollando de manera alterna. En los pares será Arthur Klammer, el protagonista, un joven recién alistado obligatoriamente en el ejército imperial austriaco. Persona con una gran vida interior, nos va mostrando cómo es el proceso de alistamiento y adiestramiento de los soldados.

Arthur es una persona culta que no se siente integrada en un ejército rígido e intolerante, sin embargo, su buena puntería hace que obtenga cometidos de cierta responsabilidad. En ese proceso, su diálogo interior nos va mostrando cómo vive una guerra con la que no se siente identificado. Su lejanía de ese mundo se va perfilando en opiniones críticas, pero con una gran dosis de realismo que nos va describiendo la dura vida del soldado, que es más un número que una persona.

En los otros capítulos es el fotógrafo Adler el protagonista. En la retaguardia del frente, se dedica a hacer fotografías de los cadáveres que van llegando al hospital donde trabaja. Sensible a lo que está viviendo, no duda en ayudar a los médicos y enfermeros que le solicitan ayuda. En ese proceso, vivirá un enamoramiento fugaz hacia una joven enfermera a la que dobla en edad. Ambos protagonistas son personas reflexivas que ven la guerra como un proceso de descomposición personal en el que nos les queda más remedio que ser protagonistas pasivos y secundarios de la sinrazón en la que viven.

Julio Castedo escribe con trazo ágil, sus descripciones son precisas y coloristas en un mundo gris. Con una visión muy cinematográfica de la literatura, sus capítulos son cortos, como escenas de una película. Aunque los acontecimientos suceden en un periodo de guerra, no es una novela bélica, no cuenta hazañas guerreras ni estrategias militares, más bien, es una novela profundamente anti belicista donde tienen más importancia los sentimientos de los protagonistas que las batallas.

En cierta forma es una novela costumbrista de los protagonistas de una guerra. Las conversaciones, cómo se vive en el frente o en la retaguardia son el leit motiv de una narración donde las personas son más importantes que los hechos. La narración tiene un pulso dramático bien conseguido que va a desembocar en un final sorprendente y que nos dará que pensar.

Estamos, pues, ante una novela profundamente original, bien estructurada, aunque sencilla en su desarrollo, pero que tiene la virtud de que remueve la conciencia de quien la lee. Julio Castedo es ya un sólido escritor que con toda seguridad irá creciendo en el tiempo porque su escritura es sólida, clara y no hace ningún tipo de concesión a la galería. Es un francotirador de la novela que dispara con precisión las palabras que llegan al corazón.

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