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"La pelirroja de Auschwitz", de Nechama Birnbaum

Espasa Editorial. 2025
martes 15 de septiembre de 2026, 22:21h
La pelirroja de Auschwitz
La pelirroja de Auschwitz

Esta novela histórica es indispensable para conocer cuál fue la base del hecho en el que se fundamenta esta obra. El nombre de Auschwitz todavía aterroriza a los que nos acercamos a su concepto histórico. Esta obra refiere la historia de una familia, ya que narra la vida y las terribles peripecias de la abuela-Rosie de la autora. ¿Cómo es posible que la Alemania o la Austria de los años-30 del siglo XX, alumbrasen a semejantes personajes, como lo fueron los miembros del NSADP?, y, sobre todo, porque la oposición fue masacrada, y Occidente no movió un dedo para ayudar a opositores valientes como Oster, Beck, von Moltke, von Neurath, von Weizsäcker, von Hassell, von der Schulenburg, von Trott zu Solz y von Haeften entre otros de mayor o menor enjundia, y la mayoría de ellos asesinados y ahorcados en 1944 con cuerdas de piano, en Plötzensee.

Nechama Birnbaum sabía desde que era pequeña que escribiría la historia de su abuela Rosie. Las abuelas de sus amigas les traían regalos. La suya le traía historias, y las historias la fascinaban. Cuando Rosie le contó que arrancaba pétalos de las flores para ver si el chico que le gustaba también sentía lo mismo por ella, y que si salía ‘no me quiere’ desechaba la flor y empezaba de nuevo hasta que obtenía un ‘me quiere’, Nechama comprendió que relataría la vida de una mujer terca y decidida, capaz de sobrevivir a Auschwitz y, desde allí, emprender el regreso a casa. Nechama vive en Brooklyn con su esposo y sus hijas”.

Cuando sea aherrojada por las fuerzas de las SS y enviada a Auschwitz, llegará a la convicción de que será pisoteada en su dignidad hasta tratar de transformarla en la nada más absoluta; aunque su pelo rojo, que define un carácter, le otorgará la fuerza necesaria para llegar hasta el final del Holocausto, y seguir existiendo como ser humano cuanto menos.

“‘Él te pidió la vida y tú se la diste. Una vida larga y eterna. Mi abuela Rosie se pasó sus primeras semanas como recién casada terriblemente preocupada por su hermana Leah. Preguntó a toda la gente que conocía si tenía alguna idea de su paradero. Se sentía culpable de haber faltado a la promesa que le había hecho a su madre de no perderla nunca de vista. Como todos los supervivientes, ahora ambas eran personas a la deriva, deseosas de echar raíces en algún sitio para poder sentir cierta estabilidad, por pequeña que fuera, pero en medio del caos reinante se habían perdido la una a la otra. Hasta que un día, en el campamento de desplazados en el que se encontraban mis abuelos, una encantadora pareja que también vivía allí se acercó para hablar con ellos”.

El denominado como Complejo de Campos de Concentración/Konzentrationslager de Auschwitz-Birkenau se encontraría situado en los territorios polacos ocupados por la Wehrmacht y por las SS, tras el 1 de septiembre de 1939, cuando la voluntad del Führer Adolf Hitler decidió, manu militari, dar comienzo a la gran conflagración bélica, que él consideraba esencial para poder llevar a cabo su lebensraum. Y, obviamente esperaba que, como había ocurrido con la Anexión de Austria y la conquista de Checoslovaquia, Occidente lo aceptase, ¡pero ahora ya no ocurrió!, y se produjo el desiderátum. Sería considerado el mayor campo de exterminio del nacionalsocialismo, y a este lugar serían enviadas cerca de un millón trescientas mil personas, de las cuales serían asesinadas o exterminadas cerca de un millón cien mil, con un 90% de esas víctimas que serían judías. Para mayor cinismo en la entrada del campo se había colocado un cartel que rezaba: ‘Arbeit macht frei/El trabajo libera’. El campo estaría en plena actividad desde el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando sería liberado por otro régimen criminal por antonomasia y su terrorífico ejército rojo, la milicia de la URSS del autócrata Josip Stalin. Bajo la supervisión directa del Reichführer-SS Heinrich Himmler, ya que era la joya de la corona del genocidio represivo, estaría dirigido por el SS-Obersturmbannführer Rudolf Höss.

A partir del verano de 1943 sería reemplazado, por corrupción económica, por el SS-Obersturmbannführer-Arthur Liebehenschel (condenado a muerte/ahorcamiento por el Tribunal Supremo del Pueblo y ejecutado en Cracovia, el 24 de enero de 1948), y por el SS-Sturmbannführer-Richard Bär (moriría el 17 de junio de 1963 de un IAM o Infarto Agudo de Miocardio), este último desde mayo de 1944 hasta enero de 1945. En Auschwitz estuvieron personas, la mayoría asesinadas, importantes en la Historia, deseo destacar a: Józef Cyrankiewicz (Presidente comunista de Polonia, entre 1947 y 1972, en tres diversas etapas); Ana Frank (la autora de su afamado y esclarecedor Diario); Otto Frank (padre de Ana, que sobrevivió hasta 1980); Maximilian Kolbe (sacerdote-franciscano-católico y canonizado. Aceptó morir de hambre el 14 de agosto de 1941 en lugar de otro preso); Edith Stein (monja-carmelita-católica de origen judío. Asesinada por cianuro de hidrógeno, 9 de agosto de 1942); e Imre Kertész (Premio Nobel de Literatura), entre otros de mayor o menor enjundia.

Pasó mucho tiempo hasta que mi abuela pudo volver a ver a su hermana, pero, tras un primer reencuentro, iría a Israel a visitar a Leah cada año, incluso cuando ya estaba a punto de cumplir los noventa. Además, hablaban cada día, primero por teléfono y luego cara a cara vía Skype, lo cual las hacía sentirse cercanas a pesar de los miles de kilómetros que las separaban. Leah y Avrumi disfrutaron de un hermoso matrimonio y tuvieron tres maravillosos hijos. Leah murió la última noche de la Janucá de 2014 a la edad de ochenta y siete años. Desconsolada, mi abuela tiró el ordenador al suelo del salón porque no podía soportar verlo y saber que ya no recibiría más videollamadas de su hermana. Inesperadamente, cuando tenía cuarenta y un años y había tenido ya cuatro hijos, mi abuela volvió a quedarse embarazada. Después de sufrir varias complicaciones, el médico le dijo que era improbable que el embarazo llegara a buen término”.

Su imagen es la de una mujer pelirroja, que ya estaba en la caquexia más absoluta, y es un icono esencial del esfuerzo realizado por esta mujer, para poder sobrevivir en aquella terrible prueba a que era sometida por los nacionalsocialistas. Rosie decidió sobrevivir, y así poder conseguir que el planeta Tierra fuese un lugar donde merecería la pena vivir. Crasna es una pequeña comuna situada en la ciudad rumana de Sálaj, y allí serían cogidas por las SS para ser llevadas al Campo de Concentración de Auschwitz. Cuando son citadas las dos hermanas Rosie y Leah con el resto de los judíos del pueblo, en la Plaza Mayor, pasan por el escarnio y la burla de ser desnudadas públicamente.

Me quedo paralizada. No puedo creer que esté pasándome esto. Me siento como si contemplara la escena a través de una ventana borrosa. Nunca antes había estado desnuda delante de alguien. Leah y yo ni siquiera nos hemos cambiado jamás la una delante de la otra a pesar de que hemos compartido dormitorio y cama toda la vida. Incluso en nuestro apartamento de una habitación siempre hemos sabido instintivamente que debíamos vestirnos en privado. El patio se arremolina a mi alrededor como un cuervo aleteante. Oigo risas y gritos y el llanto de un bebé. Veo la forma dura y redondeada del cañón del rifle que sostiene uno de los gendarmes que está más cerca de mí. Como si me encontrara en un sueño, comienzo a desabrocharme el vestido. Cuando siento el aire en mi piel desnuda, tengo la sensación de que me han arrojado a las aguas de un pozo helado. Oigo más risas al fondo, pero solo puedo pensar en mi brazo, desnudo y expuesto a todos. Sigo desabrochando con torpeza los botones. Una horrible vergüenza me atenaza cuando el vestido cae al suelo. Doy un paso a un lado para salir de él. Alrededor de la barriga llevo una bufanda de franela. Desde que era pequeña, sufro terribles calambres estomacales que me provocan náuseas y debilidad. La bufanda es lo único que me ayuda a soportarlos, de modo que siempre me envuelvo la barriga con ella antes de vestirme. Ahora la desenvuelvo despacio”.

Este texto demuestra el magisterio afectivo de la escritora, y nos involucramos en el miedo que aquellas jóvenes debieron sentir ante aquella tortura psicológica que, armas incluidas, les estaban realizando aquellos gendarmes enemigos. «Una novela indispensable basada en una historia real. Crasna, 1944. Rosie tiene dieciocho años y vive con su familia cuando los nazis la apresan en su pueblo natal, cerca de la frontera entre Rumanía y Hungría. Desde ese momento comienza su inimaginable viaje a través del infierno, que la lleva a varios campos de trabajo y de concentración. En Auschwitz, Rosie pierde su característico pelo rojo, el último vestigio de dignidad, pero en medio de la desesperación se da cuenta de algo: los nazis nunca podrán quitarle su fuerza interior. Y así, a pesar de las inconcebibles atrocidades que contempla a su alrededor, ella se mantiene firme en su propósito de no rendirse. La pelirroja de Auschwitz es la inspiradora historia real de una joven fuerte y rebelde que demostró su valentía y coraje en los tiempos más oscuros”». ¡Estupendo documento familiar esclarecedor de una tragedia ocurrida entre 1939 a 1945 a los judíos europeos! «Roma locuta, causa finita. ET. O tempora, o mores!».

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