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"Aunque todo se acabe", de Miguel Pasquau Liaño

Por Ernesto L. Mena
viernes 29 de octubre de 2021, 11:00h
Aunque todo se acabe
Aunque todo se acabe
Miguel Pasquau Liaño que en su currículum literario y en el otro, nos tiene acostumbrados al fragor de su excepcional destreza expositiva y narrativa, tras las novelas anteriores “Recuerda que yo existo”, “Cuando siempre era verano” y “Casa Luna”, aparece ahora su cuarto libro de ficción “Aunque todo se acabe”, obra de madurez donde deslumbran tanto su trama vibrante.

El calado de cada uno de los personajes y sus vicisitudes que nos aproximan a una verdad histórica que tuvo muchas caras –los últimos años del franquismo-, diseccionados conflictos con pocas vías de escape, a los que capítulo a capítulo el lector asistirá fascinado, desde la ingenuidad de aquel grupo de chicos y profesores iniciales que traman un atentado blanco contra el líder supremo en su visita real a las escuelas populares que los jesuitas mantenían en una hermosa ciudad del sur de España, migrada después la acción a Madrid y París, París siempre, hasta llegar a los milicos argentinos golpistas de Videla, pasando por la maldad barroca de los exquisitos, o la zafiedad gris de submundos funcionariales que cada uno de nosotros alguna vez hemos olfateado o conocido, todo ello dentro de un tempo presente textual y narrativo de juventud seccionada por el bisturí de Miguel Pasquau hasta el diagnóstico: de amor, de lucha, de cloacas, de cielos muy límpidos, de arrabales y millas de oro, de pueblos y ciudades muy famosas que cada uno de nosotros conoce o ha soñado, de intrigas, canciones y consuelos, de vida y muerte, de dos tumbas con el mismo nombre, durante una época histórica fundamental y determinante, vademécum que a mi juicio no es usual en el panorama literario actual tan afecto a trovadores de cualquier signo, lo sentimos por los otros, donde el autor pone a desfilar casi con actitud científica y distancia de cirujano muy capaz, el realismo aquel donde, según la cita de Forster, el pasado un día fue presente, juego muy serio pero a la vez subyugante para cuantos pasen hacia la izquierda la portada y entren de pleno en esta colosal novela, “Aunque todo se acabe” de Miguel Pasquau Liaño, por cierto, magníficamente editada por Ediciones Miguel Sánchez en su colección “Noalejo”.

Hablamos, claro, de un autor de los de verdad, sin ocurrencias, sin futilidades, ni fisuras en el desarrollo argumental de la obra, porque “Aunque todo se acabe” deslumbra desde la primera palabra de la novela, obra tan exigente y perturbadora como un concierto de Mozart, donde el lector encontrará páginas relajantes a modo de un cuarteto de Vivaldi, y en otras con tanta envergadura y orquestación como una sinfonía en sol mayor de Mahler.

Aunque todo se acabe” recorre con soltura dos décadas históricas fundamentales, los años sesenta y setenta del pasado siglo, para hacernos la intrusión en la biografía o radiografía de la España aquella que los adanistas de hoy piensan no existió, o existió mal, con un resultado literario y exactitud histórica sorprendentes. La acción, como se dijo, inicia –y no voy a destripar la novela- en la ciudad más castellana del Renacimiento Andaluz, Patrimonio de la Humanidad, que es Úbeda, a vistas de Sierra Mágina y esquinas de las de Aznaitín y Segura, para desde allí, tras determinado suceso explosivamente genial, soltará amarras su protagonista Martín Godoy, valiente y resuelto, en una la peregrinación voluntaria, firme e intratextual, de recalajes y estancias infaliblemente descritas por Miguel Pasquau, ese conspirador o Capitán Trueno que se meterá de cabeza en todos los charcos cada vez más peligrosos o en jardines con más espinas que adornos. Así hasta el modélico final, que consolará o no, eso ya se verá. Pero todo Capitán Trueno precisa su princesa Sigrid, que en este caso no es rubia ni vikinga, sino morena y francesa y se llama Grabielle Lenoir, auténtica protagonista de los capítulos, a quien hará soñar una y otra vez hasta el leitmotiv de la novela, la canción “All Things Must Pass” (Todas las cosas deben pasar) del Beatle George Harrison. En este punto añadiré que “Aunque todo se acabe” no es únicamente una novela de amor porque en la vida no sólo hay amor, es una novela de pasiones, pulsiones, cantos corales de exiliados, reuniones y más reuniones, acciones subversivas y de las otras, de personajes que fueron, también de lados oscuros, ministros adustos de sonoros nombres que Miguel Pasquau nos resucita en sus despachos oficiales con crucifijo en la mesa y teléfonos negros muy pesados; de unos y otros que odian y envidian, manipulan, intrigan o actúan con candidez y limpieza de corazón, de amigos buenos que quedaron atrás porque no quisieron moverse, a los que casi se olvida porque la vida es así, de los nuevos que aparecen a uno y otro lado del Atlántico. Y sobre todo “Aunque todo se acabe”, es una novela rabiosamente política, de la política de entonces, claro.

Miguel Pasquau Liaño comentó hace poco en una entrevista que “cuando ambientas una novela en un lugar y una época, hay esquinas, calles, farolas… y también hay personajes”; así, gracias a la lupa de entomólogo del autor, desempolva el pasado aquel empleando atroces herramientas de forensía sobre los personajes de su nueva novela, para conmover al lector con tragedias, risas, grandezas y belleza, nos desencasilla de la comodidad para despedir a través de una trama muy firme y organizada que encaja perfectamente, cualquier subgénero historicista de pacotilla en la actual narrativa de ficción, porque Miguel Pasquau, hombre equilibrado y su profesión de magistrado así lo atestigua, a través precisamente de cada uno de los personajes de esta gran epopeya de traje y corbata, de modelos parisinos, camisas proletarias o pantalones vaqueros, va a poner a desfilar ante nuestros ojos con racionalidad de maestro, nuestro pasado reciente, sí, aún reciente, más allá de lo puramente literario.

Por último, “Aunque todo se acabe” resulta para el lector una mina de hallazgos en aras a calidades literarias inagotables, y esto lo escribe quien ha leído y escrito mucho, obra que además es un acta de varios decenios absolutamente importantes en nuestra historia, contados desde uno y otro lado del poder, su gloria y sus submundos, con buena mano y pulso de gran escritor al que nos tiene acostumbrados Miguel Pasquau, sin dejar nuevamente de sorprendernos, novela para disfrutarla desde el primer párrafo hasta la palabra fin, porque capítulo a capítulo conducirá al lector hacia el conocimiento de un mundo hasta hoy nunca expuesto con tanta exactitud, mediante la claridad que sólo grandes autores consiguen en sus obras únicas, hablo, por supuesto, de Galdós, de Clarín, de Borges, de Ferlosio, de Flaubert, de Albert Camus o de Miguel Pasquau Liaño.

Esto es urgente e importante: “Aunque todo se acabe” hay que tenerla y leerla.

Ya verán ustedes…

(*) ERNESTO L. MENA es lector y escritor.

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