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"El salto del salmón", de Rosa Montolío

Olé Libros, 2019

jueves 17 de octubre de 2019, 04:16h
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El salto del salmón
El salto del salmón

En Rosa Montolío cada poema de su último poemario "El salto del salmón" (Olé Libros, 2019) es a su vez un cuadro de palabras perfectamente acompañado por una cita que ha sido cuidadosamente escogida para la ocasión.

Un libro innovador, inspirado en la técnica del collage, de hecho la portada ha corrido a cargo de la conocida pintora, y especialista en la técnica del Land Art, Mariona Brines, sobrina del famoso poeta Francisco Brines y que cuenta con una gran trayectoria artística a sus espaldas.

De hecho, Rosa se ha inspirado para escribir su famoso Salto del Salmón en la vida y en la obra de esta conocida pintora, Mariona Brines, y lo que ha escrito podría definirse como “un collage literario”. Quizá por ello este libro transpira arte por cada uno de los poros de sus versos. Y es una clara muestra de la pintura llevada a la palabra y de cómo nos influye todo lo que vemos.

Apreciamos esta directa, fructífera y estrecha relación entre ambas disciplinas (pintura-escritura) p. e. en el poema que hallaremos en la página 30 del libro y que se titula “Incitación”:

Mañanas
despiertan
percepciones
con gestos amables.
Incitación a la belleza
de las flores. Permanecer
en la leyenda de las macetas
de barro. Pintadas como
acróteras en paredes.
Innumerables.
Hoja centro.

Y al placer de leer esta obra que comparte tanto con la pintura se le une otro gran placer el de poder disfrutar de 60 poemas que son como fogonazos artísticos, que nos mantendrán en todo momento perplejos, y que, además, en este caso, van ligados a su vez a 60 citas literarias que los potencian. Y es que las citas cumplen aquí un papel muy especial, ya que actúan como una especie de resorte.

Por ello, no me resisto a compartir con vosotros algunas de ellas como es el caso de la cita que encontraremos en la página 88 perteneciente al poeta Juan Pablo Zapater: “Primero, rosas blancas, luego rojas / y al final de la vida, negras”. O esta otra de la gran escritora Carmen Alborch: “Hay que continuar luchando juntas”. O esta otra, contundente, corta y clara, de Rocío Montoya: “Hasta el infinito y más allá”.

Y es que la primera parte del libro como nos confiesa la autora está asociada al momento en que el salmón nace en el río y se dirige luego hacia el mar, y en ella los poemas son como más diáfanos y suaves. Y, en cambio, la segunda parte, a la que pertenecen estas tres citas, queda asociada al momento en el que el salmón regresa al río para desovar y morir, por eso, en esta parte cobran más protagonismo los temas más sociales como pueden ser la violencia machista, la sostenibilidad del planeta, la despoblación o el cambio climático.

Si ya Rosa Montolío nos sorprendió gratamente con su poemario Las pieles y su instinto (Lastura, 2018) que recordemos quedó hace poco finalista de los Premios de la Crítica Valenciana ahora nos vuelve a sorprender de nuevo con la originalidad y frescura de esta nueva obra que rezuma arte por todas partes.

Pintura y Escritura unidas a fogonazos y pinceladas literarias es lo que encontraremos en este libro, escrito con un lenguaje fragmentado, a veces casi inconexo, y rápido que nos abrirá sus puertas a un mundo de sensaciones nuevas por el que deberemos transitar sin miedo, ya que todo en él es belleza como demuestran los siguientes versos pertenecientes al poema “Figuraciones” (página 30):

(…) Figuraciones
aparecen a partir de
un punto: símbolo,
jarrón, cara,
vuelo, collage. Entre puntos: creo: técnica del néctar.

Muchos son los temas tratados, aparte de los principales: pintura y escritura, y Montolío lo hace siempre desde su óptica de mujer como es el caso del poema “Recreación” (página 40) donde nos sumerge de lleno en el tema del erotismo:

Ojos.
Labios.
“Venere degli stracci”.
Sensualidades se recrean.
Placeres de uvas, dulces, se comen.
Adaptación a la existencia.

Y por si faltara poco este poema en concreto viene acompañado de una hermosa cita de la escritora María Teresa Espasa que reza así demostrando que las citas siempre suman: “Más tarde ya le dejaría humedecer mi cuerpo y tal vez penetrar mi pensamiento”.

En fin, serán multitud los temas propuestos, pero lo que más nos sorprenderá siempre es la manera en la que los ha tratado la autora, y que es a través de un lenguaje muy vivo, muy suyo, muy rápido y que parece golpearnos constantemente con su belleza.

Y, para finalizar, termino esta reseña con otro magnífico poema (que hallaréis en la página 55):

ME ELEVO

Me espera
el lugar que
amo. Extiendo
mis brazos y lo
abrazo. Traspaso
la barrera del ensueño,
entre agua me elevo. Elca
me lleva. Viene el recuerdo.
Escondido. Nunca alejado.
Vuelvo por el sendero.
Se abren las puertas
y siento el olor
de las rosas.

Y transcribo también la cita que lo acompaña y que es del conocido poeta Francisco Brines, o sea belleza sumada a belleza. Y esa es la constante que encontraremos una y otra vez a lo largo de todo el libro, buena razón, por tanto, para leerlo, ¿no os parece?

“Y allí pasea el aire,
se estaciona la luz,
y roza mi mirada
la luz, la flor, el aire”.
(Francisco Brines)

Puedes comprar el poemario en:

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