La inauguración del evento estuvo a cargo de José Luis del Río, quien es el coordinador de la Comisión de Pequeños Editores de la AEM. En su intervención, reflexionó sobre la importancia de la pluralidad en un mundo globalizado. “Teniendo más opciones que nunca, más acceso a libros, a información y a contenidos, a veces da la sensación de que todos acabamos viendo, escuchando y leyendo las mismas cosas. Por eso la bibliodiversidad es tan importante, porque los lectores no somos todos iguales, y ahí es donde las editoriales desempeñan un papel fundamental.”
Los Premios Bibliodiversidad, según afirmó Del Río, son una manera de expresar gratitud “a quienes editan con criterio, a quienes leen con curiosidad y a quienes siguen creyendo que la cultura es algo más que una cuestión de números.”
La Biblioteca Pública Elena Fortún, parte de la Red de bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid, recibió un reconocimiento por su continuo compromiso con la mediación lectora, especialmente en el ámbito infantil y juvenil. Además, se destacó como un modelo en la creación de comunidades lectoras inclusivas y dinámicas. Durante su intervención, Margarita Domínguez Barroso, directora de la biblioteca, subrayó la importancia del trabajo bibliotecario menos visible “y que tiene mucho que ver con el trabajo de las pequeñas editoriales. Dedicamos una buena parte de nuestro esfuerzo a dar visibilidad a grandes y pequeños, conocidos y desconocidos; y a aquellos autores y a aquellas obras que tuvieron su momento de gloria, pero que ya no están en los escaparates.” Asimismo, Domínguez enfatizó la “búsqueda incansable de todas las obras publicadas para que en la Biblioteca esté representado todo el conocimiento posible, todo lo que se ha editado.”
El reconocimiento de los editores de Madrid fue otorgado también a la librería Akira Cómics, destacando su trayectoria pionera en la promoción del cómic y la novela gráfica como formas literarias legítimas. Además, se valoró su función como un espacio cultural dinámico que ha facilitado el encuentro entre creadores, lectores y profesionales del sector.
Jesús Marugán, el propietario, evocó la sensación de vértigo que experimentaron al inicio y la soledad que les acompañó al optar por un camino poco convencional, apostando por un género específico y un concepto de librería distinto. “Este premio para nosotros no es un final sino un comienzo. La vida nos está diciendo, de alguna forma, que sigamos por este camino, que estamos haciendo un buen trabajo.”
Libros de arena, un programa de RNE dirigido por Susana Santaolalla, recibió el Premio Bibliodiversidad en la categoría de medio de comunicación. Este reconocimiento se otorga "por su destacada labor de prescripción literaria, caracterizada por el rigor, la sensibilidad y la cercanía con el público. Su trabajo contribuye de manera decisiva a visibilizar editoriales independientes, nuevas voces y proyectos innovadores que enriquecen el ecosistema del libro."
La periodista expresó: “Es un orgullo vivir esto con vosotros”. Además, afirmó que Libros de arena es un claro ejemplo de la diversidad que puede ofrecer el ecosistema del libro. “Desde hace 14 años, todas las semanas estamos demostrando que el libro no es solo un objeto físico; estamos mostrando que la literatura también se puede escuchar y que la radio también se puede leer”, añadió.
El “trabajo en equipo” que realizan de manera natural los diversos actores del libro premiado fue enfatizado por Santaolalla: “un libro que se lee, un libro que se escucha mediante la radio pública hace que muchos lectores compren el libro, el objeto físico, o que se lea en una biblioteca.”.
Manuel González Moreno ha dedicado su vida a los libros.
La entrega del Premio de Honor a Manuel González Moreno, actual presidente de la FGEE, marcó el instante más conmovedor de la noche. Este reconocimiento se otorga “por su extensa y destacada trayectoria en el sector editorial, y por su compromiso con la defensa de los intereses del sector y con la promoción de la bibliodiversidad.”
En la ceremonia de entrega del galardón, Miguel Barrero Maján, quien preside la Asociación de Editores de Madrid, hizo hincapié en la trayectoria editorial de más de 50 años y en los más de 15 años de dedicación a las instituciones del sector que ha tenido Manuel González. Sin embargo, lo que realmente quiso resaltar fue su ética laboral y su forma de ser: “la manera en que Manuel es, se relaciona y trabaja. Su capacidad para hacer equipo en entornos complicados, para escuchar y dialogar, su compromiso con el libro y la lectura, y con la pequeña y mediana edición.”
Manuel González, en su discurso, expresó que se unió al movimiento asociativo “sin saber muy bien qué era esta asociación gremial que defendía los intereses del sector” y se mostró muy sorprendido “al comprender la cantidad de trabajo y de esfuerzo que se hacía. Ha sido un privilegio compartir estos años con las juntas directivas.”
Los editores fueron instados por González a no dejar a nadie atrás, mientras recordó los desafíos que aún deben enfrentarse. Aunque el sector editorial muestra un crecimiento global del 5%, González señaló que “la falta de progreso en ciertos subsectores compromete la calidad educativa y el legado cultural que vamos a aportar a las próximas generaciones”.
La lectura fue destacada como un motor de inclusión. “Tenemos a diez millones de personas que no han nacido en España. Tenemos que incorporarlas a través de la cultura, de la lectura y de la educación a nuestra sociedad. No podemos dejarlos aislados. No podemos generar guetos. Son nuestros iguales en derechos y obligaciones”, afirmó. Un tema que han dejado apartado es el control de tiradas por parte de las editoriales. Los autores son el eslabón más débil de la cadena. Les engañan con las tiradas y la opacidad del proceso es absoluto. Eso por no mentar a las muchas editoriales que no pagan un duro a sus autores. Incluso, algunas les cobran por publicar.