Su novela “La necesidad de amar” es una obra de obra de iniciación o de formación. Su protagonista es Martí Rocamora, un incipiente escritor que consigue una beca en la Academia España de Roma a finales de los años ochenta del pasado siglo. Una institución que fue dirigida por Ramón María del Valle-Inclán en tiempos de la Segunda República. La intención del joven barcelonés era escribir una novela sobre Beatrice Cenci, noble italiana que tuvo un juicio por parricidio en la Roma del postrenacimiento y por lo que fue ejecutada. Grandes escritores como Stefan Zweig, Stendhal o Alejandro Dumas escribieron sobre ella. Ahora, el precoz Martí quería volver a hacerlo. Nos reunimos en los salones de un conocido hotel de la calle Atocha de Madrid, allí a la hora del café cappuccino charlamos sobre su novela. Lo primera que confiesa es que “siempre he sido muy inquieto, igual que el protagonista. A ambos nos hubiesen diagnosticado TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad)”. Vamos, unas joyitas para sus padres. Pablo recuerda su trayectoria creativa que incluye escribir obras de teatro, guiones cinematográficos y muchas otras actividades. Pero llega un momento en que Pablo Álvarez quiere escribir sus propias novelas a pesar de las lógicas inseguridades que le generaba el proceso. “Llegó un momento en que me daba igual lo que dijeran de mi obra”, afirmó, refiriéndose a las críticas potenciales de editores y prensa. Finalmente, decidió presentar su obra al premio literario Azorín de Novela, tras sentir que merecía una edición formal, aunque en un principio pensó en autoeditársela y publicarla en Amazon. Emoción y agradecimiento tras recibir el premio El autor ha relatado la intensa emoción que sintió al recibir el galardón. “No podía ni hablar dando el discurso, se me saltaban las lágrimas”, ha reconocido, añadiendo que pensó en su padre fallecido recientemente durante ese momento tan significativo. La novela ha sido descrita como metaliteraria, donde se entrelazan la trama principal y el proceso creativo del protagonista en una novela sobre Beatrice Cenci. “Incluso algunos me han dicho que son tres novelas en una, si incluimos la que protagoniza Thomas, la pareja de Viola, en Japón. Me gusta decir que la novela es como una matrioska”, subraya. Pablo Álvarez ha explicado cómo aplicó los conocimientos adquiridos a lo largo de su carrera para editar su propia obra. “Es muy difícil editarse a uno mismo”, ha reconocido, indicando que, aunque aconsejar a otros es sencillo, lidiar con sus propias inseguridades fue un desafío constante. “He tenido la ayuda de un compañero de la agencia que me ha ido dando un constante feedback durante la escritura de la novela”, especifica.
“He tenido que equivocarme muchas veces para aprender”La obra refleja la formación del protagonista, que debe enfrentarse a sus errores para encontrarse a sí mismo. “He tenido que equivocarme muchas veces para aprender”, afirmó Álvarez durante nuestra conversación, enfatizando la importancia del aprendizaje en la vida. Aunque los personajes tienen rasgos de su propia experiencia, él aclara que no es una novela autobiográfica. “Sí tiene el protagonista rasgos de mí, pero evidentemente no es como yo”, agrega. El personaje principal, Martí, es descrito como alguien inseguro, pero valiente. “Se enfrenta a situaciones donde otros no se meterían”, señaló el autor. A través de este personaje, Pablo Álvarez explora temas como el amor y la juventud en un contexto complicado, pero muy atractivo. “El papel que tiene Roma es digno de un personaje más”, sentencia. Y dentro de Roma, el bohemio barrio del Trastevere, cuna de poetas, soñadores y artistas. La novela presenta un triángulo amoroso entre Martí y la pareja que forman Viola y el irlandés Thomas. Pablo Álvarez mencionó que quería basar esta historia en un amor genuino, no solo en el deseo físico o el morbo. “Cada uno del trío aporta algo distinto”, explicó sobre cómo los tres personajes interactúan y se apoyan mutuamente.
A lo largo de la obra, la música juega un papel crucial. El autor ha querido ilustrar las escenas con referencias musicales para situar al lector en un contexto emocional específico. “La música forma parte de la vida”, aseveró el escritor al describir cómo integra estos elementos en su narrativa. En cuanto a la estructura de su novela, Álvarez ha optado por capítulos cortos para captar mejor la atención del lector contemporáneo. “Hoy en día es difícil mantener la atención mucho tiempo. Ya no tiene sentido capítulos de cuarenta páginas”, ha indicado, haciendo hincapié en cómo las redes sociales han cambiado las expectativas respecto a la lectura. “Todos estamos acostumbrados a hacer scroll con el móvil”, apunta. A pesar de ser una novela íntima y emocional, el autor reconoce que no encaja fácilmente dentro de los géneros más comerciales actuales. “Quería hacer algo desde mis entrañas”, subraya, quien ha buscado en su primera obra transmitir emociones auténticas a través de su escritura. Puedes comprar el libro en:
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