García Nieto y la evocación del paisaje guadarrameñoEl poema "Río Guadarrama" de José García Nieto evoca la belleza del río y su entorno, destacando la lentitud del caminar y la presencia de diversas aves. Utiliza una estructura lírica rica en adjetivos y asonancias, creando una musicalidad que refleja la conexión emocional del poeta con el paisaje.
Río con pájaros
Río Guadarrama,
por entre las piedras
llevas el agua.
Por las piedras frías
y los verdes juncos
y la hierba fina.
Río Guadarrama,
pies para qué os quiero,
cabeza serrana.
Pies para qué os quiero,
descalzos y claros
si me sois tan lentos.
Yo paseo el agua
jugadora y fría,
fría y escuchada.
Pienso, cuando tardo,
lo que atrás me olvido:
la cabeza a pájaros.
Oscuro vencejo,
halcón gerifalte
y milano negro.
Palomas bravías,
palomas torcaces,
palomas zuritas.
Avión roquero,
curruca zarcera,
musical jilguero.
Río Guadarrama,
por entre las piedras
qué fácil cantas.
José García Nieto: Geografía es amor.Madrid, Editorial Taurus, 1961.
En 1961, un jurado compuesto por José Camón Aznar. José A. Maravall Casesnoves y Enrique Lafuente Ferrari concedió el Premio Nacional de Literatura a José García Nieto, por su obra Geografìa es amor. El libro está compuesto por 57 poemas de muy variada métrica -romances, sonetos en endecasílabos de perfecta andadura rítmica...-; y se divide en tres secciones: “Geografía es amor”, “Nuevo cuaderno de Guadarrama” y “Cuatro poemas”. Ante los ojos del lector pasa un mapa poético de la geografía física e histórica de España a través de unos paisajes -pueblos, ciudades, montañas, ríos, personajes -desde la Edad Media al siglo XX, y que están en la cabecera de la sensibilidad del poeta ...- que le sirven para trazar, al mismo tiempo, una auténtica autobiografía emocional; y todo ello expresado con un exquisito lenguaje metafórico y una cuidadosísima selección léxica que pone de manifiesto su destreza técnica, algo que nadie ha cuestionado nunca (ni el propio Gabriel Celaya, por ejemplo, que, en todo caso, criticaba negativamente el contenido exclusivamente esteticista y nada “comprometido” de su poesía). El poema seleccionado no pasa de ser es una contemplación poética del río Guadarrama (versos 1-15), así como una evocación de los pájaros que habitan en el lugar donde nace (versos 16-27). Los tres versos finales del poema (28-30), a modo de conclusión, introducen una ligera variante en relación con los tres iniciales, ya que “llevas el agua” (verso 3) se cambia por “qué fácil cantas” (verso 30), en referencia al sonido suave y agradable del agua que el río lleva. La soleá, en número de 10, es la estrofa utilizada por el poeta: grupos de tres versos hexasílabos en los que el primero y el tercero riman en asonante, y queda libre el segundo. El poeta ha empleado tres asonancias diferentes: /á-a/ soleá 1 (“Guadarrama/agua”), 3, (“Guadarrama/serrana”), 5 (“agua/escuchada”) y 10 (“Guadarrama/cantas”). /é-o/: soleá 4 (“quiero/lentos”), 7 (“vencejo/negro“) y 9 (“roquero/jilguero“). /í-a/: soleá 2 (“frías/fina“) y 8 (“bravías/zuritas“): La soleá 6 es la única que presenta la rima sonante /á-o/ (“tardo/pájaros”), si bien el verso 11 repite esta asonancia como rima interna: “descalzos y claros”. La distribución de todas estas asonancias proporcionan al poema una grata eufonía.
El poema presenta una adjetivación muy variada. Y la ubicación de los adjetivos, antepuestos o pospuestos al nombre, no viene determinada por cuestiones de cómputo silábico o exigencias de rima, sino que responde a criterios meramente estéticos, en busca de la mejor eufonía. Y así, en la soleá 2, los tres versos contienen otros tantos adjetivos -uno por verso-: la posposición se produce en los versos 4 (“piedras frías”·; obsérvese la sonoridad que produce la consecución de las cabezas silábicas /dr/ y /fr/) y 6 (“hierba fina”), mientras que, en el verso 5, el adjetivo va antepuesto (”verdes juncos”) y funciona como epíteto. En la soleá 3, y en el verso 9, el adjetivo va pospuesto (“cabeza serrana”), un adjetivo del todo apropiado, ya que el río Guadarrama tiene su origen en el valle de la Fuenfría, a unos 1900 metros de altitud, dentro del madrileño término municipal de Cercedilla. La soleá 4 vuelve a contener tres adjetivos: dos pospuestos y coordinados (descalzos y claros”), originando el verso 11), y el tercero, en calidad de atributo: [Pies]… si me sois tan lentos” (verso 12). Y especial relevancia tiene la adjetivación de la soleá 5: los versos 14 y 15 contienen parejas de adjetivos coordionados que califican al nombre “agua” (del verso 13): “jugadora y fría, / fría y escuchada”. La reiteración del adjetivo “fría” a final del verso 14 y comienzo del verso 15 constituye un caso de anadiplosis; y, por otra parte, los adjetivos ofrecen, en su ubicación en los respectivos versos, un número de sílabas que no parece casual: 4+2 (verso 14: “jugadora y fría”) y 2+4 (verso 15: “fría y escuchada”); y de ahí se deriva una grata musicalidad. Y hasta aquí el comportamiento de la adjetivación en la primera parte del poema. En la segunda parte hay que distinguir el adjetivo para calificar a un pájaro según el criterio personal del poeta, y el adjetivo que, unido al nombre, forma una expresión pluriverbal para designar una clase específica de pájaro. En este último caso se encuentra el “halcón gerifalte” (verso 20), el “milano negro” (verso 21), los diferentes tipos de palomas: “bravías” (verso 22 -en realidad, “bravas”-), “ torcaces” (verso 23) y zuritas” (verso 24), el “avión roquero” (verso 25) y la “curruca zarcera” (verso 26). En cambio, la adjetivación aplicada a los otros dos pájaros que figuran en el poema la elige el poeta para designar alguna de sus características más sobresalientes; tal es el caso del “oscuro vencejo” (verso 19) y del “musical jilguero” (verso 27). Y no deja de sorprender el dominio ornitológico del poema, capaz de distinguir -quizá por su tamaño, color, tipo de vuelo y canto- pájaros frecuentes en las zonas altas de Guadarrama. [Para los aficionados a la ornitología recomendamos la consulta de la obra Guía de las aves de la Sierra de Guadarrama (Ramón Lacruz y Ángel Pérez, coordinadores): https://www.lacanada.es/Docs/birds/guia%20de%20las%20aves%20de%20la%20sierra%20de%20guadarrama.pdf]
Estilísticamente, el poema adopta la forma de apóstrofe lírico: el poeta se dirige al “Río Guadarrama” en la soleá que lo abre y cierra: “Río Guadarrama [verso 1 y 28], / por entre las piedras [verso 2 y 29] / llevas el agua (verso 3)/qué fácil cantas” (verso 30). Sintácticamente hay dos aspectos reseñables: la función de vocativo del nombre “río”, acompañado de una aposición especificativa (“Guadarrama”): y el hipérbaton que se produce al anteponer el complemento “por entre las piedras” (versos 2 y 29) a los correspondientes núcleos verbales (“llevas” -verso 3-/“cantas” -verso 30). La razón de tales hiperbatos puede obedecer a cuestiones métricas; o también a la intención de remarcar semánticamente dicho complemento. En la soleá 3, 4, 5 y 6, el poeta se expresa en primera persona para manifestar su complacencia por un lento paseo (el verso “pies para qué os quiero” figura tanto en la soleá 3 como en la 4), con la finalidad de recalcar la lentitud de un caminar con los pies mojados en las frías y cantarinas aguas del río: “me sois [los pies] (verso 12), “Yo paseo” (verso 12), “Pienso, cuando tardo” (verso 16), “lo que atrás me olvido” (verso 17). Y no hay que olvidar la belleza del entorno, que el poeta presenta en una somera descripción impresionista: “río”, “piedras”, “agua” (soleá 1); “juncos”. “hierba” (soleá 2). Y en la soleá 6 hay un verso cuanto menos curioso: “la cabeza a pájaros”, que actúa como símbolo bisémico: sobre la cabeza del poeta sobrevuelan los pájaros que va a enumerar en la soleá 7, 8 y 9; y no quiere olvidarse de ellos, como si tuviera la cabeza perdida por estar muy distraído. El disfrute de este sencillo poema puede despertar en el lector sentimientos ecologistas que le impulsen a realizar una breve excursión a la “cabeza serrana” del río Guadarrama. O al menos esa parece ser la intención del poeta: al emplear el presente de indicativo como único tiempo verbal neutraliza la distancia temporal que hay desde el momento de la escritura de una obra que se publica en 1961, hasta aquel en que el lector la recibe, de manera que el contenido poemático se actualiza y se torno más vivo e intenso. Una selección de poemas de Geografía es amor puede obtenerse en el siguiente enlace: https://elfarodeferia.wordpress.com/portfolio/geografia-es-amor/
Además de José García Nieto, son muchos otros loe poetas y escritores del siglo XX que se han sentido atraídos por la Sierra de Guadarrama y han dado cuenta de ello en sus obras. Tal es el caso, por ejemplo, de Pío Baroja, Antonio Machado, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Leopoldo García Panero, Luis Rosales, Camilo José Cela... Antonio Machado, por ejemplo, escribió estos versos con motivo de la muerte de Francisco Giner de los Ríos, en el año 1915: “Oh, sí, lledvad, amigos, /su cuerpo a la montaña, / a los azules montes / del ancho Guadarrama”; versos que están cincelados en pintura blanca sobre una roca que se encuentra en uno de los miradores de la Senda de los Poetas, cuyo punto de arranque está en Las dehesas de Cercedilla. (Véase el articulo de Elena Moro publicado en El Mundo, el 24 de diciembre de 2022, titulado “La senda de los poetas en la Sierra de Guadarrama: el monte verso a verso”). https://www.elmundo.es/madrid/2022/12/24/63a5f8fcfdddffcc528b45dc.htm
La referencia que Elena Moro hace a García Nieto (“afila ‘Siete Picos’ en la sombra / su aguda dentellada”) nos vuelve a remitir a Geografía es amor; y nos hace recordar el artículo de Jaime Sanz Burdiel publicado el 14 de enero de 2018 en el digital “El guadarrameño”, titulado “José García Nieto, sosegadamente apasionado”. https://elguadarramista.com/2018/01/14/jose-garcia-nieto-sosegadamente-apasionado-i/
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