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Bettina Gallego
Bettina Gallego

Entrevista a Bettina Gallego: “La palabra ‘éxito’ está sobrevalorada”

Autora de "Exito con sentido" (Caligrama)
viernes 26 de febrero de 2021, 07:31h

Alta ejecutiva, Bettina Gallego se adentró en el yoga no para huir de su vocación inicial, sino para completarla hasta que logró unir los dos mundos, trayendo al mundo empresarial conocimientos y experiencias ancestrales que alivian y solucionan problemas muy actuales.

Éxito con sentido
Éxito con sentido

Empiezo planteándote la pregunta que abre tu libro: ¿qué ocurre cuando un tigre de Bengala y tú compartís el camino?

Comienza la aventura, los retos y aprendizajes, y se unen dos mundos. Yo lo llamo “cómo construir un puente entre Londres y Calcuta” o “cuando un ejecutivo y un tigre de Bengala comparten el camino”. En mi caso, primero me imbuí en el sector financiero para luego adentrarme de lleno en el yoga, hasta que logré unir los dos, trayendo al mundo empresarial conocimientos y experiencias ancestrales que alivian y solucionan problemas muy actuales. La frase que lo resumiría sería: “En medio de la vorágine, hallarte en tu centro”. Esa concordia entre lo profesional y lo personal, lo intelectual y lo emocional, lo material y lo espiritual, entre lo urbano y lo rural, lo civilizado y lo salvaje dentro de nosotros… sin tener que renunciar a ninguno de los dos o a llevar una vida socialmente activa y a la vez introspectiva.

¿Hemos pervertido el significado de la palabra “éxito”? ¿Qué es el éxito para ti?

Siempre me ha parecido que la palabra “éxito”, aparte de encontrarla en todas partes, está sobrevalorada, casi es como si rigiera nuestra existencia y dictara cómo debemos de percibir a los demás. Por ello merece la pena analizar el fenómeno del éxito «con origen en el término latino exitus (“salida”), refiriéndose a la consecuencia acertada de una acción» en algo más de profundidad. Tanto el título como el contenido del libro corresponden justo a nuestro proceso evolutivo a través de las posibles variables que podrían definir el éxito: estabilidad, libertad o equilibrio profesional/familiar/personal, aprendizaje o desarrollo, contribución. Lo fascinante es que hay miles de maneras de definirlo, para cada uno cobrará un significado distinto y sentirá haberlo alcanzado dependiendo de sus prioridades.

Pero lo que está claro es que cuando dotas de sentido al éxito, este se vuelve «consentido». No lo consigues por ir tras ello, te lo conceden, porque lo que haces contribuye y sirve a los demás. Solo así se vuelve verdadero y duradero. Es el sentido, el propósito o la misión, lo que aporta valor al éxito y, gracias al éxito, ese propósito se hace realidad.

Nos animas a transformarnos, y lo haces desde tu experiencia propia. ¿Cómo fue tu transformación? ¿Cómo descubriste tu verdadero propósito?

En mi caso fue paso a paso. Pienso que toda la experiencia previa fue necesaria para llegar a la etapa que vivo hoy. Ser educada en dos culturas complementarias como la alemana y española, la muerte de mi padre, estar perdida y encontrarme, dejar la banca de inversión en búsqueda de respuestas, realizar el Camino de Santiago, mis diversos viajes a la India, descubrir el yoga y las escrituras sagradas, y mi propia evolución.

Durante una conferencia en la Bolsa de Barcelona que me tocó impartir sobre macroeconomía y recomendaciones de inversiones, algo en mi interior hizo clic. En ese instante me planteé que un día quería encontrarme delante de todos estos directivos contándoles otra cosa, algo que realmente les valiera para sus vidas y estar mejor en su día a día. Decidí pedir una excedencia y me lancé de lleno a descubrir mi verdadero propósito. Después de muchos cursos, viajes, práctica de yoga y meditación, cultivar nuevos hábitos, desarrollar mi intuición y dejarme guiar por las coincidencias, estar en paz conmigo mismo y sentirme preparada, el propósito me encontró. Describí el impacto que quería tener en el mundo uniendo mis habilidades y pasiones, y confié.

Te has desempeñado como coach ejecutivo y has trabajado en la banca de inversión. ¿Podemos decir que sabes cómo se las gasta el diablo?

Sí, se podría decir. He vivido momentos muy duros de mucho estrés y luchado por mantener mi esencia y principios a lo largo de una carrera profesional en banca de inversión. También soy consciente de que los ejecutivos no suelen poseer demasiado tiempo para reflexionar sobre la vida. Por ello, todo mi afán es ofrecer con este libro las revelaciones más útiles y prácticas de manera condensada para que, sin tener que emprender grandes viajes ni apuntarse a todos los cursos que yo hice, puedan ir transformándose y vivir del modo más pleno. Cada vez creo, y espero, que se lidera más desde la unión entre mente y corazón, y abogo por ejecutivos con alma, por un liderazgo con valores y por un éxito con sentido.

¿Qué tipo de personas acuden a ti? ¿Cuáles son sus males, sus dolencias?

Todo tipo de personas, personas que están algo perdidas o desmotivadas, a las que lo que hacen o en lo que trabajan ya no les satisface (como me pasó a mi), pero aún no han encontrado el siguiente reto. Aquellas que están en una etapa de transición, incertidumbre, cambios o reflexión buscando respuestas. Ese sería el primer paso, observarnos, darnos cuenta de que falta algo, de sentirnos inquietos por dentro, aunque aparentemente tengamos todo. Personas con afán de superación, mejora continua, a las cuales les gustaría salir de su zona de confort, habiendo decidido crear nuevos hábitos para hallar su misión o propósito.

“No me da la vida”, decimos con frecuencia. ¿Somos víctimas de algún timo gigante? ¿Por qué habiendo cada día más electrodomésticos y aparatos que hacen tareas que solíamos hacer, tenemos sin embargo menos tiempo para nosotros mismos?

Obviamente la mayoría de las veces es el entorno que nos engulle, pero también creo que es una decisión propia cuándo decir basta y plantarnos. Queremos estar informados de todo, controlarlo todo y solemos no delegar. Habrá que revisar cuáles son nuestras prioridades, cómo queremos dividir nuestro tiempo limitado equilibrando los cuatro aspectos de nuestra vida: profesional, familiar/social, personal y espiritual. Lo que solemos descuidar es nuestro desarrollo personal, pero es lo más importante, porque si estamos bien podremos aportar aún más a los otros. Es vital observar nuestro nivel de energía y siempre aumentarlo antes de tomar cualquier decisión o lanzarnos a la acción. Cuáles son las metas de hoy, nuestra intención, dónde queremos enfocar nuestros esfuerzos, qué es lo importante frente a lo urgente, hacia dónde nos dirigimos, qué impacto nos gustaría generar.

En este desatino, ¿las mujeres salen peor paradas que los hombres?

Sin duda, porque suelen tener más frentes abiertos y ocuparse de más tareas de todo tipo. Supongo que habrá que intentar organizar al resto, enseñarles si no saben y delegar. Reclamar tiempo personal y tomarlo. Creo que la calidad que le dedicamos a otros es más importante que la cantidad.

¿Cuál es el primer consejo que sueles dar? ¿Cuál es el más difícil de seguir?

Lo primero es estar en paz con nosotros mismos. Parece sencillo, pero también es el mayor reto. Si cada uno mejorásemos como personas el mundo sería un lugar mejor. Podemos probar alguna práctica de yoga/meditación/artes marciales o simplemente pasear por la naturaleza, algo que nos conecte con nuestra esencia y aumente nuestra energía. Y ello combinarlo con introspección, indagación en el sentido de la vida, porque, aunque nos cueste aceptarlo, no existe la casualidad. Todo es una consecuencia de nuestras acciones y ocurre por una razón que hoy aún no podamos descifrar. Tal vez sea el momento para replantearse la vida y observar las sincronicidades que pueden guiarnos si les prestamos atención. Al principio eso conlleva la necesidad de nuevos hábitos, disciplina, paciencia, pero si se persevera y confía en que lo que aparezca será lo más adecuado para nuestro crecimiento, uno finalmente llegará a realizar sus metas tanto profesionales como personales.

El libro viene con una frase promocional de Jesús Calleja: ¿amigo o cliente?

Tuve la enorme suerte de realizar un viaje a Ladakh, norte de la India, con Jesús Calleja y su equipo de producción durante su programa Desafío en Himalaya. Compartimos peripecias como atravesar el paso de montaña más alto del mundo a una altura de casi 5400 metros, descubrir culturas diversas, ser recibidos en una aldea cercana a la frontera con el Tíbet, inaugurar el dispensario, cenar alrededor de una hoguera o dormir en la tienda de campaña contigua, a parte de reírnos mucho, todo ello descrito en el libro.

Entiendo que colaboras con la Fundación Vicente Ferrer, ¿es así? ¿Por qué?

He visitado la India en diez ocasiones. Y llevo colaborando con la Fundación Vicente Ferrer desde hace años, además de apadrinar dos niños. Por un lado, encuentro que es una de las organizaciones de obra social más respetable, eficiente y cercana. Por otro, quería que el libro tuviera una doble función: aportara al que lo lea y además añadiera su granito de arena al mundo.

Hay muchas personas que, quizá porque están cansadas de una vida laboral sin sentido, se vuelven hacia las ONG y el voluntariado. ¿Es una salida?

Depende de los que se busque. Claro que ayuda a tomar perspectiva, descubrir otra realidad, abrir mente y sobre todo corazón, y lo recomiendo encarecidamente, porque sientes que formas parte de algo mayor, y el contribuir desinteresadamente siempre debería estar presente en nuestras vidas, de una forma u otra. En mi caso, me volqué durante una etapa a colaborar con diversas organizaciones (de las cuales con algunas continúo hasta hoy), y aprendí mucho. Después, se vuelve una decisión personal, el continuar con esa labor de forma más intensa y extensa, o si se trata de experimentar y continuar con un camino propio de aportación. Contribuir se puede de muchas maneras y cada uno tenemos la nuestra. ¿Cuáles son nuestros dones que nos gustaría “donar” y de qué forma?

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