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Nuestro poema de cada día
Jorge Guillén
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Jorge Guillén

¡Los Reyes Magos llegan ya al portal de Belén!, III

Las convulsiones que agitan al ser humano -guerras, persecuciones, horror ante el holocausto nuclear...-, y que alteran la belleza y el orden de la vida, gravitan sobre Jorge Guillén y su obra da un giro radical: desde el optimismo de Cántico se pasa a la protesta del poeta ante la situación de permanente agresión que sufre la condición humana el poeta; y así surge Clamor. No obstante, hay en Clamor hay algunas poemas que demuestran que el poeta no sucumbe ante las circunstancias que le rodean y amargan las vida, y con los que va recuperando ese tono festivo de que hace gala en Cántico. Y a este grupo de poemas pertenece el titulado “Epifanía”, que reproducimos y comentamos a continuación.

Jorge Guillén: Clamor. Poema antologado en Los grandes poemas de Aire nuestro. Madrid, Editorial Castalia, 1996. Colección Clásicos Castalia, núm. 220. Antonio Gómez Yebra, editor literario
Jorge Guillén: Clamor. Poema antologado en Los grandes poemas de Aire nuestro. Madrid, Editorial Castalia, 1996. Colección Clásicos Castalia, núm. 220. Antonio Gómez Yebra, editor literario
Epifanía
Llegan al portal los Mayores,
Melchor, Gaspar y Baltasar.
Se inclinan con sus esplendores
Y al Niño adoran sin cantar.
Dios no es rey ni parece rey,
Dios no es suntuoso ni rico.
Dios lleva en sí la humana grey
Y todo su inmenso acerico.
El cielo estrellado gravita
Sobre Belén, y ese portal
A todos los hombres da cita
Por invitación fraternal.
Dios está de nueva manera,
y viene a la familia de obrero,
Sindicato de la madera.
El humilde es el verdadero.
Junto al borrico, junto al buey,
La criatura desvalida
Dice en silencio: No soy rey,
Soy camino, verdad y vida.

Jorge Guillén: Clamor. Poema antologado en Los grandes poemas de Aire nuestro. Madrid, Editorial Castalia, 1996.
Colección Clásicos Castalia, núm. 220. Antonio Gómez Yebra, editor literario.

Apoyo léxico.

Acerico. En el contexto significa “almohadilla que sirve para clavar en ella alfileres o agujas”. El vocablo está usado en sentido metafórico y ensancha emocionalmente el contenido de un verso que nos presenta al Dios-Redentor del género humano.

El 20 versos eneasílabos de que se compone el poema están agrupados en cinco serventesios, con la siguiente distribución de rimas consonánticas -versos primero con tercero y segundo con cuarto-:

/-óres/-ár/ (I),

/-éy/-íco/ (II),

/-íta/-ál/ (III),

/-éra/-éro/ (IV)

/-éy/-ida/ (V).

Las rimas agudas de los versos 2-4 y 10-12 aportan una innegable sonoridad al conjunto. Por otra parte, lo infrecuente de ciertas palabras en final de verso agudo -“rey” (versos 5 y 19), “grey” (verso 7) y “buey” (verso 17)- manifiestan la maestría técnica del escritor, ligada al mensaje que quiere transmitirnos, y condensado, precisamente, en las estrofas II y V: en la humildad del portal de Belén encuentran los hombres al Dios-Redentor.

En efecto, Guillén se sirve en este poema de la adoración de los Magos (estrofa 1) para presentar el portal de Belén como lugar que convoca a la fraternidad universal (estrofa 3), y en el que ha nacido el Dios que es todo humildad -en el seno de una familia obrera (estrofa 4, en la que metafóricamente a la condición de carpintero de san José)-; y que carga con todas las lacerantes imperfecciones del género humano (estrofa 2, en la que la palabra “acerico” del verso 8 se carga de connotaciones negativas); una humanidad a la que le enseñan el verdadero camino de la salvación (estrofa 5, verso 20: “soy camino, verdad y vida”, un verso que recoge las palabras del Evangelio de san Juan -14:6-: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”).

El mensaje de Guillén no puede ser más claro: Dios se acerca al hombre para redimirlo -¡qué profunda emotividad encierra el sentido metafórico de estos versos (7-8), que resumen el sacrificio de la Redención: “Dios lleva en sí la humana grey / y todo su inmenso acerico”-; para hacerle saber, desde su encarnación como Hombre, que no es un Dios distante -ni rey, ni rico, ni suntuoso (versos 5, 6, 19)-, sino comprometido con los más humildes -“El humilde es el verdadero” (verso 16)-; y para señalarle, en definitiva, que Él es el Camino, la Verdad y la Vida (verso 20). Y no debe pasar desapercibido, y Guillén lo recalca en los versos 17-18, el desvalimiento con que viene al mundo quien está llamado a redimir al género humano: en un humilde establo, junto a un borrico y a un buey.

Recitación con fondo musical.

https://www.youtube.com/watch?v=zYrKlGE9rE8

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Y también en una de las últimas obras de Jorge Guillén, “Y otros poemas”, hay versos para glosar la figura de los Reyes Magos y su significación emocional y espiritual. El poema se titula “Belén”, y comprende tres secciones:

Belén
I
Se oye un rumor de manantial.
Dice: ven.
Acude un pastor a un portal.
Es Belén.
II
Melchor Primero, Baltasar Primero,
Gaspar Primero son los reyes únicos,
Más reales que todo otro monarca.
En su guía convierten a una estrella,
Se postran ante lo desconocido,
Ya con fe en la gran Equis del futuro,
Varones de esperanza.
Vamos, vamos.
III
Aquellos reyes de paz
¿Qué dieron a tu niñez?
¿Qué pesaba en tu balanza?
-La esperanza.

Jorge Guillén: Y otros poemas.

Apoyo léxico.

Manantial (verso 1). Origen y principio de donde proviene algo. No parece casual que Guillén emplee la palabra “manantial” -visto su significado- en el primer verso del poema (“Se oye un rumor de manantial.”).

Componen este otro poema de Guillén tres conjuntos estróficos arbitrarios de cuatro (I), ocho (II) y cuatro (III) versos. En la primera estrofa se combinan, alternativamente, versos eneasílabos y tetrasílabos, con rimas cruzadas agudas (/-ál/-én/: “manantiálportál”, “Belén/vén”). Los versos pares, a modo de pie quebrado, intensifican el mensaje del texto: una invitación a acudir a Belén. Conforman la segunda estrofa ocho versos sin rima, endecasílabos del primero al sexto, heptasílabo el séptimo y tetrasílabo el octavo; un nuevo pie quebrado este verso que remata la estrofa y que insiste -con un plural sociativo de indiscutible eficacia expresiva- en lo apremiante de la necesidad de acudir, -de que acudamos- como los tres Reyes, como los pastores, al “portal de la esperanza” que es garantía de nuestro futuro: “Vamos, vamos” (verso 12). Y cierra el poema una tercera estrofa de cuatro versos: tres octosílabos y el cuarto pentasílabo; los dos primeros, agudos y sin rima; y los dos últimos, llanos y con rima consonante (ánza/). Y precisamente la palabra que cierra el poema ocupando el último verso, -“La esperanza”- es el epifonema que, a modo de resumen, recoge al actitud del poeta, en el último tramo de su vida, ante el portal de Belén, y que conecta con los días de su niñez; esa esperanza que han traído a su ánimo Melchor, Baltasar y Gaspar -“varones de esperanza” (verso 11); “aquellos reyes de paz” (verso 13).

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