Tal y como explica Maite Sánchez Barahona, Concejal Delegada de Cultura, Turismo y Patrimonio del Ayuntamiento de Cuéllar a través de una entrevista con REPAHIS, “No ha sido solo un monumento visitable por turistas, sino que ha marcado directamente la vida de los cuellaranos. Por eso es una referencia tan importante para nuestro municipio”.
A lo largo de la historia, el castillo ha tenido una personalidad casi camaleónica, adaptándose a las necesidades de cada época y cumpliendo funciones muy distintas. Su historia va mucho más allá de la etapa vinculada a la familia de los duques de Alburquerque. Durante la Guerra Civil española y buena parte del franquismo fue utilizado como cárcel de presos políticos, una etapa que también forma parte de la memoria del lugar. Además, el castillo ha dejado huella en la literatura: José de Espronceda escribió Sancho Saldaña inspirado en sus ruinas, y Miguel Delibes, en La guerra de nuestros antepasados, narra la historia de la cárcel-sanatorio de tuberculosos instalada en el recinto y la fuga de algunos presos.
Hoy en día, el Castillo de Cuéllar es un espacio lleno de actividad que combina patrimonio, cultura y vida social. Una de sus propuestas más conocidas son las visitas teatralizadas, que fueron de las primeras que se hicieron en España. Además, en Cuéllar existe una particularidad: la compañía de actores forma parte del propio personal del Ayuntamiento. Esto permite que trabajen durante todo el año creando nuevas propuestas teatrales, que se renuevan aproximadamente cada dos años. Estos mismos actores también organizan talleres y actividades educativas, como talleres de arqueología, de vestuario de los siglos XVI y XVII o de escritura y grafía medieval y renacentista, además de iniciativas relacionadas con el archivo histórico.
A toda esta actividad se suma una programación cultural variada que se desarrolla a lo largo del año, con propuestas como catas de vino en las murallas, donde los asistentes pueden disfrutar de productos de la zona en un entorno histórico privilegiado, además de conciertos y otros eventos culturales que contribuyen a dinamizar la vida cultural del municipio. El castillo también se utiliza como escenario para la celebración de bodas, ofreciendo un lugar con gran valor patrimonial y un ambiente singular para este tipo de celebraciones, y es además el punto de salida de algunas de las procesiones más importantes de la Semana Santa de Cuéllar, una de las tradiciones más arraigadas de la localidad. Asimismo, en su interior se conserva el archivo de los duques de Alburquerque, que reúne documentos desde la época de Beltrán de la Cueva hasta la actualidad, una colección de gran valor histórico que continúa despertando el interés de investigadores y estudiosos.
Por todo ello, el Castillo de Cuéllar no es solo un monumento histórico, sino un espacio profundamente ligado a la vida del municipio. Un lugar que sigue siendo punto de encuentro, actividad y memoria compartida para generaciones de cuellaranos.