Siempre me ha interesado el desastre de Chernóbil. Habiendo vivido la catástrofe desde la distancia geográfica pero con la preocupación lógica por lo que se nos estaba contando sobre la tragedia, profundizanfo en el tema durante la época de estudiante de instituto, y ya habiendo leído algún que otro libro sobre el tema (y sí, también me encanta esa serie de HBO que acaparó tantos premiso y que destacaba por su crudeza). En estas obras uno ya no busca información nueva, sino nuevos ángulos, buenas explicaciones y una buena presentación. Y en ese aspecto la novela gráfica que nos ocupa supuso una grata sorpresa, ya que el formato permite una mirada fresca y memorable a lo que sucedió en Chernóbil y lo que condujo a ello. Nos hallamos ante una obra que combina una lección de historia con excelentes explicaciones técnicas sobre lo que supone un accidente nuclear, abarcando ciencia, política y vida cotidiana en poco más de cien páginas. Es concisa y, a la vez, bastante completa. Es muy eficaz al transmitir ideas con solo unas pocas imágenes memorables: un soborno con vodka a la policía por parte de los saqueadores de Pripyat, una analogía entre un horno y el reactor RBMK para describir cómo la prueba de seguridad resultó en la explosión; la imagen casi sagrada del halo nuclear y la santísima trinidad de los creadores del reactor RBMK. Realizada en una paleta de colores azul grisáceo y amarillo, la obra combina a la perfección lo crudo y lo desolador en unas pocas pinceladas sencillas, y esas últimas páginas son persistentemente tristes y, sin embargo, casi ligeras, sin caer en falsos matices. El estilo artístico evoca los carteles de propaganda industrial, casi sinónimos de la era soviética, así como el peculiar estilo de algunas caricaturas melancólicas soviéticas que quizá me marcaron un poco cuando era un niño pequeño e impresionable, y en conjunto, funciona a la perfección para la época, los acontecimientos y la atmósfera. El libro comienza con una escalofriante tabla de referencia que indica los niveles de radiación y sus efectos. Esta indica cómo la radiación está presente en todas partes, qué constituye una dosis peligrosa o mortal, y qué dosis recibieron los habitantes de Chernóbil en ese fatídico día. Las cifras son suficientes para provocar pesadillas. Pero la mayor angustia es ver no solo el desastre que se desarrolla en la página, sino también los eventos que lo provocaron. ¿Qué se puede decir cuando personas que desconocen por completo la energía nuclear son puestas a cargo de la construcción y operación de centrales nucleares tan enormes?. ¿O cuando los plazos se hacen tan cruciales que se sacrifica la calidad en aras de la rapidez?. ¿O cuando se considera a la población en general prescindible en aras del bien común de demostrar el valor de su país al mundo? En resumen, esta es una novela gráfica desgarradora pero impactante que describe una catástrofe ocurrida hace casi cuatro décadas, pero que sigue afectando vidas hoy en día. Para quienes ya hayan leído novelas de no ficción sobre Chernóbil, como Medianoche en Chernóbil, de Adam Higginbotham, o Voces de Chernóbil: La historia oral de un desastre nuclear, de Svetlana Alexievich, o hayan visto la miniserie de HBO, esta versión gráfica podría no aportar mucho. Sin embargo, sería una excelente opción para quienes buscan información amplia sobre la catástrofe sin querer invertir demasiado tiempo. Puedes comprar el libro en:
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