Elías Gorostiaga, seudónimo de Elías Prieto Sáenz de Miera, nació en Valencia de San Juan, León en 1963 y vive en L’ Hospitalet desde 1989. Ha publicado los libros de poesía El castillo del aire, Tierra de invierno, Cuerdas de plata, Derbi, Estériles, Las provincias de Benet o vivir en un Chagall y El alma de la roca. Además del libro de relatos Polvo en la frontera y la coordinación y prólogo de la antología de relatos de viaje Nómadas (Playa de Ákaba, 2013). Ha ganado el II Premio Internacional Diario Jaén de Poesía por Cuerdas de Plata (2020), el V Premio Internacional de Poesía Juan Rejano-Puente Genil XXII Edición, Concurso de Poesía Villa de Pasaia (2024) por el libro que nos ocupa, así como el V Premio Internacional de Poesía Juan Rejano en 2023 por Las provincias de Benet o vivir en un Chagall. Gorostiaga afirma que sus fuentes son las de siempre, los clásicos de la novela picaresca y cortesana del siglo XVI y XVII porque todo surge de ahí, que escribe desde el cinismo y el odio controlados y que la poesía es el último resquicio del alma. Escrito en alternancia de prosa en poema y verso libre, a veces incluso convirtiendo en prosa poética un poema rimado interna y externamente, como en Los cerdos comen plagas con sus hocicos blancos, el libro está estructurado en tres partes diferenciadas: Antes de la roca, En la roca y Después de la roca. El alma de la roca trata de exorcizar los demonios de la infancia a través de la memoria del paisaje y de la búsqueda de una paz invocada que requiere un enorme esfuerzo y dominio, como expresa la bella imagen del efecto shimmy, que consiste en la oscilación violenta y descontrolada del manillar: “Efecto shimmy del manillar/que vibra hacia el abismo;/la rueda en rotación lateral y sin control./ Después se recupera,/ se calma y la conduces,/ sigues en el asiento,/dejas los rincones de la infancia/pegados junto al pelo.” Porque la infancia es siempre despiadada y, a la vez, sagrada: “ofrendan sus palizas a otros niños,/ sin tregua en el balón” es angustiosa aún en el recuerdo, sin embargo esa misma angustia se convierte en motor para educar a sus propios hijos en la paz interior, aprender para que otros aprendan. Gorostiaga relaciona la tranquilidad de espíritu con los interiores que le permiten huir de una realidad exterior insincera, anodina e hipócrita, “esconderme en el sillón bajo la luz” o “debajo de la mesa me hago fuerte” “ la escalera y sus peldaños,/el lugar favorito de la casa”. Finge normalidad mientras todo se desmorona a su alrededor: “Yo finjo que la belleza es enorme/e infeliz,/ mientras se hunden los tejados” y contempla la triste vida diaria de abuelas aburridas en el parque, inmigrantes y paseantes de perros mientras incide en el problema de la vivienda. Por otra parte el campo, en contraposición a la ciudad, parece ofrecerle una cierta paz rota enseguida por un presagio de angustia y sombras: “Esa luz de trigal, es la mirada eterna esfera en la que anida lobo y sombra. El campo es también el lugar donde las ovejas están aturdidas, todo es páramo, la iglesia es el apocalipsis y “los suicidas buscan para junio un campanario”. El alma de la roca trata, a mi entender, de la angustia vital, de la tormenta interior, incluso las citas escogidas para encabezar las tres partes del libro mencionan machetes, ira, hielo, invierno y truenos. También trata de la infancia cruel, despiadada y a la vez sagrada, ya sea la propia, la de los hijos o la de niños desconocidos que juegan en parques y playas. En definitiva, es un hermoso libro sobre el dolor y el tiempo, “ese cobre del tiempo” por donde entran las sílabas y el silencio”.
Sol Mussons Mora es poeta y crítica literaria. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Barcelona, ha ejercido la docencia y ha estado vinculada a la gestión cultural. Colabora habitualmente con artículos y reseñas de poesía en revistas especializadas. Es autora de los poemarios Objetos perdidos (Letraheridos, 2023) y Vertebrada (Cuadranta, 2024)Elías Gorostiaga (seudónimo de Elías Prieto Sáenz de Miera) es poeta y desarrolla una trayectoria sostenida en el ámbito de la poesía contemporánea. Ha publicado diversos libros en los que se aprecia una escritura reflexiva, de fuerte carga simbólica y atención al lenguaje. Su obra ha sido reconocida con distintos premios literarios, entre ellos el Premio de Poesía Villa de Pasaia–Altamira Puente. En 2024 apareció su poemario El alma de la roca, un libro que profundiza en una poética de la resistencia, la memoria y la experiencia interior.Puedes comprar el poemario en:
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