Casi todo el mundo asocia Esparta al mito de la guerra de las Termópilas y los 300 espartanos que defendieron su tierra en contra de los persas, pero hay mucho más que el escritor quiere desvelar sobre esa historia. “A menudo, la historia de Esparta se reduce al famoso sacrificio de los 300 espartanos en las Termópilas, pero yo he querido ir más allá. He querido acercarme a la Escuela de Esparta, si bien he partido de las Termópilas, donde estos guerreros se sacrificaron por la libertad de Grecia”, desgrana el historiador mientras nos tomamos un café en un céntrico hotel de la madrileña Plaza de España. “Este evento, aunque significativo, no representa la totalidad de la historia espartana”, subraya con énfasis. El historiador ha señalado que este suceso “es un elemento muy concreto” que atrae el interés hacia Esparta, pero ha explicado que es crucial entender “la historia real completa”. La fascinación por los espartanos ha llevado a muchos equipos deportivos en todo el mundo a adoptar su nombre, reflejando el impacto cultural del entrenamiento físico intenso asociado con ellos. Sin ir muy lejos, nos encontramos con la selección española de balonmano que se la conoce como los espartanos. La complejidad de la historia espartana “Bien es cierto que cuando uno parte de este acontecimiento concreto y expande la visión”, desgrana el historiador, “uno se da cuenta de que los espartanos también tuvieron aspectos negativos”. Ha recordado cómo su tratamiento brutal de los ilotas, así como su imperialismo, complican la imagen heroica que a menudo se les atribuye. Esto subraya la necesidad de un análisis más profundo sobre su sociedad. “Los espartanos no cultivaban la tierra, esa era una labor de sus esclavos, los ilotas”, puntualiza el escritor. El historiador ha indicado que los orígenes del poder espartano se remontan antes de las guerras médicas. “Alrededor del 650 a.C., Esparta comenzó a expandir su poder no solo mediante conquistas, sino también a través de vínculos políticos y diplomáticos”, afirma riguroso. Esta estrategia permitió establecer una red de alianzas que sería crucial durante conflictos posteriores. “Durante las guerras médicas, el poder emergente fue Esparta”, destaca. Los aliados persas, en un principio, temían más a los atenienses que a los espartanos, lo que llevó a que los éstos trabajasen para conseguir el liderazgo militar a Esparta de la península helénica. Sin embargo, el historiador ha aclarado que “los espartanos no eran grandes marinos”, lo que hizo que no fuesen temidos en los mares, lo cual contrasta con su reputación militar. En cuanto al sistema político espartano, ha explicado que era un “reino constitucional”. En Esparta la monarquía era compartida. Existían dos reyes y compartían el poder con un Consejo de Ancianos y una Asamblea de Ciudadanos. “Los ciudadanos votaban sí o no a las leyes propuestas”, señala, resaltando que la estructura democrática dentro del contexto militarista de Esparta se circunscribía a unas simples votaciones. “Las mujeres espartanas tenían derechos inusuales para su época, pudiendo heredar propiedades en igualdad con los hombres”“Esparta instauró un sistema educativo público obligatorio para todos sus ciudadanos”, declaro en nuestra charla. Este sistema incluía elementos físicos y artísticos, aunque priorizaba la formación militar. Además, las mujeres espartanas tenían derechos inusuales para su época, pudiendo heredar propiedades en igualdad con los hombres. Ese sistema educativo estatal era conocido como “la agogé”. Este sistema tenía como objetivo formar ciudadanos-soldados a través de un riguroso entrenamiento físico y moral, eliminando su individualidad para destinarlos a una gloria colectiva. Para los espartanos, rendirse era inconcebible; la famosa “muerte bella” representaba el camino hacia la inmortalidad. Gracias a esta profesionalización, Esparta logró dominar el campo de batalla frente a otras ciudades-Estado. Mientras otras partes de Grecia se veían atrapadas en guerras civiles, Esparta se destacó por su estabilidad política, que combinaba monarquía (con dos reyes de diferentes casas), oligarquía (a través de la gerusía o consejo de ancianos) y democracia (con éforos elegidos y asamblea), lo que le permitió mantener la paz interna durante siglos.
Además, el historiador ha subrayado que “las mujeres no luchaban en batalla”. Su papel estaba centrado en ser madres fuertes y administradoras del hogar. Sin embargo, algunas mujeres llegaron a destacar en competiciones deportivas y poseían riqueza significativa, lo cual era excepcional para su tiempo. Solían ir a las olimpiadas que se celebraban. “La economía espartana estaba enfocada en explotar sus tierras agrícolas”, cuenta el historiador. A diferencia de Atenas, cuya economía era comercialmente dinámica, Esparta dependía más del control territorial. Esto generó tensiones con otras ciudades-estado griegas y potencias como Persia. “Los espartanos crecían recitando poesías que exaltaban la valentía en combate”, ha añadido. Esta cultura marcial fomentaba una mentalidad de enfrentamiento ante cualquier adversidad. El juramento militar reflejaba esta filosofía: “No abandonarás las filas nunca”. Esto cimentó su reputación como guerreros temibles en la antigüedad. Para finalizar, Andrew Bayliss señala que “es importante ver la imagen completa acerca de los espartanos”, concluye el historiador. Aunque son recordados por actos heroicos, como las Termópilas, también deben ser analizados por sus acciones cuestionables. Esta dualidad invita a una reflexión más profunda sobre su legado histórico. Puedes comprar el libro en:
+ 0 comentarios
|
|
|